Adaptabilidad

Adaptabilidad

Por allá en 1990 el estudioso Kenichi Ohmae predijo la llegada de la globalización y acuñó ese término. Si usted no quiere ser un despistado ojalá lea su reciente obra El próximo escenario global, de Norma, y tome decisiones oportunas. Hace poco me refería a este libro y hoy lo hago de nuevo para destacar tres dones llamados flexibilidad, humildad y adaptabilidad. En un mundo de mutaciones constantes usted y su organización necesitan esos valores para sobrevivir, reinventarse y tener éxito. “La compañía exitosa de la economía global tiene que ser adaptable” dice Ohmae, y agrega: “La flexibilidad será esencial para lograr el éxito mientras que la inflexibilidad sólo traerá dificultades”.

16 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Las empresas y las personas adaptables, flexibles y humildes se anticipan a los cambios, sortean las crisis y viven aprendiendo. Tienen libertad y osadía para descartar esquemas obsoletos y romper paradigmas. Saben que la innovación no es una opción sino una necesidad en el mundo cambiante.

Pero eso no es fácil y hay empresas como Kodak que aún no han levantado cabeza ante la irrupción de la tecnología digital para la cual no estaban preparados.

En este sentido ser el primero trae el riesgo adicional de la autocomplacencia y es bueno aceptar que ‘ninguna compañía debe volverse autoindulgente e introspectiva. Al contrario, debe estar siempre alerta’. La flexibilidad, la humildad y la adaptabilidad también son valores indispensables en el ejercicio del liderazgo y por eso afirma el autor: “El líder debe ser flexible, intuitivo y capaz de adaptarse al cambio. La economía global es esencialmente dinámica y fluida”. El líder debe estar atento a escuchar y captar lo que pasa desapercibido a los seres rígidos y soberbios como lo sugiere esta historia: al final del tercer siglo a.C., en la China, el rey Ts’ao envió a su hijo T’ai, a estudiar con el maestro Pan Ku y éste lo envió solo al bosque un año.

Debía amoldarse al entorno, fluir y poder escuchar bien todos los sonidos.

Regresó y dijo: escuché el canto de los búhos, el susurro de las hojas y el vuelo de los insectos. También el canto de los grillos, el toque del pasto, el zumbido de las abejas y el murmullo del viento. Ante el desconcierto de T’ai, Pan Ku le pidió que se abriera más y regresara a escuchar lo que no había escuchado. Mucho tiempo permaneció solo y llegó el día el que una sensación de lucidez lo envolvía y pudo discernir otros sonidos. Volvió y dijo: escuché lo no escuchado: la flor cuando abre, el sol calentando la tierra y el pasto cuando prueba el rocío mañanero. Pan Ku lo felicitó y le dijo: escuchar lo no escuchado es lo que necesita un líder: escuchar el corazón de los otros, sus sentimientos y su dolor no expresado. Quien está atento a la realidad y fluye con ella, percibe esas demandas no habladas, inspira confianza y encuentra las verdaderas necesidades de los demás. .

Escritor - Conferencista .

"Escuchar lo no escuchado es lo que necesita un líder: escuchar el corazón de los otros”.

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