Indignación por ola de violencia en Río

Indignación por ola de violencia en Río

El Congreso de Brasil reaccionó a los clamores de la sociedad por penas más duras para autores de crímenes graves y aprobó una serie de proyectos en el área de seguridad pública, largamente demorados en el recinto.

16 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

El más reciente, sancionado en la madrugada de ayer por la Cámara de Diputados, dificulta que presos por delitos como secuestro, violación, narcotráfico y homicidio calificado puedan ser transferidos de un régimen cerrado hacia otro de reclusión semiabierta.

Los legisladores de esa cámara también aprobaron otro texto que define como falta grave el uso de teléfonos celulares por reclusos en cualquier régimen.

Una medida más en ese sentido es la duplicación de la pena para adultos que utilicen a menores para la comisión de delitos.

Tales proyectos pasan ahora a ser considerados por el Senado, que deberá pronunciarse a su favor para que efectivamente entren en vigencia.

La iniciativa de los legisladores se produce en un momento en que Brasil se encuentra conmocionada por el asesinato del niño Joao Hélio Fernandes Vieites, de 6 años, el pasado 7 de febrero en Río.

El hecho ocurrió cuando un grupo de asaltantes robó el vehículo en el que viajaban la madre, el niño y una hermana suya. Luego de apoderarse del auto, los bandidos emprendieron veloz fuga sin que la madre del pequeño Joao Hélio pudiera liberarlo del cinturón de seguridad con el que iba sujeto al asiento trasero.

El niño, preso del lado externo de la puerta del vehículo, fue arrastrado por cerca de 7 km, distancia que los delincuentes recorrieron a gran velocidad antes de abandonar el automóvil en un descampado. Allí también se encontró el cuerpo mutilado del pequeño.

El hecho movilizó a la población brasileña, que prepara una reacción ante la creciente violencia en Río de Janeiro y otras capitales.

Río, justamente, capital turística de grandes bellezas, se ha convertido en escenario frecuente de crímenes truculentos. Dos días después de esta muerte, un fotógrafo fue asesinado con ocho tiros en el rostro cuando regresaba a su casa.

Y un bus urbano fue interceptado por un grupo de hombres armados que incendiaron el vehículo con pasajeros en su interior.

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