Hay que reducir los impuestos y otras cargas a la gente de menores recursos

Hay que reducir los impuestos y otras cargas a la gente de menores recursos

En un artículo de la revista Newsweek leímos unas interesantes declaraciones del primer ministro de Suecia, Fredrik Reinfeldt. Palabras más, palabras menos, el dirigente afirmó que lo que se debe hacer es bajarles los impuestos a los pobres, no a los ricos (como usualmente se hace para estimular la inversión). El líder sueco sostiene que una disminución en la carga tributaria de los estratos más bajos aliviaría sus bolsillos, liberando dinero para aumentar su consumo. Lo cual, obviamente se traduciría en una mayor demanda, que a su vez fomentaría nuevas inversiones de los empresarios.

15 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

El planteamiento de Reinfeldt es impecable desde el punto de vista de la lógica de la ciencia económica. Además, tiene un alto componente de justicia social, al impulsar una mayor capacidad de compra de las clases menos favorecidas, lo cual naturalmente reduce la desigualdad. Y esa mayor demanda de los pobres no sólo atrae mayor inversión sino que también genera más puestos de trabajo (lo cual beneficia especialmente a las personas de menores ingresos, que son las principales víctimas del desempleo).

La propuesta del político escandinavo coincide con las tesis de C.K .

Prahalad, uno de los más destacados estudiosos de los asuntos estratégicos en el mundo económico, quien en su exitoso libro La fortuna en la base de la pirámide propugna por el mejoramiento del poder adquisitivo de las clases sociales más bajas -la base- como motor de la macroeconomía y como principal fuente de oportunidades de negocios para muchas empresas.

También está en sintonía Reinfeldt con el famoso economista peruano Hernando de Soto, autor de El otro sendero, libro en el que insiste en la urgencia e importancia de hacer todo lo posible para que los pobres puedan formalizar fácilmente sus propiedades y sus labores (que en la mayoría de los casos pertenecen a la llamada ‘economía subterránea’, la que no cumple las leyes y normas). Es decir, de Soto insiste en que se potencie al máximo el músculo financiero de los pobres, que a pesar de que no es fuerte, es más robusto de lo que se cree; y la sumatoria de esa mayor fortaleza de millones y millones de pobres se convierte en uno de los grandes motores del crecimiento económico alto, sostenido, y equitativo (esto último es algo que brilla por su ausencia en el caso colombiano).

Vale la pena que el nuevo Ministro de Hacienda tenga muy en cuenta estas recomendaciones. Porque pensamos que ya es hora de cambiar el enfoque que se ha tenido en los años recientes en materia de estímulos tributarios. Hasta ahora los beneficiarios de toda clase de descuentos, deducciones y exenciones han sido principalmente las grandes empresas y los profesionales de altos ingresos. Lo cual ciertamente ha tenido efectos positivos en materia de inversión y consumo. Sin embargo, creemos que hace sentido ahora actuar a favor del fortalecimiento de ‘la base de la pirámide’ social, no sólo para apuntalar el buen desempeño de la economía sino además para asegurar que traiga un mayor bienestar para los colombianos menos favorecidos.

Para terminar, conviene recordar la sugerencia del Premio Nobel de Paz, Muhammad Yunus, en su reciente visita a Bogotá. El fundador del exitoso Grammeen Bank -el banco de los pobres- habló de la necesidad de remover todos los obstáculos que dificultan el progreso material de la gente de menores recursos. O sea, hay que facilitar su acceso al crédito, se deben minimizar los trámites que tienen que hacer, en lo posible hay que eliminar requisitos que los dejen por fuera de posibilidades de mejorar sus ingresos, se tienen que establecer políticas oficiales encaminadas a privilegiar todas las iniciativas públicas y privadas que ayuden a los ciudadanos a escapar de las llamadas ‘trampas de pobreza’.

En resumen, de lo que se trata es de que el Estado y la sociedad tomen decisiones radicales que le apunten a elevar las condiciones de vida de los más necesitados. Que sea un esfuerzo deliberado y prioritario, que no se le deje exclusivamente a las ‘manos invisibles’ de la economía de mercado la tarea clave de garantizar que los dividendos de una economía vigorosa les lleguen de manera equitativa a todos los ciudadanos.

Aliviar la situación financiera de los pobres es una manera justa y eficaz de impulsar el crecimiento económico alto y sostenido”.

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