ENVIGADO: UNA ILUSIÓN QUE SE HIZO REALIDAD EN EL 94

ENVIGADO: UNA ILUSIÓN QUE SE HIZO REALIDAD EN EL 94

Hace un año era una quimera. A nadie se le atravesaba por la mente que el Envigado Fútbol Club, uno de los más novatos clubes del profesionalismo, fuera capaz de eliminar al América, la más encopetada institución de la última decada... El fútbol es capaz de eso y mucho más. Ganó el América ese lance y, por esa misma jerarquía del rival, no hubo dramas. De hecho, la sola condición de protagonista (pasando por encima la de simple participante), era un preciado botín para contar y elogiar en la historia de un hombre como Fernando Pecoso Castro, aquel que prolongó la polémica que entrañaba como jugador a su nueva vida de técnico.

28 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Hoy, esa clasificación es una realidad. Y nadie le hubiera perdonado que no fuera de esta manera. Porque las circunstancias fueron bien distintas. La batalla no era frente a las tradiciones, sino ante la irregularidad. Santa Fe y Cúcuta, siempre a la expectativa; Huila y Unión Magdalena como invitados de último momento. Era indiscutible que Envigado merecía la clasificación.

Este es un equipo de obreros, donde no hay estrellas. El trabajo es nuestra carta de presentación. Le puedo juegar 4-2-2-2, un 4-4-2, un 3-5-2, todas las alternativas que usted quiera, menos la línea. Me parece que conservar el líbero es una última garantía del sistema , decía hace poco Fernando Pecoso Castro.

Envigado no es un club como tal. Apenas cuatro equipos en divisiones inferiores que alimentan la línea profesional, con algunas inyecciones recomendadas de otros lugares del país. Algo debe tener Pecoso para que todos piensen de la misma manera, se muevan en bloque, marquen cada centímetro del terreno y lleguen allá, al área enemigo, con cuatro o cinco destapados. Nadie lo cree con los Guzmán, Roa, Mejía, Ramírez, Castrillón, Fonseca, De Arco, Acevedo... Pero llegan.

Envigado se metió a la final, además, con 0,25 de bonificación alcanzada en la Copa Mustang I. Es decir, un bono que no lucen siquiera instituciones de más tradición como Deportivo Cali u Once Caldas.

Es uno de los municipios más ricos de Colombia, pero como suele suceder en el país del Sagrado Corazón, tiene a uno de los clubes más pobres del rentado.

Con las uñas, le dio vuelta a la historia. Y tras dos años de profesionalismo ya es protagonista de una final.

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