Engancha con tu historia

Engancha con tu historia

Escuché muchas historias en este fin de año …la mayoría positivas. Parece ser que cada vez hay más gente buscando construir unos referentes diferentes de Colombia y logrando encontrar aquello que sí funciona. También parece que el paradigma de que tú vales por tu capacidad de destruir está cediendo ante un nuevo paradigma de que tú vales por tu capacidad de construir.

14 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Como siempre podemos mejorar lo que hacemos y como el construir nuevos paradigmas dependerá en gran parte de las nuevas historias que contemos, quiero compartir algunas ideas sobre cómo lograr que la historia enganche corazón, cabeza y tripa. Es importante entender el contexto en el que se cuenta la historia. En algunos casos, tiene uno el privilegio de la atención no dividida de la gente. Al ser uno conferencista en un evento, se puede dar este caso. En muchas otras ocasiones está uno compitiendo por la atención de la gente. Una primera idea es entusiasmar con el tono de voz y la velocidad como una forma de cautivar y mantener cautiva la atención. Al lograr cautivar la atención, debe uno narrar la historia en una forma clara y concisa y ganarse la audiencia con la forma amena y apasionada como uno narra la historia.

El comienzo es clave ya que nos permite marcar el contexto; debe uno arrancar cautivando con lugar, fecha y personajes y notar detalles que cautiven a la audiencia. García Márquez decía que sus relatos son creíbles en parte por la cantidad de detalles que utiliza. La precisión en los detalles es importante. No es lo mismo decir que Colombia tiene ‘un hurgo’ de pájaros a decir que tenemos 1.815 especies y que esto representa el 20 por ciento de las especies a nivel mundial.

Toda historia tiene un clímax. Para este efecto, un buen relator de historias entiende la importancia de crear una crisis. La crisis y su eventual desenvolvimiento es lo que mantiene a la audiencia cautiva y lo que le da a la historia esa peculiar fuerza como herramienta pedagógica. Es clave hacer explícito el cómo voy yo; el que escucha la historia debe tener clara la lección que obtiene de la historia. Los aprendizajes pueden ser diferentes. Cada uno le saca a la historia lo que le sirve.

Por último, uno debe armar la historia con una secuencia lógica con una introducción que enganche, un cuerpo de la historia que llegue al punto de clímax y una conclusión que resuelva la crisis, y que explicite algún aprendizaje para la audiencia o para el que cuenta la historia.

En resumen, la buena historia engancha cuando el que la cuenta entiende la importancia de: Entusiasmar con el tono de voz y la velocidad Narrar la historia en una forma clara y concisa Ganarse la audiencia Arrancar cautivando con lugar, fecha y personajes Notar detalles que cautiven Crear una crisis Hacer explícito el cómo voy yo y Armar la historia con una secuencia lógica.

En el 2007, escribamos la historia de una Colombia capaz, recursiva, apasionada, competitiva y pacífica. Al escribir esas instancias en que nos comportamos como queremos ser y como queremos que se comporten los demás, contemos esas historias a los cuatro vientos.

Los aprendizajes pueden ser diferentes. Cada uno le saca a la historia lo que le sirve”.

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