PILAS, PRESIDENTE!

PILAS, PRESIDENTE!

Esto hay que celebrarlo; por primera vez el alto encargado gubernamental de los Recursos Naturales, o sea de la vida, le pone definitivos y contundentes reparos de manera pública a un proyecto asesino del gobierno. El Ministerio del Medio Ambiente, atendiendo la voz de uno de sus organismos, Biopacífico, acaba de decirle al gobierno que la carretera por el Tapón del Darién, tal como está proyectada, es un crimen de lesa humanidad, y le ofrece alternativas viables e inteligentes, como la del ferry.

28 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Toda la vida Inglaterra y Francia vivieron conectadas mediante un ferry y no hubo problemas. Entonces yo propondría, si no se acepta la idea del ferry, la ejecución de un túnel carreteable, debajo de la selva, y muy debajo. Los promotores de la carretera del Tapón, en nombre de un mal entendido progreso, atentan definitivamente contra la vida. Pregunta para niños de kínder: qué es más importante, un dudoso progreso, o la vida? Otra pregunta: puede existir progreso sin vida? Lo que también llama la atención es que apenas ahora, después de tantos años, vienen estos estudiosos a darse cuenta de lo que otros muchos, yo entre ellos, sin salario oficial, sin viajes ni viáticos pagados, habíamos descubierto, in situ, sudando a pie la selva del Chocó y del Darién: que prácticamente está herida de muerte y que sólo con acciones contundentes podremos salvarla, y una de ellas es no hacer la carretera tal como está proyectada.

No nos hemos equivocado, pues, los colombianos que hemos depositado la confianza en la nueva ministra del Ambiente; sabíamos de su entereza y amor a Colombia por encima de consideraciones políticas y de bolsillo de funcionarios, empresarios y colombianos de francamente dudoso amor al país.

Y ahora supimos del enfrentamiento entre Chila (la ministra de marras y de los calzones bien amarrados) y el ingeniero jefe de las carreteras. Hoy y siempre, pero con más razón hoy, un río vale más que una carretera, un bosque más que muchos pozos de petróleo y un páramo más que la explotación de muchas minas. Sencillamente porque sin asfalto, sin petróleo y sin minerales se puede vivir, pero no sin agua y sin aire.

Se aterra, pues, uno de la demencia generalizada de los funcionarios desarrollistas de este país, que no saben el ABC de la cordura. Habría que hacerles un curso acelerado de ecología y de amor al futuro de Colombia.

La ministra Cecilia hizo el curso sobre el Medio Ambiente, lo aprobó magníficamente y está dando motivos de esperanza a todos los que llevamos años, añísimos defendiendo a Colombia, limpiamente, sin intereses, porque no tenemos empresas que nos den dinero, así contaminen el aire y enfermen los pulmones de los colombianos, ensucien el agua y condenen a los compatriotas a la sed, o destruyan la tierra vegetal con sembrados que secan las fuentes de agua y cambian las características del suelo. Estamos a la espera de la actitud del supremo Gobierno.

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