Un cáncer que acosa a las mujeres

Un cáncer que acosa a las mujeres

Cada año se diagnostican en Colombia cerca de 6.900 nuevos casos de cáncer de cuello uterino y alrededor de nueve mujeres mueren diariamente por esta causa.

14 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Este mal, que es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres en el país, es el resultado de infecciones generadas por los tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH), que se transmite, en la mayoría de los casos, por vía sexual.

Buena parte de las infecciones causadas por el VPH (cerca del 80 por ciento) son transitorias y se eliminan de manera espontánea, sin tratamiento. Pero algunas persisten en el tiempo, generando lesiones precancerosas y, finalmente, cáncer de cuello uterino.

La Organización Panamericana de la Salud sostiene que Latinoamérica tiene una de las tasas de mortalidad por este cáncer más altas del mundo, con 37.600 decesos anuales en promedio.

Su frecuencia ha llevado a investigadores de todo el mundo a concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de pruebas que permitan una detección temprana (ver recuadro Nuevas tecnologías) y una vacuna que evite la infección con el VPH.

Felipe Arbeláez, ginecobstetra de la Universidad del Rosario, explica que la primera de ellas, que se comercializa desde esta semana en el país, cubre los tipos 16 y 18 del virus, que causan el 70 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino, y los tipos 6 y 11 que generan el 90 por ciento de las verrugas genitales.

El Invima aprobó su aplicación en mujeres de 9 a 26 años y en hombres de 9 a 17 años. Se requieren tres dosis (cada una a 350 mil pesos) para alcanzar la inmunidad.

La prevención es primero Muchos especialistas coinciden en que si bien el desarrollo de una vacuna es un avance importante en la lucha contra la enfermedad, no se pueden descuidar medidas preventivas que han demostrado ser efectivas, como la práctica periódica de la citología para detectar las lesiones que la infección puede causar en el cuello del útero (ver recuadro Qué es la citología).

Según Jorge Ojeda, ginecólogo oncólogo mexicano, el 70 por ciento de las personas que tienen vida sexual ha estado en contacto con el VPH en algún momento de la vida.

José Luis López, presidente de la Asociación Mexicana de Colposcopia y Patología Cervical, advierte que ser portadora del VPH no significa que una mujer necesariamente desarrollará este cáncer. Pero el paso del tiempo es vital.

William Creasman, ginecólogo oncólogo estadounidense, insiste en este punto: “El mayor riesgo para el cáncer cervical es no hacerse la citología y otras pruebas que permiten detectarlo”.

No hay derecho Una vez se comprueba la existencia de lesiones preneoplásicas, se debe realizar una colposcopia (examen del cuello del útero con lentes especiales de aumento). A veces es necesario practicar la toma de biopsias. El tratamiento depende de los resultados.

Carlos Castro, director del Instituto de Oncología de la Fundación Santa Fe de Bogotá, sostiene que “no hay razón para que las mujeres se mueran por este mal, pues es curable cuando se detecta tempranamente con la citología, una prueba incluida en los planes de salud. Además, este cáncer no aparece de un día para otro; es de lento desarrollo”.

El tratamiento depende del grado de evolución de la enfermedad y de las características de cada paciente. “En fases tempranas –explica Castro– se requiere manejo quirúrgico y la recuperación es de alrededor del 85 por ciento. En los estadios avanzados las posibilidades de mejoría son menores y los tratamientos se orientan a prolongar la sobrevida de las mujeres”.

CONSENSO PARA VPH Debido a que la mortalidad por cáncer de cuello uterino no ha disminuido en los últimos 30 años, el Instituto Nacional de Cancerología (INC) consideró importante analizar pruebas distintas a la citología convencional, que podrían ser parte del tamizaje para la detección de esta enfermedad. La semana pasada el INC hizo un consenso con diferentes especialistas del país buscando definir cuál sería la mejor opción para Colombia. En ese espacio se vislumbró la posibilidad de incorporar una nueva prueba que detecta el ADN del virus. Esta se haría en mujeres mayores de 30 años y en un mismo procedimiento se realizarían la citología y la prueba del VPH.

Mientras tanto, los expertos coinciden en que la citología debe seguir siendo la técnica base de tamizaje de este mal, con un adecuado control de calidad.

¿QUÉ ES LA CITOLOGÍA? La citología o prueba de papanicolau consiste en la toma, con un escobillón, de una muestra de flujo del cuello uterino. Este se extiende sobre una lámina y es analizada en laboratorio. Contrario a lo que muchas creen, no se requiere retirar tejido. El examen, que no es doloroso pero sí incómodo, permite detectar en un 95 por ciento el cambio en las células del cuello uterino, que en algunos casos podrían convertirse en lesiones precancerosas y luego en cáncer (si no se trata). Toda mujer con vida sexual activa, o mayor de 18 años, debe someterse a este examen. La frecuencia con que debe practicarse obedece a la fórmula 1 -1- 3: si el primer año los resultados son normales, la mujer debe repetirla al año; si la segunda es satisfactoria, debe volver en tres años.

HOY EN ‘ARRIBA BOGOTÁ’ PANEL. Expertos hablan sobre la incidencia de este mal y los nuevos tratamientos, a las 7:30 a.m.

PARTICIPE POR INTERNET FORO. El ginecólogo y oncólogo Mauricio González responde dudas sobre este tema, a las 7:30 a.m.

PROPONEN NUEVAS TECNOLOGÍAS El test del VPH, la citología líquida y el método de inspección directa son parte de las nuevas tecnologías que se proponen para la detección del cáncer cervical.

El primero es una prueba que detecta el virus del papilima humano; es un procedimiento similar al de la citología, en el que se inserta un pequeño cepillo para recoger la muestra. Es indoloro.

La citología líquida también requiere interpretación; es fácil de leer, tiene mayor calidad y mejora la detección del riesgo en un 10 a 20 por ciento respecto de la citología convencional. La muestra obtenida del cuello uterino con un cepillo se sumerge en base líquida, en lugar de fijarse a una lámina, y allí se hace el análisis. Esta técnica reduce los falsos negativos.

En cuanto al método de inspección directa, se aplica sobre el cuello uterino ácido acético, que es como vinagre, el cual hace que las lesiones sean más visibles. Se utilizó en 1930 pero se abandonó cuando surgió la colposcopia.

Tanto el test como la citología líquida tienen buenos resultados, pero son costosos.

HAY QUE EXAMINARSE " No hay razón para que las mujeres se mueran por este mal, pues es curable cuando se detecta temprano con la citología, una prueba incluida en los planes de salud”.

Carlos Castro, director Instituto de Oncología, Fundación Santa Fe.

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