LAS RISAS DE LOS NIÑOS DE LA CALLE

LAS RISAS DE LOS NIÑOS DE LA CALLE

El diablo hablaba con la Chilindrina, mientras una gitana, de pañoleta de flores y collares de perlas de fantasía, descifraba las líneas del destino en la mano de un payaso de cachetes colorados. No es ficción. El singular encuentro se llevó a cabo durante la celebración del Día de los Niños, en el Centro Comedor El Lago, al noroccidente de Bogotá.\ Cerca de 80 niños (bebés de brazos hasta menores de 12 años) hijos de indigentes, festejaron con helado y dulces la tradicional fiesta de disfraces.

28 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Los chiquillos disfrutaron con diversas actividades culturales y de recreación programadas por la Secretaría de Salud.

Primero, participaron en juegos y concursos organizados por miembros de la Asociación de Recreadores de Colombia. Luego, cantaron de comienzo a fin temas de moda como El Santo Cachón y Gaviota, interpretados por el personal médico del centro.

Después de almorzar, rieron con los chistes del payaso Paquetico (también indigente) y escucharon al grupo de rap Energía , con sus canciones de protesta urbana.

Incluso, algunos padres de los menores presentes se animaron a bailar e improvisar con el pegajoso ritmo de los raperos.

Según la coordinadora del programa de atención integral de indigentes de la secretaría de salud, María del Pilar Arcella, hoy la fiesta de disfraces se realizará con los niños hijos de los indigentes de la calle del Cartucho.\ Allá estarán los miembros del grupo de teatro de la Universidad Nacional y un grupo de rap.

El Centro Comedor El Lago está dedicado a brindar a los indigentes atención primaria en salud mental.

Paquetico volvió a vestirse de payaso para hacer reír a los niños Paquetico no salió a trabajar por hacer reír a los niños. Ayer se puso una cachuchita terciada, una multicolor camisa de rayas, la corbata vieja, se pintó la cara y recordó el repertorio de sus chistes.

Por un día, cambió el mendigar por las vías de la ciudad y el cantar o recitar en los buses para conseguir algunos pesos.

Hoy quería que los ñeritos se divirtieran , dice con la aguda voz que caracteriza a los payasos.

Explica que desde chiquito vivo en la calle porque mis papás me botaron como a la basura. A los ocho años me metí en un circo en Génova (Quindío) y allí aprendí a ser cómico y sabe una cosa: lo más lindo es hacer que la gente se ría así tenga muchos problemas .

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