Mujeres pescadoras le sacan jugo a la subienda en Honda

Mujeres pescadoras le sacan jugo a la subienda en Honda

De tanto mirar a cientos de pescadores que cada enero se volcaban al Magdalena a lanzar sus redes, Beatriz Helena Rodríguez terminó por enamorarse del oficio.

12 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Era una niña de 12 años y corría 1985 cuando por primera vez se decidió a tirar la atarraya. Atrapó 20 bocachicos y nicuros que sirvieron para una semana de comida en su casa. Los pescadores no lo podían creer.

“Esa vez no dormí y al día siguiente bajé al río a las 5 de la mañana. Iba por más”, recuerda hoy esta mujer delgada, pero de brazos musculosos.

Su destreza para atrapar peces llevó a la mamá de la novel pescadora, Emperatriz Amaya, a comprarle una atarraya liviana que le costó 20 mil pesos.

Hoy esa muchacha, que ya tiene 35 años, esposo y un hijo de 13 años, pesca con una red de 18 libras.

Por esta época, cuando la bonanza hace leyenda en el Magdalena, ella se dedica de lleno a pescar en Honda (Tolima).

Cada mañana, apenas empieza a clarear, sale con su atarraya, se para en una piedra y lanza su red.

Mejor la piedra que la canoa En su natal Honda Beatriz Helena es famosa porque durante años fue la única que se atrevió a ‘tarrayar’ –así le dicen los pescadores al oficio– en el río más grande del país, que prácticamente pasa por el patio de su casa, en la calle Pacho Mario.

Ataviada con pantalón corto, camiseta esqueleto y una faja que le ayuda cuando debe hacer fuerza, Beatriz Helena se para en una enorme piedra, se enrolla el lazo de la red en la mano izquierda y la lanza lo más lejos que puede dentro del río.

“Tirar atarraya cansa mucho los brazos y las piernas”, comenta la mujer, que aunque aprendió a pescar en canoa prefiere la piedra. “Para la canoa lo importante es pararse fuerte y firme”, comenta como queriendo reafirmar que conoce los secretos de su oficio.

Como en cada enero y febrero, por estos días en Honda solo se habla de la bonanza de capaz, bocachicos, nicuros, mueludas y bagres.

Los cerca de 200 pescadores que se hacen en las playas a orillas del río madre saben que de la subienda subsisten dos o tres meses. Es una fortuna, teniendo en cuenta la falta de empleo en la población.

Beatriz Helena también lo sabe. Por eso, por esta época, seis o siete horas de sus días se van de lleno en ‘tarrayar’.

En una jornada puede sacar entre 50 y 80 nicuros y unos 20 bocachicos pequeños. Suficientes para subsistir.

Guarda para los meses ‘flacos’ “Hay días que vendo 30 mil o 40 mil pesos y me queda comida para mi familia. La subienda es una lotería y hay que aprovecharla para pasar los meses flacos”, dice Beatriz Helena, que el resto del año sobrevive de lavar y planchar en casas de familia.

A pescadores como Alfonso Alarcón, que ya tiene 58 años, no le gusta ver mujeres ‘tarrayando’, pero ha tenido que acostumbrarse, pues de tres años para acá a Beatriz Helena se le han unido cerca de 15 mujeres de Honda y lugares vecinos –Ibagué, Lérida, Mariquita, Líbano, Armero-Guayabal– que también decidieron medírsele a este oficio reservado a los hombres.

FIESTA AL REGALO DE LA NATURALEZA Entre el 15 y el 18 de febrero Honda celebra su Festival de la Subienda. El alcalde, Fabio Torres Cifuentes, estima que el 60 por ciento de sus 28.000 habitantes participan de la festividad.

Durante la temporada, unos cinco kilómetros de playas de las riberas del río Magdalena se llenan de pescadores, trasmallos y atarrayas.

Hoy, la subienda puede dejarles a buenos pescadores unos 500.000 pesos de ganancia. Ese es el sustento de unos tres meses. Por eso a los pescadores de Honda y La Dorada (Caldas), que también vive la abundancia, se les unen los que llegan de las costas Atlántica y Pacífica y de otras regiones para aprovechar el regalo de la naturaleza.

En Honda lo primero que se aprende es a pescar, dice el alcalde Torres, y por eso es una de sus celebraciones más importantes.

‘LA LEY NO LO IMPIDE’ ''Muchos me dicen que es un trabajo para machos. ¡Que me muestren la ley que nos impide a las mujeres tirar la red! Beatriz H. Rodríguez, pescadora

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