POR AMOR, ITALIANA SE INYECTÓ SANGRE CON SIDA

POR AMOR, ITALIANA SE INYECTÓ SANGRE CON SIDA

Italia está pendiente de una historia de amor. Una joven de 23 años se ha convertido en seropositiva por voluntad propia, tras inyectarse la sangre infectada con el virus del sida de su novio, con quien pretende compartir el camino de la enfermedad hasta la muerte. Francesca ha transformado en una escalofriante historia de amor su relación con Alessio, de 27 años, a cuyo lado lucha ahora contra la enfermedad. Para ella no es un suicidio sino solidaridad y amor por su novio, a quien quiere acompañar en su sufrimiento.

29 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Una joven italiana de 23 años se ha convertido en seropositiva por voluntad propia, tras inyectarse la sangre infectada con el virus del sida de su novio, con quien pretende compartir el camino de la enfermedad hasta la muerte.

Francesca ha transformado en una escalofriante historia de amor su relación con Alessio, de 27 años, a cuyo lado lucha ahora contra la enfermedad en una casa de campo de Pontedera, un localidad situada a 25 kilómetros de Pisa, en la Toscana oriental.

La muchacha asegura que su decisión no es un suicidio, sino un gesto de solidaridad y amor , un intento a la desesperada para no perder a Alessio y estar lo más cerca posible de él .

Hace cinco años, cuando llegó a Florencia para estudiar un curso de formación profesional, Francesca no sabía casi nada acerca del sida. En una cervería que frecuentaba a diario tras las clases conoció a Alessio, un estudiante de Filosofía, inteligente y tierno, que trataba de vivir la vida de la mejor manera posible , recordó la joven en su testimonio al diario La Nazione, de Florencia.

Yo quedé fascinada por él. Después de algunos meses se convirtió en mi compañero. Todavía recuerdo las primeras semanas juntos, nuestras citas... .

El cuento de hadas se acabó el día que Alessio le reveló el resultado de un análisis del sida al que se había sometido casi por casualidad.

Fueron días terribles. Nuestra relación empezó a verse afectada por sus contínuos temores a contagiarme la enfermedad. El pensaba que estábamos condenados a separarnos .

La pareja dejó de utilizar profilácticos en sus relaciones sexuales, pero eso no fue suficiente para que Francesca fuera contagiada.

Después de que un segundo análisis al que me sometí diera negativo, tomé una decisión de la que no me arrepiento, pero que me parece horrible: inyectarme directamente el virus de su sangre , relató Francesca, que confesó haber actuado a espaldas de su compañero.

Un día Alessio se cortó en casa con un cuchillo. Aspiré la sangre derramada con un jeringuilla y luego me la inyecté. Al poco tiempo un análisis demostró que era seropositiva , explicó.

Amor o autodestrucción? , se pregunta la prensa italiana dividida por la desgarradora experiencia de los modernos Romeo y Julieta.

Algunos expertos en la lucha contra el sida, consultados en relación a este caso, aseguran que Francesca ha llevado a los últimos extremos un comportamiento difundido entre las parejas en las que uno de sus miembros es seropositivo.

Una amplia investigación presentada en el reciente congreso sobre el Sida, celebrado en Tokio, demostraba que el 50 por ciento de doscientas parejas con uno de sus miembros seropostivo no utilizaba ninguna precaución en sus relaciones sexuales.

Un 19 por ciento de los miembros sanos de estas parejas terminaron contagiados por el virus del sida.\ Ahora comprendo que estando sana hubiera podido seguir mejor a Alessio , dijo Francesca, quien aseguró que con su testimonio pretende romper el muro de ignorancia y desesperación que, a pesar de todas las campañas de información, continúa cubriendo al sida de significados a menudo impropios .

La pareja, cuyos nombres son ficticios, vive protegida por el silencio de Pontedera sus verdaderas identidades son por ahora un misterio.

Alessio ha comenzado a manifestar los primeros síntomas del sida, y recibe asistencia en un centro público, donde ha trabado una sólida amistad con uno de los médicos que lo atienden.

Francesca aún no ha empezado a experimentar en su cuerpo la enfermedad.

Estoy tranquila, la vida sigue adelante. Repito, me siento erena, aunque a menudo alzo la mirada al cielo , afirmó.

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