SÍ, PADRE JAIRO, ACEPTO

SÍ, PADRE JAIRO, ACEPTO

Aunque los matrimonios colectivos no tienen antecedentes en Granada (Meta), el párroco de la población, Jairo Antonio Fernández, se dio a la tarea de convencer a 61 parejas para que formalizarán su vida conyugal. Fue así como los hombres y mujeres no fueron ayer simplemente a rezar y recibir la comunión, sino que aprovecharon para bendecir las argollas y declararse amor eterno.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Siete meses de embarazo no fueron inconvenientes para que Ana Cecilia Cazallas, de 47 años, llegara al altar. La señora, después de convivir por casi un cuarto de siglo con Marcelino Arias, vio cumplido su deseo de tener la bendición del cura.

El hijo que esperan fue parte fundamental en la decisión. Por eso, no podía dejar que un inoportuno mareo que hizo que su compañero la sacará en brazos, le impidiera el matrimonio.

Para los Gaitán, otra era la historia. La familia, conformada por don José Gonzalo Gaitán, de 70 años, y Clara Inés Granja, de 58 años, los dos con más de diez años de viudez y cinco hijos, también se sobrepusieron a cualquier impedimento para realizar sus sueños dorados. Por eso, el bastón que siempre acompaña a José Gonzalo no fue impedimento para la marcha prenupcial.

Al ritmo que impuso la banda de guerra, ayer los 122 novios marcharon por la avenida principal hasta llegar a la iglesia María Auxiliadora del barrio Montoya Pava.

Antes de entrar a la iglesia, desfilaron por una calle de honor formada con las hachas y otros elementos del cuerpo de bomberos.

Y no faltaron los retrasados que se habían envolatado en un último retoque. Demora que casi le cuesta el matrimonio a dos parejas, que llegaron justamente cuando el cura bendecía las últimas uniones.

En Granada nunca se había visto tan adornada la iglesia. La administración envió una moto niveladora para arreglar la calle de enfrente y colaboró con el ponqué de 51 libras y la champaña para el brindis colectivo.

El cura Fernández quedó satisfecho con la acogida que tuvo su idea. El solo esperaba que se presentarán veinte parejas, pero tres días antes de la ceremonia, setenta novios confirmaron.

La mayoría de los novios tenían más de veinte años de vida conyugal y un promedio de cinco hijos. Los don juanes, alonsos, pedros...decidieron decirle sí al cura después de unas cuantas consultas con la almohada y, además, por temor a un castigo divino.

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