CIUDAD DE LOCKUS

CIUDAD DE LOCKUS

Al gobierno nacional, duele decirlo, le han faltado agallas en este proceso político. Sabe, según lo han revelado altas fuentes del propio gobierno, de las graves amenazas que se ciernen sobre el futuro de muchas regiones del país que están a punto de caer -o permanecer- en las garras de los más oscuros intereses, por la fuerza de las armas o los dineros de la corrupción y el narcotráfico.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El gobierno, sin embargo, se ha conformado, hasta ahora, con expedir una directiva presidencial bastante retórica que se parece más a una circular scout o a una constancia para evitar futuras sanciones disciplinarias, que a una determinación firme para defender los legítimos intereses de las gentes honestas.

Qué estarán esperando en el gobierno para suspender algunos procesos electorales? Que les traigan grabaciones juramentadas de algunos frentes guerrilleros en las que sus comandantes admitan estar amedrentando a la población? Que les traigan una foto, certificada notarialmente, en la que aparezcan posando algunos capos, de frente y bien sonrientes, entregándoles fajos de billetes a sus distintos candidatos? No, Presidente.

Quienes creemos en sus capacidades y en sus buenos propósitos y queremos que su administración sea exitosa, ahora cuando estamos a punto de perder medio país, respetuosamente le pedimos que no siga pasando agachado. Todavía tiene casi una semana para tomar decisiones.

En medio de estas tormentas el proceso para la alcaldía de Bogotá es como un oasis. Reconfortante y esperanzador.

Dos candidatos que encarnan una verdadera renovación política. Un nuevo estilo. Una nueva ética. Dos hombres preparados, íntegros, transparentes, inteligentes, y muy sensatos además.

Quién lo hubiera creído en medio de tanta maroma inicial! La campaña ha sido limpia, sin agravios, con altura. Nos ha puesto a todos a pensar en Bogotá. Pero sin amarguras, sin odios, ni rencores. Nos ha puesto a pensar en Bogotá, creativamente, Explorando caminos nuevos. Alternativas. Opciones. Nos ha puesto en la tarea que hace mucho tiempo hemos debido emprender. Repensar a Bogotá. Reinventarla. Reconstruirla. Recuperarla.

Sin embargo, en algunos sectores los resultados avasalladores de las encuestas en favor de Antanas Mockus, han generado enormes angustias.

No las comparto. Mockus ha sido imaginativo pero prudente. Audaz pero respetuoso.

Yo, francamente, no he visto a ese loco peligroso que algunos todavía persisten en buscar en Mockus.

Sólo he visto a un hombre bueno y lúcido que está a punto de sentar un precedente histórico en materia de movilizaciones ciudadanas en Bogotá y demostrar, por fin, que la política se debe hacer con símbolos e ideas y no con plata ni con plomo.

No era esa una de nuestras viejas utopías? Por qué, entonces, renunciar a ella? Por su parte, Peñalosa ha sido un gran candidato y ha hecho también una campaña limpia y novedosa.

Quizás él mismo no sabe todavía cuánto bien le ha hecho a su partido demostrando que no todos los liberales son como Escrucería.

Si el próximo domingo se confirman los resultados de las encuestas, a Enrique Peñalosa habría que repetirle, para que siga en la lucha, lo que alguna vez dijo el Presidente Wilson: Prefiero perder en una causa en la que sé que un día ganaré, a ganar en una en la que sé que algún día perderé .

No obstante, quien quiera que sea el alcalde, necesita que los bogotanos lo rodeen. Que la clase dirigente le ayude, lo acompañe y le dé la mano. Que la ciudadanía tenga paciencia y que, a la vuelta de seis meses, no esté dando alaridos de desesperación pues este es un largo proceso.

Ojalá integre sus equipos de trabajo combinando novedad con experiencia. Juventud con veteranía. Academia con administración. Sueños con realizaciones. Formulaciones teóricas con ejecutorias concretas.

Inclusive combinando caras nuevas con algunos de los mejores funcionarios de Castro. Le haría mucho bien a la ciudad que ellos permanecieran frente a sus cargos dándole continuidad a aquellas tareas que van por buen rumbo.

El Concejo de Bogotá, en cambio, me inquieta. He revisado las listas y son muy pocos los buenos nombres que me resultan familiares. Ojalá todos esos nuevos dirigentes se comprometan sincera y honestamente con la ciudad.

No obstante, aún en ese frente se advierte que la política cachaca está cambiando mucho.

Así lo confirmé ayer, cuando acompañé a Enrique Vargas Lleras en los alegres cierres locales de su campaña en torno de la cual se han aglutinado muchos sectores renovadores de Bogotá. Allí me encontré, en su misma tarima y a ritmo de papayera tropical, con Juan Manuel Santos firmando autógrafos, por docenas y con dedicatorias, y a Poncho Rentería recibiendo ovaciones después de varios discursos pronunciados en el mismo tono, muy personal , de su programa de televisión.

Así se hace, señores, la nueva política en esta ciudad de lockus .

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