CAQUETÁ, SIN NADITA QUE LEER

CAQUETÁ, SIN NADITA QUE LEER

A las alumnas del Colegio Nacional Femenino, de Florencia, los profesores de sociales les dejaron de tarea una investigación sobre la Amazonia, pero solo encontraron en las bibliotecas viejos libros que reseñan las antiguas intendencias y comisarías colombianas. Tuvieron que recurrir a las entidades que trabajan para la región, pero allí tampoco obtuvieron respuesta. William tenía la misión de investigar cuántos son los países de la Organización de Estados Americanos (OEA), su origen y los nombres de los presidentes. Unicamente pudo conseguir los nombres de los mandatarios de Colombia, Venezuela y Perú, gracias a la divulgación de los medios de comunicación durante la posesión del nuevo Secretario General del organismo.

18 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

La pobreza de las bibliotecas en colegios y escuelas del departamento es tal, que para buscar la historia de la quebrada La Perdiz, en Florencia, recurren a la memoria de Pedro Almario Floriano, uno de los primeros colonos que llegó a la región.

Los docentes y los 46 mil estudiantes que buscan desde los más elementales trabajos, hasta los temas de actualidad nacional no consiguen satisfacer sus necesidades académicas.

La Biblioteca Departamental Rodrigo Lara Bonilla, creada hace ocho años, tiene seis mil libros y algunas enciclopedias desactualizados, y no cuenta con hemeroteca porque carece de recursos propios para comprar periódicos o revistas.

La Biblioteca depende del Instituto de Cultura y Turismo del departamento, pero su escaso presupuesto únicamente alcanza para pagar la nómina y los servicios públicos.

La sala cuenta con diez mesas y dos estantes con libros viejos, en su mayoría de literatura y textos de información básica general, que no son suficientes para las investigaciones de escolares y universitarios.

Conrado Jaramillo, director de la Biblioteca Departamental, dijo que la institución labora gracias al apoyo del Instituto Nacional de Cultura (Colcultura), que envía textos, y que gracias a un convenio colombo-español, adquirieron un bibliojeep y un bibliobús, que en este momento se encuentran en reparación.

Según Jaramillo, para enviar correspondencia, adquirir información de otras bibliotecas o participar en cursos de capacitación, hay que meterse la mano al bolsillo .

La entidad cuenta con dos personas, el director desempeña además las funciones de bibliotecólogo y secretario, y mantiene la limpieza de los libros. Para escribir un oficio, hay que solicitar una máquina prestada, lo mismo que para llamar por teléfono.

Pese a la pobreza de la Biblioteca Departamental, Colcultura estableció una red municipal en las localidades de Albania, Yurayaco, Cartagena del Chair, Morelia, San Vicente y Puerto Rico, pero con libros desactualizados. Carecen de locales propicios para los estudiantes y la mayoría de los bibliotecólogos son nombrados como cuotas políticas y carecen de conocimientos para orientar a los alumnos.

El año entrante... Algunos profesores desconocen esta realidad y dejan tareas difícilmente realizables. Otros, más comprensivos, trabajan con sus alumnos al menos para hacer aportes históricos del departamento. Recientemente, la emisora Cristalina Estéreo decidió pasar los himnos de Caquetá y Florencia todos los días para que los jóvenes los conozcan.

Los escolares, por temor a perder la materia, recurren a las entidades departamentales y de orden nacional, pero es escasa la colaboración que les prestan los funcionarios de turno. Las estudiantes del Femenino, por ejemplo, recorrieron oficinas dedicadas a la Amazonia, pero no obtuvieron información del recientemente creado Fondo Amazónico ni sobre el Ministerio del Medio Ambiente.

El secretario de Educación del departamento, Bernardo García Quiroga, admitió que las bibliotecas del departamento se encuentran en el olvido y que los 95.500 libros existentes en los establecimientos educativos ya no sirven, pero anunció que en el Plan de Desarrollo Departamental del año próximo se destinaron recursos para la dotación de las bibliotecas y para capacitación.

Mientras el proyecto se realiza, los caqueteños deben seguir consultando en los viejos libros de las viejas estanterías.

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