Las cajas examinan con lupa a las clínicas y a los hospitales del ISS

Las cajas examinan con lupa a las clínicas y a los hospitales del ISS

El período de transición en el que la EPS del Seguro Social le entregue el control a la nueva EPS mixta, será superior a cuatro meses. Así lo indicó el director General de Compensar, Néstor Rodríguez, al señalar que se trata de un proceso que en el mejor de los caos será de seis meses. (VER GRAFICOS)

09 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Y el directivo explica las razones: “Se trata de mejorar el servicio de atención en salud a un universo de cerca de 3 millones de personas. Es la salud de la gente y con eso no podemos tomar decisiones a la ligera”.

En la actualidad hay todo un equipo de técnicos en varias mesas de trabajo que le adelantan una radiografía a las seis Empresas Sociales del Estado (ESE), con las que el Seguro está obligado a contratar cerca del 70 por ciento.

Pero además se examina toda la red de clínicas y hospitales y los niveles de atención, en cada ciudad del país que hoy tiene el Seguro Social.

Hay una mesa técnica especializada en información y tecnología que permitirá conocer el real estado de las bases de datos del ISS, con ello se podrá empezar a actualizar lo que sea necesario.

Rodríguez explica que eso es necesario para que los expertos en salud de las cajas, sepan qué hay que hacer, en dónde hay que actuar y con cuánta urgencia, para que la gente sienta la entrada de una nueva compañía en el mercado de la salud. “Ese es el compromiso”, afirma.

De esta manera el directivo dejo en claro que seguramente muchas de las entidades con las que hoy contrata el Seguro Social la atención de sus afiliados, no tendrán más contratos con la nueva EPS, pero reconoció que hay zonas del país en donde la atención del Seguro es querida por la gente.

El Director de Compensar le puso nombres a la buena atención del Seguro: dijo por ejemplo que en Villavicencio, una de las clínicas más queridas por la gente es la del Seguro. “Allí hay vocación de servicio, buena atención, y la gente la quiere”, ese tipo de entidades de pronto sólo requieren un pequeño ajuste, pero con seguridad estarán en la oferta de entidades de la nueva EPS.

En ciudades como Bogotá, la clínica del Niño o la misma San Pedro Claver, tienen virtudes reconocidas y apreciadas por los usuarios, seguramente allí habrá que seleccionar esas áreas para contratar. Pero también hay unas entidades que no cumplen los parámetros de calidad, atención, vocación de servicio y oportunidad que requiere el mercado y allí no se puede prolongar ni por un solo día el servicio en la nueva EPS.

De hecho, los estudios de auditoría que diferentes entidades le han realizado a las siete ESE que resultaron de la escisión del Seguro Social, dan cuenta de las limitantes que tienen esas compañías.

Incluso la ESE José Prudencio Padilla, de la Costa Atlántica, ya no existe, porque los casos de ineficiencia y corrupción obligaron a su cierre.

De las seis que sobreviven, el Gobierno negocia con la Gobernación de Antioquia para que el departamento tome el control de la Rafael Uribe Uribe y en la región hay serias dudas sobre la viabilidad de esa entidad.

En cuanto a la ESE Francisco de Paula Santander, que atiende la región nororiental del país, la viceministra de Salud, Blanca Elvira Cajigas, es tajante: “Esta en una situación delicada”.

El remedio de las ESE sólo complicó al paciente De las siete ESE que se crearon en el 2003 hoy sólo hay seis, y de esas por lo menos tres, están en crisis.

En el 2003, el Gobierno sacó un decreto que escindió la red de clínicas y hospitales del Seguro Social y las agrupó en siete Empresas Sociales del Estado. La red de las siete ESE tenía capacidad para atender ocho millones de pacientes, pero la realidad era que el ISS sólo tenía 3 millones de afiliados.

Así que desde el mismo momento el Gobierno inició un plan de ajuste en planta de personal e infraestructura.

Pero a nivel regional las cosas se complicaron, según lo muestra un estudio de auditoria de la Contraloría General. Incluso el Gobierno reconoce que en el caso de la ESE Prudencio Padilla, pese a ser evidente la corrupción y los altos costos, las decisiones legales tomaron un año y cuando se intentó recuperarla entidad ya era inviable por el exceso de costos y el grado de corrupción, así que como eran necesarias una clínica en Santa Marta y otra en Cartagena, se le entregaron la primera a la orden San Juan de Dios y la otra a Caprecom. Los diferentes estudios sobre las ESE coinciden en que es necesario reducirlas en planta de personal, mejorar la calidad del servicio, sincerar la oferta de servicios y mercadear su oferta.

Los datos oficiales hablan de que las ESE que de alguna manera han tenido un mejor comportamiento son Bogotá con la ESE Luis Carlos Galán, la de Cali, Antonio Nariño y la del Eje Cafetero, la ESE Rita Arango, las otras tres enfrentan serios problemas que comprometen su viabilidad.

Un estudio de la Defensoría del Pueblo concluye que el 90 por ciento de los recursos que reciben las ESE lo usan para pago de nómina y sólo el 10 por ciento es para atender los pacientes. Además, encontró que para retener al ISS ofrecen servicios con los que no cuentan.

‘Red pública debe ser fortalecida’ “Hay que defender lo público y no, por ser público, acábese”, dijo el representante a la Cámara, y ponente de la reforma a la Ley 100, Eduardo Benítez.

El parlamentario indicó que con esa política el país va a tener un problema muy serio si se quiere que todo sea privado.

Benítez sostiene que se le debe exigir el cumplimiento de unos parámetros de eficiencia a las entidades públicas, pero dándole también igualdad en las normas para competir, que tengan mayor flexibilidad para contratar, por ejemplo.

Con la Ley 1122, se le ordena a las Administradoras del Régimen Subsidiado que contraten el 60 por ciento con la red pública de hospitales y esos son recursos suficientes para que una entidad eficiente pueda competir.

Según lo explicó, se van a vincular más de 7 millones de afiliados al régimen subsidiado y ello supone que se les giren a las entidades que los atienden una cifra superior a los 5 billones de pesos por año.

Además, si las clínicas públicas, arreglan sus problemas laborales y mercadean sus servicios, van a tener un mercado potencial.

“No debe olvidarse que el afiliado es quien escoge la entidad que quiere que lo atienda y si la red pública es buena, el usuario seguramente la va a seleccionar”, dijo Benítez Además, el país no puede de la noche a la mañana desaparecer toda una oferta de infraestructura tecnológica y hotelera que presta un servicio en todo el país.

3 millones de afiliados tenía la EPS del Seguro Social, según cifras de junio del año pasado

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