‘No había armas en Irak’: José María Aznar

‘No había armas en Irak’: José María Aznar

El ex jefe del gobierno español José María Aznar, entusiasta promotor de la invasión a Irak y principal aliado –junto con el premier británico, Tony Blair– de George W. Bush, reconoció por primera vez que no había armas de destrucción masiva allí.

09 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Ese fue el argumento usado por la Casa Blanca para justificar la invasión y el derrocamiento de Saddam Hussein.

“Todo el mundo pensaba que en Irak había armas de destrucción masiva y no había”, dijo, el miércoles, en la clausura del Ciclo ‘Relecturas con los ex presidentes del Gobierno’ en Pozuelo, a las afueras de Madrid.

Aznar reconoció tener el problema “de no haber sido tan listo y no haberlo sabido antes (que no había armas de destrucción masiva)”, y añadió: “Es que cuando yo no lo sabía, nadie lo sabía”.

“Las decisiones hay que tomarlas no a toro pasado, sino cuando está el toro sobre el terreno, y es ahí cuando hay que torearlo”, dijo. Afirmó que tomó la decisión “porque creía que era lo más conveniente para los intereses nacionales” y aseguró que “a pesar de las dificultades”, el tiempo le dará la razón.

Los países occidentales más hostiles a la intervención de E.U., especialmente Francia y Alemania, habían puesto seriamente en duda la existencia de tal arsenal.

La presencia española en Irak habría motivado en parte los ataques islamistas del 11 de marzo del 2004 en Madrid (191 muertos). Tres días después de esos atentados, los conservadores españoles perdieron las elecciones.

2 mentiras que nunca creyeron E.U. invadió Irak basado en dos datos de inteligencia: la existencia de armas de destrucción masiva y el nexo Saddam Hussein-Al Qaeda.

Sobre la primera, desde el principio existía el convencimiento de que Bush había ‘inflado’ información de inteligencia sin verificar para ‘vender’ la idea de emprender una guerra. Un año y medio después de lanzado el ataque, una comisión gubernamental concluyó que las armas nunca existieron.

El segundo dato fue desmentido en septiembre pasado, cuando otra comisión, un panel independiente del Congreso, divulgó un reporte según el cual Hussein nunca tuvo contacto con Al Qeda.

El Gobierno, para afrontar estos ‘grandes hallazgos’, cambió el discurso: el real objetivo de la guerra era sembrar democracia en esa región y mejorar la seguridad.

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