Nuevo enfoque

Nuevo enfoque

El país ha venido aplicando básicamente un modelo de desarrollo muy influenciado por el de los países ricos e industrializados del mundo occidental, con la diferencia que en ellos la política económica no ha conducido a la exclusión de tan significativo porcentaje de sus pobladores como en el nuestro. Es cierto, el país económicamente ha crecido y ciertos sectores avanzan modernizándose, lo cual está muy bien, pero los beneficios se han concentrado enormemente creando una indeseable inequidad social.

08 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Esa inequidad se refleja, entre otros síntomas, en los deficientes niveles de educación y salud en que se encuentra una parte de la población; en la existencia de un 50 por ciento de los colombianos viviendo en la pobreza y de ellos el 20 por ciento en la miseria; en que en la actualidad haya cerca de dos millones y medio de desempleados, y que un importante número de colombianos capacitados hayan tenido que emigrar en busca de las oportunidades que aquí no encuentran.

Sin duda, si queremos llegar a tener una paz estable y una ciudadanía conviviendo pacíficamente, la actual realidad social tiene que cambiar. Pero ese cambio va a requerir de una sociedad más comprometida con el futuro de la nación. Tengamos en cuenta que la indiferencia ciudadana facilitó la consolidación del clientelismo delictivo, que a su turno hizo posible la rápida organización del narcotráfico, llevando al país a la deplorable y vergonzosa situación actual.

En cuanto a la economía, un nuevo enfoque es necesario. Las medidas que se adopten tienen que tener en cuenta nuestra realidad y las circunstancias que la determinan, que difieren mucho de las de los países desarrollados. Por ejemplo, si se trata de generar el empleo necesario para ocupar productivamente a la población desempleada y subempleada, en su mayoría de bajos niveles de educación y capacitación, ello no será posible tan solo con el sector que se moderniza, pero sí se podrá complementándolo con la construcción de la infraestructura indicada para desarrollar productivamente las vastas zonas inexploradas del territorio nacional.

Este ejemplo sirve para indicar que la solución de los problemas está condicionada por las propias circunstancias internas. De ninguna manera porque esté en contra de la modernización. Por el contrario, creo en la conveniencia de modernizar la economía para poder competir internacionalmente, asimilando tecnologías y mejorando la productividad.

Tarea que corresponde fundamentalmente al sector privado, apoyado por el gobierno. Pero en una sociedad dual como la nuestra, en la cual un alto porcentaje de su población queda marginado de los beneficios del desarrollo, el Estado debe darle prioridad en sus preocupaciones y en la asignación de sus recursos a la solución de los problemas del sector marginado, lo cual no significa que descuide el sector que se moderniza. Simplemente, estaría dándole cumplimiento a su obligación de velar por el bienestar general.

Sobre un nuevo enfoque es mucho lo que hay que analizar y debatir, y en ello continuaremos participando. El país tiene que encontrar el rumbo que le permita acabar con el dualismo y, en general, superar la difícil situación actual. De actuar consciente y mancomunadamente podemos lograrlo, estoy seguro de ello.

En una sociedad dual como la nuestra, el Estado debe darle prioridad en sus preocupaciones”.

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