MURIEL: SE APAGA UNA ESTRELLA

MURIEL: SE APAGA UNA ESTRELLA

Gran parte de sus 28 años los ha pasado sobre ruedas. Primero, patinando, disciplina en la que se destacó como una de las mejores a nivel nacional. Y luego, pedaleando, convirtiéndose en la ciclista que más medallas ha ganado en pruebas de tipo olímpico, por encima los famosos escarabajos . Pero ahora, después de siete años de sacrificios y triunfos, Adriana Muriel le dice adiós a la actividad.

09 de noviembre 1992 , 12:00 a.m.

Adopté el ciclismo como complemento de la preparación para el Mundial de patinaje de 1984, por una sugerencia de Luz Mery Tristán , dijo. Pero el bichito del deporte del pedal la picó con fuerza y se radicó en Cali, donde sin querer queriendo cambió el rumbo de su vida cuando a partir de 1986 se dedicó de lleno a esta disciplina.

Me invitaron a una competencia, y aunque corrí con una cicla prestada quedé segunda. Ese fue el comienzo, en serio, de mi trajinar en este deporte .

Por arraigo a su Antioquia natal, a la que quería brindar un triunfo en el Tour Femenino, la más importante carrera del calendario doméstico anual, regresó a Medellín. Allí comenzó una fulgurante carrera que la llevó a los primeros lugares muy rápido. La constancia, el sacrificio, la dedicación y, por supuesto, la calidad, pronto brindaron sus frutos.

Las grandes conquistas comenzaron con el título nacional en 1987 y aún no han terminado, porque triunfó en las seis ediciones realizadas desde entonces. A nivel internacional su nombre se volvió infaltable en los podios de medallería en las pruebas de tipo olímpico, para las cuales posee un record que envidiaría cualquier pedalista.

Fue campeona panamericana de ruta en 1988 frente a sus paisanos. Dos años más tarde, en Duitama, repitió en la carretera y aumentó la cosecha, ganando también en la pista. Esa vez se colgó seis preseas doradas al vencer en las pruebas de persecución individual, puntos y velocidad.

En los Centroamericanos y del Caribe de México, en 1991, integró la cuarteta campeona por equipos, además de ser segunda en ruta individual y la persecución.

Este año, finalmente, barrió en los Juegos Nacionales de Barranquilla, donde se apoderó de los títulos de ruta, persecución, velocidad y prueba por puntos. También ganó la Clásica Fruterías Patty y se colgó la presea plateada en la persecución del Panamericano de Quito (Ecuador).

Por qué se retira? Llevo mucho tiempo metida en esto. Me gusta ganar y para lograrlo se requiere sacrificar muchas cosas. Yo tomo muy en serio estas cosas y he tenido que dedicar a la bicicleta muchas vacaciones, muchos fines de semana. No se justifica tanto sacrificio para solo dos o tres carreras al año , dijo.

Le preocupa el futuro del ciclismo femenino. Falta apoyo económico. No hay trabajo de base y la Federación poco colabora. Esta es una disciplina costosa y montar por montar no vale la pena. Además, son muy poquitas las mujeres que nacieron para sufrir en el ciclismo, que es un deporte muy duro .

Usted sufrió mucho? Sí. Entrenando y en varias etapas. Hay que poner mucho coraje para pedalear... .

Se va sin rencores, sin amarguras. Al contrario, muy agradecida con Amaco, el patrocinador que le tendió la mano, y con la profesión. Soy una privilegiada por haber ganado tantas carreras. Es un orgullo muy grande haber podido conseguir la realización personal como deportista , confesó.

Alguna frustración o tristeza? La mayor tristeza de mi carrera fue en el Tour Femenino del año pasado, cuando sufrí una pálida . Venía bien preparada, había trabajado a conciencia y nunca pude saber qué me pasó en esa etapa. Frustraciones, ninguna. Aunque no pude ganar el Tour, conseguí otras victorias muy importantes. En una carrera se hace lo imposible por ganar, pero si no se puede, pues está bien , afirmó.

Aunque sabe que va a seguir practicando el deporte a nivel recreativo ( no lo puedo dejar, porque desde chiquita estoy brincando, corriendo, pedaleando ), su futuro parece estar al frente de los negocios familiares. También le gustaría terminar la carrera de Construcciones Civiles, que por el deporte abandonó en quinto semestre, pero eso lo va a decidir después descansar un poco.

Piensa dedicarle tiempo a su mamá y su hermanita, con quienes vive, y dar rienda suelta a sus aficiones: la música (su ritmo preferido es la salsa), los viajes ( me fascina viajar. El lugar más lindo que he conocido es Rio de Janeiro. Me pareció divino ), dormir y comer (como buena paisa, su plato predilecto es fríjoles con arepa).

Alegre, descomplicada, de mal genio y muy sincera ( hay que decir la verdad, aunque duela ), trabajando con las uñas esta antioqueña escribió páginas gloriosas en el deporte más representativo del país. Ahora deja la actividad en la que no solo se distinguió por sus victorias, sino también por ser colaboradora y buena compañera. Con su partida, el ciclismo colombiano pierde a su máxima estrella.

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