El impacto de El Niño no fue ‘fríamente’ calculado

El impacto de El Niño no fue ‘fríamente’ calculado

El clima está patasarriba. Las montañas, donde en épocas normales se hospedan el frío y la neblina, ahora están en llamas.

07 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Por el contrario, las zonas planas de la Sabana de Bogotá padecen los efectos de la quemadura que causa el intenso frío de las madrugadas, como consecuencia de temperaturas por debajo de cero grados centígrados. Ya van unas 50.000 hectáreas afectadas por este fenómeno y medio país está en alerta por los incendios forestales. Ayer había 20 incendios activos en todo el país.

De cualquier manera, hay emergencia. De día, el calor propicia los incendios, y de noche, especialmente en las madrugadas, el helaje acaba con pastos y cultivos.

En las regiones cálidas, las serpientes, aparentemente acosadas por el calor, han dejado más de un centenar de personas mordidas. Los agricultores siguen a la espera de lluvias para arriesgarse a invertir dinero en la preparación de los terrenos correspondientes a las siembras de cultivos semestrales.

Son los efectos de El Niño, el mismo fenómeno natural en el que muchos no creyeron cuando en los primeros días de enero cayeron algunas lluvias en el centro del país a pesar de los anuncios del Ideam de la llegada de un fuerte y prolongado verano.

Pero el país estaba advertido. Incluso, el Ministerio de Agricultura editó una cartilla que en 108 páginas ilustra sobre cómo mitigar los efectos de la sequía, en las diferentes regiones del país e incluye todas las actividades del sector agropecuario.

Y aunque en dicha cartilla alerta sobre el impacto en los precios al consumidor por el menor abastecimiento, ayer calificó de especuladores a quienes están aplicando alzas en los productos. Mientras tanto, en las centrales de abastos sigue la reducción de la oferta de verduras y hortalizas, en una proporción superior a la que se registra todos los años durante enero.

Pero el impacto no es solamente sobre bosques y cultivos.

El verano ha incrementado las temperaturas a niveles récord en las zonas tradicionalmente calientes del país, mientras que en los habitantes de las regiones frías se enfrentan a la necesidad de protegerse de las bajas temperaturas en las mañanas y vestir con ropas ligeras durante el día.

Buena parte de los habitantes de Bogotá han tenido que seguir usando las prendas informales que sacaron para las pasadas vacaciones.

Camiseta, jean y buso amarrado a la cintura, es por estos días el traje típico de los capitalinos. La mujeres andan de blusa esqueleto y telas suaves. Los vestidos de paño y los sastres 'reposan' en los armarios, y así tendrán que permanecer hasta finales de marzo, según los pronósticos del Ideam.

Pero la felicidad por lo que muchos llaman ‘días tan bonitos’ tiene su costo. Como dicen los economistas: “no hay almuerzo gratis”.

Y es que los incendios forestales y las heladas ‘se pagan en el plato’. Los aumentos de precios reportados por los comercializadores de verduras y hortalizas no es lo único que los consumidores tendrán que asumir.

Los industriales de la leche ya están preocupados por la reducción de la oferta, lo que hará subir los precios del producto que compran en las fincas.

La sequía también hará bajar la capacidad de los pastos en las regiones donde existe ganado de engorde, lo que a su vez se reflejará en un incremento de los precios de la carne.

Por culpa del verano, la mayoría de las actividades agropecuarias se ven afectadas en su productividad debido a la falta de agua. “Agricultura se escribe con agua”, dijo en 1990 en entonces ministro de Agricultura, Gabriel Rosas Vega, al advertir de los efectos de ‘El Niño’ y de la necesidad de construir nuevos distritos de riego.

El impacto no es solamente a corto y mediano plazo. Los incendios tienen un efecto negativo en el tiempo. La desaparición de especies nativas se paga con la extinción de ríos y quebradas, deforestación y erosión, inundaciones, calentamiento y desaparición de la fauna.

En consecuencia, ‘El Niño’ es bien recibido por los habitantes de las ciudades y los contratistas de obras públicas, pero rechazado entre los productores agropecuarios. Aún así, los estragos de su presencia en Colombia se pagan entre todos.

Son un fenómeno natural que se registra en zonas de clima frío, especialmente en valles y hondonadas. Son causadas por el aumento de las temperaturas en días sin nubosidad, lo que a su vez se convierte en noches y madrugadas de intensos frío.

Estas son de mayor intensidad en los suelos sueltos y en las proximidades a potreros y pastos; disminuyen en las tierras ubicadas en ladera y en zonas cercanas a los grandes depósitos de agua.

Hay dos clases de heladas: blancas y negras.

Las blancas son las que forman cristales de hielo sobre las plantas por la congelación del rocío y se deshacen en la mañana tan pronto sale el sol.

Originan secamiento de las hojas.

Las heladas negras: congelan el agua intercelular de las plantas formando cristales de hielo dentro de los tejidos vegetales. Es mucho más severa la baja de temperatura y ocasionan destrucción y ennegrecimiento de las hojas de forma inmediata.

En la Sabana de Bogotá y el Altiplano Cundiboyacense se registran los dos tipos de heladas, dependiendo la temporada.

QUE SON LAS HELADAS sequía, en las diferentes regiones del país e incluye todas las actividades del sector agropecuario.

Y aunque en dicha cartilla alerta sobre el impacto en los precios al consumidor por el menor abastecimiento, ayer calificó de especuladores a quienes están aplicando alzas en los productos. Mientras tanto, en las centrales de abastos sigue la reducción de la oferta de verduras y hortalizas, en una proporción superior a la que se registra todos los años durante enero.

Pero el impacto no es solamente sobre bosques y cultivos.

El verano ha incrementado las temperaturas a niveles récord en las zonas tradicionalmente calientes del país, mientras que en los habitantes de las regiones frías se enfrentan a la necesidad de protegerse de las bajas temperaturas en las mañanas y vestir con ropas ligeras durante el día.

Buena parte de los habitantes de Bogotá han tenido que seguir usando las prendas informales que sacaron para las pasadas vacaciones.

Camiseta, jean y buso amarrado a la cintura, es por estos días el traje típico de los capitalinos. La mujeres andan.

GLOSARIO Banco de niebla: neblina que cubre una pequeña área, reduciendo la visibilidad a menos de 1.000 metros.

Bruma: gotas microscópicas de polvo que permanecen suspendidas en la atmósfera, que no reduce la visibilidad tanto como la neblina.

Helada: temperatura del aire igual o menor a los cero grados centígrados a un nivel de 1,5 a dos metros sobre el nivel del suelo. Cuando se registra, los tejidos de las plantas comienzan a sufrir daños.

Humedad relativa: índice que se basa en el cociente entre la presión actual del vapor del aire y la saturación de la presión del vapor.

Masa de aire: porción de aire con características de temperatura y humedad similares en toda su extensión.

Niebla: gotas de agua suspendidas en la atmósfera en o cerca de la superficie de la tierra, que reducen la visibilidad a menos de un kilómetro.

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