Extorsión sexual en un gimnasio del norte

Extorsión sexual en un gimnasio del norte

Laritza Medina* se emocionó mucho cuando recibió de manos de Félix Ortiz Moncada , un sobre que, ella creía, contenía una carta de amor. Ortiz, instructor de un gimnasio de la calle 167 que Laritza frecuentaba, se despidió muy cariñosamente de ella.

06 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

La mujer, una terapista del lenguaje de unos 30 años, partió a su casa pero en el camino la curiosidad le ganó.

Abrió la carta y se llevó una desagradable sorpresa. En la nota, Ortiz le explicaba crudamente que un encuentro sexual que ellos habían tenido con otro hombre el 29 de octubre, había sido grabado en video, y que a menos de que le entregara una cantidad de dinero, publicaría las imágenes. “Esa película vale mucho. Llámame”, escribió Ortiz, de 21 años.

Laritza que hasta entonces creía estar viviendo el romance de su vida, colapsó.

Tras recuperar un poco la calma, se comunicó con Ortiz, quien le explicó que el individuo con el que habían compartido cama no era un primo, como le había dicho para convencerla de que hicieran un trío, sino un actor de películas pornográficas.

‘Lo pondré en Internet’ También le aseguró que si no le entregaba un millón de pesos, sacaría copias del video para venderlas, se las enviaría a sus familiares y, además, publicitararía el video en Internet.

De nada sirvieron las súplicas de la mujer.

Ella consiguió la plata y se la entregó; él le mostró el video y, aparentemente, lo borró delante de ella.

Laritza, lamentó el día en que se dejó seducir por quien había sido su instructor de gimnasio: un hombre atlético, de buen aspecto y menor que ella. Pero respiró aliviada por lo que creía, era el fin de la pesadilla.

Más dinero Pero el 16 de enero volvió a recibir una llamada de Ortiz en su celular.

Esta vez, el instructor le solicitaba 700 mil pesos para deshacerse, “ahora sí”, de la grabación. Temerosa, Laritza acudió al Gaula de la Policía.

Allí le dijeron que se comunicara con su extorsionista y acordara una cita, y así lo hizo. El 18 de enero, a las 6 p.m. , Laritza esperaba a Ortiz en una de las entradas de un centro comercial en la 127.

A su lado, una pareja de enamorados hablaba. El instructor Ortiz llegó cinco minutos después y tras un breve diálogo con Laritza, le pidió la plata.

Cuando tuvo el paquete en sus manos, los enamorados se dirigieron hacia él, se identificaron como miembros del Gaula y lo detuvieron.

Según los investigadores, Ortiz ya había actuado de similar manera en ese y otros gimnasios de la capital donde había trabajado.

“Siempre lo hacía con mujeres mayores, a las que seducía con facilidad”, contó uno de los investigadores.

Ortiz aceptó los cargos de extorsión consumada, por lo que podría ser condenado a unos seis años de prisión.

*Nombre cambiado

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