Cruenta guerra por el poder palestino tiene acorralada a su propia población

Cruenta guerra por el poder palestino tiene acorralada a su propia población

Los palestinos de la calle ya no creen en milagros ni mucho menos en promesas de tregua.

06 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Solo hay que llegar al hospital Barzilai, de la ciudad de Ashkelon, en el sur de Israel y a una distancia relativamente corta de la Franja de Gaza, para hacerse una idea de la atmósfera de dudas y frustración que viven los civiles, en medio de la guerra fratricida entre los grupos Hamas (al que pertenece el primer ministro Ismail Haniye) y Al Fatah (el partido del presidente Mahmud Abbas).

Allí han recibido tratamiento ya más de 130 palestinos heridos por la violencia del otro lado de la frontera.

Aproximadamente 10 están internados estos días en el lugar. Tres de ellos –Tawfiq Lubad (23), Abdallah Shilail (25) y Adel Awda (24)– se hallan en el departamento de Traumatología, con heridas en sus miembros inferiores y otras partes del cuerpo.

‘Me disparó a las piernas’ Otros dos están en tratamiento intensivo y uno, en el departamento quirúrgico. Cuando EL TIEMPO llega a entrevistarlos, en el Barzilai avisan que “otros dos están en camino”.

Tawfiq, que resultó herido justamente cuando había conseguido un nuevo trabajo en la empresa de teléfono celular palestina Jawal, cuenta su historia.

“Yo me acerqué a ayudar a una joven herida cuando Hamas atacó una casa y uno de ellos me dijo que me fuera. Le aclaré que no estaba armado, que no le iba a hacer nada a él, pero contó tres y me disparó a las piernas –relata–. No soy de Hamas ni de Al Fatah. Cada lado tiene sus ideas, pero lo que no se puede aceptar para nada es matarse entre hermanos”.

A Tawfiq lo cuida su padre, Ahmed, de 53 años, que durante muchos años fue vendedor de verduras en Tel Aviv y con eso mantuvo a su familia.

“¿Cómo alguien que lee el Corán puede ir a matar a sus vecinos? –se pregunta–. Las dos partes están cometiendo serios errores, con los civiles en el medio”.

En la cama del centro está Abdallah Shilail. Es policía, en el campamento de refugiados Jebalia. Afirma que no tiene miedo de volver a Gaza, pero no porque crea que esto cambiará rápidamente. “Podremos vivir en paz únicamente si se van los que hicieron todo esto. Con Hamas en el gobierno, la paz no es posible”, dice en voz baja.

Más contundente aún es Abdel Hamid Awda, el padre de Adel, herido seriamente en una pierna, aunque ahora más estabilizado. “Israel estuvo mucho tiempo en Gaza, pero yo nunca sufrí así (a causa) de los judíos. La solución es que el gobierno sea de afuera: que Egipto venga a Gaza y Jordania a Cisjordania quizás. –Y resume–: Cuando árabes van contra árabes, la sangre es fuerte.

Pero si alguien viene de afuera y da un golpe en la cabeza, todo se mantiene en silencio”.

‘Una guerra por el dinero’ Un piso más arriba, en el departamento quirúrgico, está internado un hombre mayor, del barrio Rimal de Ciudad de Gaza, uno de los más residenciales del lugar.

Es la sede de no pocas instalaciones de gobierno, lo cual, de hecho, aumenta el riesgo en épocas de tensión interna.

Iba por la calle y alguien le disparó. No logra ni decir su nombre por el dolor que le agobia. Le cuesta un poco respirar. Su esposa no quiere ni que haga declaraciones.

“Seguramente tiene miedo, es comprensible”, comentan los familiares de un paciente judío, que ocupa la cama de al lado.

Las enfermeras entran y salen, dejando en evidencia que ya conocen bien a los pacientes palestinos.

Los de ahora, son los nuevos, en circunstancias especiales, pero no son en absoluto los primeros palestinos en internarse en el Barzilai.

En el 2006 recibieron tratamiento en el hospital más de 150 habitantes de Gaza. “Los pacientes no llegan con un cartel en la frente. No me importa quiénes son –dice el doctor Shimon Sherf, director del hospital–. Lo que cuenta es que están heridos y hay que tratarlos. Y reciben el tratamiento que necesitan, para que se recuperen lo antes posible”.

Cuando se recuperan, retornan a Gaza. “Volvemos a una guerra civil, que por ahora no termina”, dice Tawfiq.

“Es una guerra de poder, por el dinero de los grandes, a los que no quisiéramos ver más –acota Abdel Hamid–. Es una guerra entre hermanos, algo que según el Corán, jamás debería suceder”.

"Podremos vivir en paz únicamente si se van los que hicieron todo esto.

Con Hamas en el gobierno, la paz no es posible”.

Abdallah Shilail, policía en un campamento de refugiados.

60 El número de palestinos que han muerto desde el 25 de enero, en los enfrentamientos entre milicianos de Hamas, en el poder, y de Al Fatah, el partido rival. De ellos, por lo menos 26 han perdido la vida solo desde el jueves pasado.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.