ANTES DE HABLAR DE SEXO CON SU HIJO...

ANTES DE HABLAR DE SEXO CON SU HIJO...

El solo hecho de pensar en hablar con sus hijos acerca de sexo deja totalmente sin habla a muchos padres de familia. Incluso aquéllos más confiados y seguros de sí mismos pueden estremecerse al contemplar la posibilidad de una conversación acercade las cosas de la vida con su hijo o hija de catorce años de edad. Pero esa es una tarea que no se puede eludir. Antes de lanzarse de cabeza a educar sexualmente a sus hijos, usted debería tomarse un tiempo para hacerse una autoevaluación. Hacerlo es necesario porque las actitudes, valores y creencias que conciernen a nuestra propia sexualidad influyen en forma radical en lo que enseñamos a nuestros hijos sobre el sexo. Quizá una buena forma de empezar sería preguntarse: Me siento bien con mi propia sexualidad? Con frecuencia, los padres de familia se avergenzan o se sienten incómodos al hablar de sexo con sus hijos, debido a que ellos mismos no se sienten bien con su propia sexualidad.

18 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Las actitudes sexuales pocos satisfactorias pueden influir negativamente no sólo en lo que usted enseña, sino también en el ejemplo que da. Recuerde que la conducta y las actitudes de los padres respecto al sexo y al matrimonio enseñan a los hijos más de lo que se les enseña mediante la palabra. Los muchachos aprenden mucho sobre sexo y asuntos sexuales simplemente mirando y observando a sus padres, de manera que estos últimos les enseñan valores y creencias, tanto expresa como tácitamente.

En primer lugar, es necesario que los padres de familia se acepten físicamente a sí mismos y a su pareja. En otras palabras, siéntese cómodo con su cuerpo y su aspecto, y también con los de su pareja. Esto transmitirá a sus hijos una idea de lo que es aceptación física, lo que, a su vez, les facilitará aceptarse a sí mismos físicamente.

El padre y la madre deberán dar a entender a sus hijos que se aman no sólo platónica, sino también sexualmente.

Si los hijos ven a sus padres tratar el tema del sexo sana y normalmente, estarán más inclinados a emularlos y a ser como ellos.

Nuestras actitudes, valores y creencias en lo que respecta a la sexualidad se ven influidos por nuestras experiencias pasadas. Las experiencias de la infancia y la influencia de los padres afectan a las personas incluso durante su vida adulta. Todos recibimos influencia de nuestro pasado.

La clasificación de valores y sentimientos es un proceso interesante, pero es también una tarea sensible y delicada que requiere ser sincero consigo mismo. A pesar de que este auto-examen pueda ser doloroso, será necesario y provechoso analizar sus propios sentimientos y valores.

Pensar en este proceso como en un viaje de exploración hacia su yo interno, puede serle útil. Es de esperar que al término de este viaje imaginario usted tendrá un cuadro más claro de sus sentimientos, valores y actitudes respecto del sexo. El viaje puede hacer aflorar emociones y recuerdos de experiencias dolorosas, enterradas profundamente, pero al recordar y revivir esos sucesos del pasado se hallará usted mejor capacitado para establecer una corriente de empatía con sus hijos. Además, y desde un punto de vista práctico, es posible que recuerde ejemplos de experiencias negativas de la educación sexual recibida por usted durante la infancia, cuya repetición podrá evitar a sus hijos.

Recuerde que el propósito de este viaje y de estas preguntas es ayudarle no solamente a enfocar sus propios valores, sentimientos y actitudes, sino también a definir sus metas y objetivos al educar sexualmente a sus hijos.

(Adaptado de Cómo hablarles a sus hijos sobre el sexo , de Scott Talley, Grupo Editorial Norma).

La autoevaluación Cierre los ojos y rememore su infancia. Retroceda en el tiempo lo más que le sea posible.

Cuál fue la primera pregunta sobre sexo que usted recuerda haberles hecho a sus padres? Cómo le respondieron? De qué fuentes (padres, amigos, libros) aprendió los datos básicos acerca de la reproducción y las relaciones sexuales? Cómo se sintió después de obtener esa información? Alguna vez lo castigaron o hicieron que se sintiera culpable o avergonzado de la curiosidad infantil que sentía por su cuerpo o por el de su compañero de juegos (mientras jugaba al doctor o al examen físico )? Le hablaron sus padres acerca de la menstruación, las poluciones nocturnas y la masturbación? Qué tan francos y sinceros fueron sus padres al hablar de sexo con usted? Alguno de ellos o los dos se avergonzaron o se encolerizaron al preguntarles usted sobre asuntos relativos al sexo? Al llegar al fin de su adolescencia, contaba con toda la información sexual que creía necesaria o deseaba obtener? Se sintió culpable por sus sensaciones sexuales? La mayor parte de la información sexual obtenida por usted se refería a los aspectos físicos, a los aspectos biológicos o a ambos? Recibió en algún momento información sobre los aspectos emocionales, psicológicos y espirituales del sexo? Cómo mostraban o demostraban sus padres su amor y afecto (tanto el que sentían por usted como el que sentían entre sí)? La reflexión Ahora abra los ojos. Qué ha aprendido acerca de sí mismo y de sus actitudes sexuales? A medida que continúa este proceso de evaluación es importante que usted y su pareja se comuniquen recíprocamente las necesidades y los problemas sexuales. Dicha comunicación franca es necesaria, porque si uno de los dos no se siente en libertad de hablar con el otro sobre su sexualidad, tampoco se sentirá en libertad para tratar el tema con sus hijos. Para lograr tal libertad es necesario que haya una comunicación franca y sincera no solamente entre los esposos, sino también entre padres e hijos. En su función de padre o madre de familia que da ejemplo y enseña, la comunicación abierta e íntima con sus hijos tiene especial importancia. Este toque personal en el terreno de la comunicación entre padres e hijos es muy eficaz, debido a que los hijos aprenden tanto de lo que observan como de lo que se les enseña.

Si ya se ha establecido comunicación con los hijos, y si los padres mismos creen que debe establecerse una relación entre el sexo y el amor, los adolescentes tendrán menos probabilidades de verse afectados por los que hagan sus compañeros.

En otras palabras, la influencia de los padres puede incrementarse en forma substancial mediante una comunicación estrecha e íntima.

Hay ocasiones en el matrimonio en las cuales uno o los dos miembros de la pareja se angustian por la persistencia de problemas sexuales. Si tal es su situación, busque ayuda profesional. Los padres de familia no pueden ofrecer a sus hijos una educación sexual apropiada si agotan toda su atención y energía en tratar de resolver sus propios problemas sexuales.

Lo principal es que día a día los padres den a sus hijos ejemplo de actitudes y valores sexuales. Además, en lo que respecta a lograr una educación sexual eficaz, los objetivos de los padres de familia podrán cumplirse mejor mediante la demostración de una actitud sana y positiva hacia la sexualidad en general y, específicamente, hacia la suya propia.

Mi papel? Las siguientes preguntas le ayudarán a definir qué siente acerca del papel que debe desempeñar en la educación sexual de sus hijos: - Se le dificulta hablar con sus hijos acerca del sexo? - Siente que está debidamente informado para hablar de sexo con sus hijos? En otras palabras, sabe cómo y cuándo debe hablar del tema con sus hijos? - Se siente a gusto con sus propia sexualidad? - Siente que es un padre de familia a quien se pueden acercar sus hijos para hacerle preguntas? - Piensa que sus hijos realmente desean tratar de temas sexuales con usted? - Cuáles son las fuentes de información sexual que tienen sus hijos? - Qué clase de opinión acerca de la sexualidad y de las relaciones sexuales piensa usted que se han formado sus hijos como consecuencia del ejemplo que les ha dado? - Cuáles son sus principales preocupaciones y temores cuando piensa en la educación sexual de sus hijos?

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