Del turno de las 4 solo quedó Jairo

Del turno de las 4 solo quedó Jairo

Jairo Pérez no ha dejado de agradecerle a Dios por estar vivo. Sabe que si se hubiera demorado solo un minuto más en la boca del túnel de la mina San Roque, a 8 kilómetros de Sardinata (Norte de Santander), hoy sería uno de los mineros muertos por la explosión del pasado sábado.

05 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

El muchacho de 25 años acababa de salir cuando detrás de él apareció una bola de fuego, como expulsada de la boca de un dragón. La onda explosiva lo lanzó a más de 10 metros y quedó sobre unos bloques de madera.

Había entrado a las 4 de la mañana a la mina con otros 32 obreros. Faltaba media hora para terminar el turno cuando ocurrió la tragedia.

“Es una oportunidad que Dios me ha dado. Ahora debo tener valor para seguir”, decía ayer mientras ayudaba a rescatar los cuerpos de 27 de sus compañeros. Cuatro fueron rescatados el sábado y uno más sigue en el socavón.

Pérez, un trabajador de corta estatura, era el encargado de llevar los kilos de anfo que generalmente se utilizan para detonar el carbón. Llevaba un año trabajando en la mina.

Lo que más le dolió ayer fue ver lo que quedó de Janson Gregorio Rojas, un joven de su misma edad con el que había hecho un férrea amistad “El sábado me había dicho que estaba contento porque iba a ver a su familia”, dijo sin contener las lágrimas. Al menos 50 socorristas de la Defensa Civil, bomberos e Ingeominas y 25 mineros fueron los encargados de llegar hasta el fondo del túnel en búsqueda de los cadáveres. El trabajo, en medio de una temperatura cercana a los 30 grados, se hizo de manera ininterrumpida durante 30 horas.

A pocos metros del túnel, familiares de los mineros atrapados esperaban la salida de los cadáveres. Al cierre de esta edición seguían buscando a Orlando Medina.

Su hermano Ever, que también es minero, se veía desesperado a las 2 de la tarde de ayer sin saber a quién preguntar por qué no habían hallado el cuerpo de Orlando. “El sábado esperé cuatro horas y hoy (domingo) estoy desde las 3 de la madrugada y nadie me dice nada”, decía Ever, que ha sido minero por 14 años.

Se quejaron ante Uribe Varios familiares aprovecharon la visita que el presidente Álvaro Uribe hizo al mediodía de ayer al lugar de la tragedia para pedirle más garantías y protección para los mineros. Denunciaron que son “explotados” por los dueños de las minas.

El mandatario, en compañía del ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, se comprometió a verificar si los muertos contaban con seguridad social.

Jackeline Sepúlveda, propietaria de las minas San Roque y La Preciosa, escenarios de la tragedia, aseguró que sus trabajadores tenían seguridad en salud, pensión y en riesgos profesionales.

Mientras tanto, Alberto Núñez Tello, director (e) de Ingeominas, dijo que el 28 de septiembre del año pasado, a través del Grupo de Trabajo regional Cúcuta, la entidad hizo una inspección y que encontró todo en regla.

En una semana se conocerían los resultados de la investigación de la tragedia minera más grande que ha tenido el país en explotaciones de carbón desde 1977, cuando en Amagá (Antioquia) murieron unos 100 obreros Se cree que la explosión en Sardinata ocurrió por la acumulación de gas metano, que se habría vuelto incontrolable por una chispa producida en algún punto del túnel.

Varios mineros hablan ya de retirarse del oficio. Dicen que no vale la pena exponer todos los días la vida en los socavones.

Sin embargo Jairo Pérez, salvado por un golpe de suerte, afirma que pese a la muerte de 32 compañeros seguirá buscándose la vida en las minas de carbón.

Ya fueron rescatadas 31 de las 32 víctimas .

Luego de casi 30 horas de labores, los socorristas habían recuperado los cuerpos de 31 mineros: Janson Gregorio Rojas, John Freddy Berbesí, Angelmiro Acevedo, Manuel José Mendoza Murillo, Adolfo Rojas, Alexánder Cáceres, Darío de Jesús Pino, Darío Ortega, Eduard Acosta Ballesteros, Eduardo Suárez Jaimes, Ánderson Pava Bayona, Éver Medina Ibarra, Freddy Santiago Silva, Gerson Enrique Zafra, Héctor Alonso Ortega, Israel Antonio López Díaz, Jairo Alonso Acosta, Jairo Ómar Parra Rivero, Jorge E. Velásquez Triana, José Gabriel Velásquez, José Orlando Vergel Ortega, Julio César Rivera Chacón, Lisandro Contreras Urbina, Luis Alberto Zapata Brito, Luis Felipe Oliveros Peña, Nelson Geovany Colorado, Neftalí Barragán, Orlando Marciales Jaimes, Paulo Rozo Pereira, Juan Carlos Correa, Rodrigo Barragán y José Arsenio Pérez.

OTRAS TRAGEDIAS.

Villa Diana se llama la mina de Amagá (Antioquia) en la que el 14 de julio de 1977 unos 100 mineros murieron calcinados, tras una explosión ocasionada por concentración de gas grisú. Días antes de la conflagración, que provocó un enorme derrumbe, los mineros habían alertado el peligro.

En Filadelfia (Caldas) las autoridades tuvieron que declarar camposanto el sector de la mina de oro Pescadero, en donde un derrumbe causó la muerte a 47 mineros el 22 de noviembre del 2001. Otros 31 trabajadores resultaron heridos.

En El Zulia, también en Norte de Santander, hace seis años ocurrió otro derrumbe que cobró la vida de 15 mineros. Fue en abril del 2001. La explosión fue tan violenta que expulsó a cuatro mineros hasta el socavón de entrada.

En el país no son inusuales estos accidentes: el 7 de noviembre del 82 murieron 5 mineros en Amagá; el 4 de febrero del 98, en Anorí, en una mina de oro murieron 10; y el 24 de diciembre del 95, por un derrumbe en una mina carbón en Cali, murieron 8 personas.

Son las minas más seguras, dicen obreros .

En la década que llevan en explotación las minas San Roque y La Preciosa, es la primera vez que sus socavones son recorridos por las llamas.

Los mineros reconocen que son de las más seguras de las 28 que hay en esa región.

Ello usan botas de caucho, overol, camisa manga larga, guantes de cuero, casco industrial, lámpara con batería de seguridad, tapones de protección auditiva y lentes.

Para poder ingresar se utilizan multidetector de gases, que mide el monóxido de carbono, y metanómetro, que calcula el gas metano.

Ellos sostienen que los medidores estaban a punto. No obstante, ayer el Ingeominas informó que sus análisis preliminares indican una alta concentración de gases en la vereda Tabío, donde están ubicadas las minas.

Quienes ayudaron en la recuperación de los cuerpos opinan que el sitio cumplía con las medidas de seguridad exigidas por el Ingeominas para este tipo de explotaciones subterráneas.

Por ahora nadie se atreve a lanzar una hipótesis sobre la causa de la tragedia, aunque un minero que pidió el anonimato dijo que al parecer hubo una chispa.

Jackeline Sepúlveda, la administradora de la explotación, le aseguró ayer al presidente Álvaro Uribe, que estuvo en el lugar de la tragedia, que las normas de seguridad eran las apropiadas y que los trabajadores estaban al día en el pago de salud, pensiones y riesgos profesionales.

Uribe dijo que lo más importante es que la seguridad social de las víctimas estuviera a paz y salvo para que las aseguradoras asuman las indemnizaciones. Y anunció que revisarán el tema y que si no estaban afiliados, el Gobierno acudirá al Fondo de Atención de Desastres.

Los trabajadores de las minas son 155, están afiliados a una cooperativa y trabajan en turnos de a 8 horas.

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