El silencio, sombra protectora de los ‘paras’ en Barranquilla

El silencio, sombra protectora de los ‘paras’ en Barranquilla

Durante siete años los barranquilleros se creyeron una mentira que ahora, con el computador de ‘Jorge 40’ y las denuncias del cura Bernardo Hoyos sobre plata de las Auc en la campaña del alcalde Guillermo Hoenigsberg, se quedó sin piso: que la amenaza ‘para’ en la ciudad era un problema de zonas marginales y de activistas de izquierda.

04 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Pocos recuerdan que el grupo criminal que realizó más de 500 asesinatos selectivos entre el 2000 y el 2005 y que se robó la plata de la salud apareció en el Atlántico a finales de los 90.

El mayor obstáculo que encontró en su camino no fueron, precisamente, las autoridades ni los líderes políticos y empresariales, sino la existencia de otro poder criminal que terminó como alimento de caimanes en Sitionuevo, al otro lado del río Magdalena.

Fue a mediados de 1999. Entre los lagartos de la finca Los Techos Rojos se perdió el rastro de Dino Meza, el jefe de una temible banda que, al decir de un policía de la época, “era la dueña de las calles de Barranquilla”.

Cuando llegaron los primeros hombres de ‘40’ se encontraron con que Meza ya había colonizado todos los sectores susceptibles de extorsión. Y ‘El Pollo’, el primer jefe paramilitar del que se oyó hablar en esa capital, lo llamó para que se uniera a las Auc .

“Él siempre se negó a someterse –dice un investigador de la Fiscalía–.

Recogía por seguridad y extorsiones más de 10 millones de pesos diarios y no iba a entregar así no más la gallina de los huevos de oro”.

Por eso nadie entendió que aceptara reunirse con ‘40’ al otro lado del río, ya en el departamento de Magdalena. Cargado de cadenas y anillos de oro, Dino Meza dejó a sus escoltas al otro lado del Puente Pumarejo y partió confiado a su cita con la muerte. Fue uno de los 16 asesinados y desmebrados de ese día en Los Techos Rojos.

Investigaciones, en nada Lo que siguió fue la aplicación de la misma fórmula criminal de los Meza, solo que multiplicado por 100, como cuenta un comerciante: “Primero atracaban las tiendas, hasta mataban sin razón, para crear la necesidad del servicio de seguridad. A los días pasaban pidiendo la cuota y el que se negaba tenía que irse”. Solo en el 2000 los tenderos asesinados fueron 26.

Los medios empezaron a informar, sin profundizar demasiado, sobre la escalada de violencia en la ciudad.

Entre los muertos por los que nadie se preocupó hubo 18 forasteros. Eran guerrilleros de las Farc que, según reportes de seguridad, tenían como misión un secuestro masivo en una reconocida discoteca. La gente de ‘40’ los cazó en tres días y sus cadáveres aparecieron con letreros de las Auc en la espalda.

Entonces empezó la persecución contra sindicalistas, profesores universitarios, estudiantes y líderes cívicos.

Pero la justicia, aparte de establecer que la mayoría de crímenes se usaron “motos tipo RX, un vehículo gris y armas 9 milímetros”, no hizo mucho.

“Revisados los procesos que adelanta la Fiscalía en Barranquilla por estos hechos, se observa que en su mayoría se ha proferido resolución inhibitoria o de suspensión, por cuanto no se ha logrado la identificación de los autores”, señala un informe entregado el año pasado al fiscal Mario Iguarán. No hubo reacción Ni Barranquilla ni el país reaccionaron frente a la embestida del ‘Bloque Norte’.

En el Congreso en el que Alonso Acosta Ossio fue presidente de la Cámara y el ex alcalde Hoyos fue senador no hubo grandes debates sobre la sangría que acabó con el mito de que Atlántico era un remanso de paz. Muchos se quedaron esperando que el grupo de Fuad Char hiciera más por defender a Soledad, un municipio que en las dos últimas décadas ha sido uno de sus principales feudos electorales.

Los Name y los Gerlein siguieron acrecentando sus imperios políticos y económicos casi sin fijarse en lo que estaba pasando. Y aunque había un proceso de paz con las Auc en marcha, desde Bogotá no se hizo nada para frenar a ‘40’.

Sí hubo solitarias y valientes voces en columnas de prensa y alertas de algunas autoridades, empezando por el gobernador Carlos Rodado. Pero no encontraron eco.

Desde Sabanagrande, donde hicieron masacres y tuvieron campamentos, los ‘paras’ se proyectaron por todo el departamento.

Mataron al alcalde de Santo Tomás porque no quiso prestarse para un desfalco de 2 mil millones de pesos con pensiones y asesinaron en el 2003 a José Castillo, el candidato más opcionado a la alcaldía de Soledad.

La viuda, Rosa Estela Ibáñez, fue elegida con los votos del muerto, pero terminó sometida por los asesinos de su marido e involucrada en uno de los peores escándalos de corrupción de los últimos años (ver notas anexas).

En Barranquilla empezó a decirse que la coca de los ‘paras’ se movía libremente por la ciudad. De hecho, el retiro de cinco oficiales de alto rango de la Policía Atlántico en los últimos tres años y la detención de 20 miembros de la institución están relacionados con escándalos como la devolución de tres toneladas de cocaína que habían sido descubiertas en un retén.

Y por la información del computador y la versión de un ex ‘para’ que hoy es testigo protegido por la Fiscalía, se sabe que miembros del DAS y un mayor y varios soldados del Gaula del Ejército estaban con ‘40’.

Para ese momento, ya era un hecho que las autodefensas eran las dueñas de la violencia en una ciudad en la que, supuestamente, no habrían tenido razón de existir, porque nunca hubo presencia guerrillera importante.

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Ahora, las denuncias del cura Hoyos contra Hoenigsberg, de la que él mismo fue abanderado, podrían arrojar nuevas luces sobre cómo las autodefensas le apuntaron al poder en la cuarta capital del país.

Un muerto tenía la clave Un muerto aparece como actor de primera línea en ese proceso. Eduardo Losada Manotas, según lo que le dijo el cura Hoyos a la Fiscalía, habría recibido 2.500 millones de pesos de ‘40’ para la campaña de Hoenigsberg. Él fue el fundador de Métodos y Sistemas, la empresa que acaba de intentar, con una tutela, acallar los informes de El Heraldo y la ONG Protransparencia sobre el escándalo de la ‘parapolítica’.

Hoyos dice que el propio Losada le habló de esa operación y que el jefe ‘para’ se la confirmó en una reunión que tuvieron en Santa Fe de Ralito, a donde fue para averiguar por unas amenazas en su contra.

Meses antes de la pelea del cura con su antiguo protegido, el rumor ya corría en círculos cercanos al poder. “A mí Losada me dijo lo mismo poco antes de que lo mataran y yo no puedo contradecir a un muerto”, afirma un reconocido abogado.

Lo que se investiga es si este empresario, que llegó a convertirse en uno de los más influyentes en la ciudad y al que siempre persiguió la sombra del narcotráfico, pudo haber sido el puente a través del cual los paramilitares entraron a las grandes ligas en Barranquilla.

En el 2004, en la puerta de su empresa, lo mataron dos sicarios que habrían sido enviados por mafiosos de Cali.

Y una de las versiones que hay sobre el caso es que Losada, presionado por los ‘narcos’, buscó protección con el hombre que controlaba el bajo mundo de su ciudad: ‘Jorge 40’. Hoyos, de hecho, dice que él se refirió al empresario como su “gran amigo”.

El computador incautado a ‘Don Antonio’ parece tener algunos rastros de esa cercanía. Pero también deja claro que los paramilitares tenían en la mira negocios multimillonarios como Transmetro y las concesiones de servicios.

Eso sin contar con su demostrado interés en el megaproyecto del puerto alterno de Palermo (Magdalena).

La sola posibilidad de una infiltración ilegal en la empresa que maneja el recaudo de impuestos tiene a más de un barranquillero con dolor de cabeza, porque el contrato con la Alcaldía, que está demandado ante la justicia, le da acceso a información clasificada: ni más ni menos que a las declaraciones tributarias de todos los ciudadanos y negocios de la ciudad.

En las últimas tres semanas EL TIEMPO ha intentado ubicar a su gerente, Osman Torrenegra, pero no ha tenido respuesta.

Los contratistas En Métodos también tiene participación accionaria David Name –hermano del ex senador José Name Terán– que esta semana demandó al cura por injuria y calumnia.

Hoyos asegura que ‘40’ sugirió que la muerte de Losada obedeció a peleas entre los grandes contratistas de la ciudad y que además se quejó de que Hoenigsberg les diera “tanto juego a David Name y ‘Yuyo’ Daes”. El miércoles le dijo a un fiscal que Name sabía de la plata ilegal.

También en el 2004, un sicario de ‘40’ dejó parapléjico a José Manuel ‘Yuyo’ Daes. Ahora vive en La Florida a pesar de que, según el Miami Herald, tuvo procesos por narcotráfico en los Estados Unidos que lo relacionaban con los Rodríguez Orejuela.

Frente a la andanada de su antiguo protector, Hoenigsberg anunció una acción penal y a tildar a Hoyos de desequilibrado mental.

De lo que sí no hay duda es de su cercanía con Losada: apoyó a un hombre cercano a Métodos y Sistemas para que llegara a la Personería de Barranquilla y, en una negociación que apenas se conoció a finales del 2006, a pesar de que data de febrero, aseguró la existencia del contrato con esa empresa hasta el 2020. Y dejó al garete el proceso penal que hay en la Fiscalía por ese negocio.

La cuota de Maloof El alcalde ha sido cuestionado también por sus alianzas políticas: el senador Dieb Maloof, uno de los parlamentarios investigados por presuntos nexos con los ‘paras’, tiene una importante representación en la administración distrital.

Su esposa, Shadia Habib Posada, es la gerente del Instituto Distrital para la Inversión y Convivencia Ciudadana, una entidad que maneja millonarios presupuestos anuales y que ha sido objeto de críticas, precisamente porque su labor fue poco efectiva a la hora de frenar la violencia de los ‘paras’.

Allegados de Maloof, además, han sido en los últimos años los principales beneficiarios de los contratos de las maltrechas entidades de salud de la región.

“Desde la campaña del 2003, en la que aspiró al Concejo y no salió, mi esposa ha acompañado al Alcalde. Es por su trabajo que está en la administración”, responde el senador. Y asegura que hay una campaña para enlodar la clase política de Barranquilla.

El grupo político de Hoenigsberg también jugó sus fichas para apoyar a dos senadores que poca tradición electoral tenían en el departamento: Álvaro Araújo y Mauricio Pimiento. Ambos tienen procesos en la Corte Suprema por el escándalo de la ‘parapolítica’.

Lo cierto es que hay fuerzas interesadas en que todo siga en silencio. El viernes, en el búnker de la Fiscalía en Bogotá, un importante jefe ‘para’ confirmó la existencia de un plan para atentar contra uno de los fiscales que lideran las investigaciones sobre la infiltración de las Auc.

Por todo esto es que en Barranquilla se preguntan, como quien espera un reality, cuándo es que ‘Jorge 40’ comparecerá ante los fiscales de Justicia y Paz y si su versión será transmitida en vivo y en directo por televisión, como lo prometió el Gobierno “Él tiene toda la película”, dice un taxista de la ciudad. Una película que, si el jefe paramilitar de la Costa decide contar toda la verdad, tal vez ponga a temblar a más de un poderoso.

nacion@eltiempo.com.co .

500 mil personas viven en Soledad. La mayoría está en zonas subnormales y muchos son desplazados que no hallaron lugar en Barranquilla.

300 muertos más por año, desde el 2000 hasta el 2003, hubo en Atlántico. Según un informe de la Vicepresidencia, llegada de ‘paras’ disparó la violencia.

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"No se trata ya de un peculado, sino de una verdadera asociación para delinquir cuya víctima principal ha sido Barranquilla entera”.

Del editorial de ‘El Heraldo’ del 5 de enero del 2007, sobre las denuncias del cura Hoyos.

METODOS Y SISTEMAS, EN EL CENTRO DEL ESCÁNDALO.

Desde que el cura Hoyos entregó el contrato del manejo de impuestos a Inversiones Los Angeles, en el 2000, se inició una novela que se sigue escribiendo en los estrados.

Su sucesor, Humberto Caiafa, intentó acabar el negocio, que había sido cuestionado por el Ministerio de Hacienda y la Contraloría.

Los Ángeles, de propiedad del hoy senador David Char, inició una serie de acciones judiciales que estuvieron a punto de llevar a Caiafa a la cárcel.

En Barranquilla se dice que la disputa, además del tema legal, tuvo origen en un problema personal entre el alcalde y David Char.

Métodos y Sistemas se quedó con el contrato en el 2001, por cesión. Char dice que el negocio se hizo bajo presión y hoy hay una acción legal para echarlo para atrás. Caiafa responde que Los Ángeles presentó a Métodos y Sistemas y que el acuerdo que él dejó le daba a la empresa un 3,8 % sobre el recaudo.

En el mandato de Hoenigsberg, Métodos aumentó su ganancia a 7,5 % sobre el recaudo. Una demanda de la Alcaldía fue abandonada por la administración. El año pasado, el alcalde encargado revalidó el contrato hasta el 2020 y comprometió el derecho del distrito a entablar acciones legales contra el contratista.

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Name, el otro socio en M. y Sistemas.

BARRANQUILLA El escándalo de la parapolítica terminó por tocar a uno de los mayores poderes políticos y económicos de la Barranquilla y toda la Costa Atlántica: el empresario David Name Terán.

El cura Hoyos sugirió que Name, uno de los dueños de Métodos y Sistemas, no solo supo del supuesto aporte de ‘Jorge 40’ a la campaña de Guillermo Hoenigsberg, sino que manejó parte de esa plata.

La conmoción fue inmediata, como que se puso en entredicho al hermano del ex senador José Name, uno de los últimos barones electorales de esa región.

El ascenso de los Name al poder en Barranquilla se dio en los 60 y, según veteranos observadores de la política, coincidió con el deterioro administrativo de la ciudad.

Entonces, como ahora, oleadas de gente venidas de todo el país llegaban al puerto, cuya pujanza económica lo mostraba como meca de oportunidades.

Fueron esas comunidades las que los sectores políticos emergentes aprovecharon para capitalizar votos y acceder a los puestos de mando.

“Eran gente sin raíces en la ciudad, qué les importaba por quién votaban.

Así llevaron al Concejo y la Asamblea a una clase dirigente extraña que le hizo daño a la ciudad”, sostiene un analista. José y David Name no dejaron de aprovechar la situación.

Los entendidos en el tema se refieren a José, quien busca ahora la Gobernación de Atlántico como cierre de su vida política, como el zorro electoral. A David lo definen como el estratega, el que sabe mover cada ficha para crear las empresas que le dan la solidez al grupo político.

Aunque no posee ningún grado universitario, David es reconocido por la sagacidad para construir y disolver empresas, casi todas orientadas a contratar con el Estado.

“Maneja la práctica de la contratación pública al dedillo. Crea la necesidad de la obra, consigue la construcción y si no hay plata crea el mecanismo de cobro”, dijo uno de sus antiguos amigos.

“La verdadera vocación de David es el dinero, él responde por eso: por conseguir la plata para que José llegue a las curules”, aseguró otro de sus ex socios.

Dos de las empresas símbolos del poder que en los últimos 40 años han manejado los Name son Conidec y Consultores para el Desarrollo.

Con la primera construyeron urbanizaci ones en el sur de Barranquilla, y Consultores fue la catapulta para contratar obras públicas en toda la región y el interior del país.

Ningún sector público escapa de sus planes. Se dice que David tiene intereses en compañías del sector energético y además acompañó a Eduardo Losada Manotas en el negocio de Métodos y Sistemas.

La habilidad de David Name como estratega político traspasó las fronteras.

El actual presidente de Panamá, Martín Torrijos, acudió a su ‘magia’ para que lo asesorara durante la campaña electoral.

Frente a las acusaciones de Hoyos, se ha limitado a anunciar una demanda.

Quien salió en su apoyo fue José: “David tiene autoridad moral y la capacidad para asumir su defensa y sus actitudes”. Y sobre Métodos y Sistemas dijo: “Eso está en las notarías, David no está de testaferro ni escondido. La contratación pública no es un delito”.

DAVID NAME, PODER QUE TRASPASÓ FRONTERAS.

"David Name maneja la contratación pública al dedillo. Crea la necesidad de la obra y consigue la financiación".

Dijo de Name uno de sus antiguos amigos políticos.

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La viuda que entregó Soledad a ‘La empresa’.

Cuando el enviado por un congresista barranquillero para asesorar a la ex alcaldesa de Soledad Rosa Estela Ibáñez llegó a ese municipio en el 2004, se encontró con que ella no era la que estaba al mando.

Le dijeron que tenía que entenderse con ‘La empresa’ y que de su colaboración dependía quién iba a ser su interlocutor: si los ‘doctores’ o los ‘guerreros’, hombres armados que se pavoneaban sin miedo por la Alcaldía.

A esos niveles llegó la toma ‘para’ en Soledad. Casi salida de la cocina de su casa a dirigir una ciudad de medio millón de habitantes que la eligió tras el asesinato de su esposo, el candidato José Castillo, Ibáñez terminó como ficha de los mismos asesinos.

“Buscaron el poder y las contrataciones, especialmente en salud y educación, y atrajeron concejales”, dijo una fuente. Fue tal la impotencia que algunos líderes políticos intentaron, sin éxito, que el municipio quedara en Ley 550, para frenar el robo.

El saqueo del Materno Infantil (“la caja menor de los ‘paras”, según la Fiscalía), un contrato innecesario por 1.200 millones para cobrar deudas de la Electrificadora del Atlántico, obras públicas sin terminar (como la canalización del arroyo El Platanal, que valió 7 mil millones) y violencia disparada fueron la herencia de Ibañez. Hoy está prófuga.

No es la única cuestionada. Hay ex funcionarios y contratistas en líos con la justicia.

El rastro político de ‘Gonzalo’ en Atlántico.

Las relaciones del médico Carlos Mario García Ávila, ‘Gonzalo’, con el mundo de la política no empezaron cuando ‘Jorge 40’ le encargó la tarea de mantener su dominio en las elecciones de Congreso del 2006 y las regionales del 2007.

EL TIEMPO descubrió que este hombre, que está cercano a los 30 años y que manejó la ‘Comisión Política’ del ‘Bloque Norte’, tuvo desde que estudiaba en una universidad de Barranquilla una intensa labor proselitista.

Allí conoció al senador Dieb Maloof, que como él es médico, y algunas fuentes dicen que desarrolló trabajos políticos a su lado.

Lo que no se sabía era que ‘Gonzalo’ tuvo un fugaz paso por la campaña del presidente Álvaro Uribe en el 2002.

Se desconoce si para esa época ya se había enrolado con ‘40’.

“Carlos Mario no trabajó conmigo –dijo el senador Maloof–. Sí me lo encontraba de vez en cuando en el Consejo Científico de la Universidad, pero yo no estaba en campaña. Las últimas veces que lo vi estaba como líder de las juventudes uribistas en Barranquilla, en el 2002”.

El hoy representante a la Cámara Nicolás Uribe, que para la época era el coordinador de las juventudes en todo el país, admitió el viernes que ‘Gonzalo’ ayudó en esa campaña presidencial.

“No era el líder, porque ese cargo lo ocupó en Atlántico Alfonso Estrada, un muchacho que falleció en un trágico accidente. Pero sí estuvo. Tal vez lo vi en un par de reuniones”, dijo el congresista.

Agregó que después de las elecciones el propio Maloof pretendió que el programa Colombia Joven conociera algunas iniciativas de Carlos Mario García, pero que esa gestión finalmente no llegó a ningún puerto.

‘Gonzalo’ es uno de los protagonistas de los archivos del PC incautado a ‘Jorge 40’.

Según la información del computador, se reunió con los diputados de Sucre que hoy están detenidos por paramilitarismo y también con varios parlamentarios que supuestamente recibieron apoyo de las autodefensas en las últimas elecciones para Congreso (marzo del 2006).

Se sabe que se desmovilizó con el ‘Bloque Norte’ el año pasado y que entre el 2004 y el 2005 se movió en el Congreso haciendo lobby para los ‘paras’ en el trámite de la Ley de Justicia y Paz.

De hecho, aunque al principio negaron conocerlo, algunos parlamentarios terminaron reconociendo que habían tenido contacto con él por diferentes motivos.

‘Gonzalo’, como ‘Don Antonio’ y el mismo ‘Jorge 40’, tienen muchas de las respuestas sobre los alcances del poder paramilitar en Atlántico y otros departamentos de la Costa Caribe.

Los otros líos de Hoenigsberg.

Además del proceso que lo tiene con detención domiciliaria, como al padre Hoyos –los sobrecostos por 7.500 millones en la remodelación de la Alcaldía–, y el escándalo de la supuesta financiación ‘para’, el alcalde Guillermo Hoenigsberg enfrenta en Barranquilla serias críticas sobre el manejo de la contratación pública.

En diciembre, en la ciudad hubo seguidilla de escándalos: primero se conoció que, durante su primera detención domiciliaria, Hoenigsberg avaló la continuidad del cuestionado contrato con Métodos y Sistemas hasta el 2020.

Después se anunció otro negocio multimillonario, ya durante la segunda detención del mandatario.

Es un contrato por 60 mil millones de pesos para el sector salud al que aspira un único licitante y que compromete vigencias futuras por 10 años.

Según la Cámara Colombiana de la Infraestructura, el proceso –que supuestamente será cancelado– se ha hecho “en forma acelerada y algo subrepticia”.

Desplazados ya no son del otro lado del río.

Hasta hace apenas seis años, Atlántico mantuvo su condición de receptor de desplazados. Muchos venían de Magdalena, el departamento del otro lado del río, y casi todos traían historias de muerte y de despojo.

Esa situación empezó a cambiar con la irrupción ‘para’. Los que huían de la guerra ya no venían del oriente sino de municipios tradicionalmente tranquilos en el mismo Atlántico. Pasan de 50 mil.

Con ellos, en invasiones como La Cangrejera, Pinar del Río y Juan Mina, trabajaba el sociólogo Alfredo Correa de Andreis cuando lo mataron en el 2004.

Sus denuncias de desvío de fondos de ayuda a los desplazados hacia ONG controladas por los ‘paras’ y su oposición al puerto alterno de Palermo –proyecto en el que hubo claro interés de las Auc– fueron su sentencia de muerte.

La autoría de los sicarios de ‘Jorge 40’ está demostrada. Pero la justicia sigue sin ahondar en el papel que jugaron en el crimen los infiltrados en los organismos de seguridad.

Correa fue uno de los 15 detenidos por rebelión que fueron dejados en libertad por falta de pruebas y luego asesinados entre el 2001 y el 2004.

Se investiga la responsabilidad del entonces director del DAS Emilio Vence, detenido por montar falsos positivos, y de Javier Enrique Valle, el detective que capturó a Correa y que aparece en el computador como cercano a ‘40’.

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