EL ENREDO COMERCIAL CONTINÚA

EL ENREDO COMERCIAL CONTINÚA

Con la expedición del Decreto 268 del 9 de julio de 1994, por el cual se establecieron las normas para la administración y obtención de divisas, Venezuela completó el proceso iniciado desde los primeros meses de 1994, cuando la crisis del sector financiero llegó hasta el Banco Latino y en forma seguida abarcó once entidades financieras más. Ello aumentó enormemente la presión sobre las reservas internacionales, y se dice que en un período de tres meses y medio, se sacaron del país cerca de 4.000 millones de dólares.

18 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El control de cambios establecido por el Gobierno de Caldera se vino a concretar meses después de su instauración. Esta era una decisión que todos veían desde finales del año anterior como ineludible. otros hubieran sido los resultados si en marzo del presente año la actual administración hubiera establecido de una vez por todas dicho control en lugar de desgastarse negando su aplicación, perdiendo así un tiempo precioso y las reservas que durante el mismo se escaparon del país.

El nuevo sistema de giro al exterior no consideró ninguno de los casos en los cuales por convenios previamente establecidos se garantizaba el libre comercio, como lo era el del Grupo Andino.

Finalmente, y después de enormes angustias y presiones, se introdujeron las modificaciones que desde el punto de vista legal garantizaban hacia el futuro el acceso libre a las divisas requeridas por el comercio proveniente de Colombia y los demás países signatarios del convenio recíproco de pagos de la ALADI. Este ajuste se consagró mediante la Resolución 27 del 9 de septiembre. Desafortunadamente, este es el momento en el cual aún no se ha puesto en marcha el acceso automático para la adjudicación de divisas, mediante una instrucción que debe ser remitida al sistema financiero autorizando dicho procedimiento.

A media marcha Los requisitos iniciales, cuatro a saber: la utilización del convenio de pagos, plazos de pago no inferiores a 30 días, comercio originario de Colombia dentro de las categorías de origen del Grupo Andino, y el compromiso del gobierno nacional para suministrar la información estadística necesaria para su control, se han dado. Sin embargo, los importadores de productos colombianos continúan operando a media marcha a la espera de la puesta en operación del nuevo esquema.

No obstante, quedan dos aspectos por aclarar de igual importancia. El primero es el de la deuda comercial anterior dividida en dos etapas. Una, la contraída entre el 9 de julio y el momento en que empiece a regir el nuevo sistema; la otra, la contraída antes del 9 de julio. Si bien la tasa de cambio se encuentra congelada, y se puede obtener en bolívares y sin mayor riesgo financiero, una tasa de interés efectiva anual superior al 20 por ciento, es muy importante acelerar el trámite y definición del proceso de pago de esta deuda, cuyo monto ha sido difícil de estimar pero que puede fluctuar entre los 120 y los 160 millones de dólares.

Otras trabas El segundo aspecto que es necesario analizar cuanto antes es el de ciertos requisitos operativos que causan una demora y traumatismo adicional al proceso importador y de acceso a las divisas y que pueden convertirse en una traba efectiva en cualquier momento.

Se trata de exigencias tales como el registro de importador por tipo de producto, con lo cual un importador venezolano que compre diferentes referencias de una misma familia de productos, que a su vez puedan provenir de varios o de un solo suministrador colombiano, debe obtener un registro de importador para cada artículo.

Simplificar trámites Para el trámite de autorización y compra de divisas se está exigiendo también la presentación de por lo menos dos facturas en que figure el mismo producto con lo cual se demora el proceso, en especial cuando hay atraso entre los despachos o son artículos diversos que se exportan indistintamente.

Requisitos como los señalados deberían desaparecer hacía el futuro con el nuevo sistema de acceso automático a las divisas. En cuanto a la deuda pendiente, su trámite debería simplificarse al máximo para que el proceso sea totalmente transparente y expedito, como lo es para las importaciones provenientes de Venezuela, lo cual se ha traducido en el enorme crecimiento que sus ventas han tenido en nuestro país, en especial durante el período en que pacientemente hemos tenido que esperar el reconocimiento de nuestros derechos como miembros del Grupo Andino.

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