Se necesitan más líderes y menos jefes

Se necesitan más líderes y menos jefes

02 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

En la mañana de hoy, cuando realizaba mis ejercicios de rutina, por el camino me encontré con un señor de apariencia humilde, quien me preguntó si todos los días salía a hacer ejercicio. Después de explicarle en qué consistía mi rutina, dijo que él solamente iba hasta la esquina, a lo que le contesté sonriendo: “Usted va mucho más allá de la esquina, ¡con toda seguridad! le veo muy buena salud y mucho entusiasmo”. Soltó una buena carcajada y luego le pregunté: ¿A dónde trabaja? “Allí, en el club”, me contestó. Se refería a un famoso club que existe en Bogotá desde hace muchos años; quizás el más antiguo de la ciudad.

Bueno, pero usted debe ganar muy buen dinero, cuál es su oficio. “¡Ah! señor, soy empleado; en mantenimiento... Llevo muchos años trabajando con la empresa y lo único que recibimos es un salario mínimo, trabajo duro y muchas humillaciones. Trabajamos al sol y al agua y nunca tenemos ningún reconocimiento. Durante la pasada Navidad a mi jefe le enviaron muchos regalos; los socios organizaron una fiesta de fin de año y le hicieron muchos elogios, y para nosotros, que trabajamos todo el tiempo, no hubo ni siquiera un saludo”.

-Y, ¡usted por qué no ha hecho nada por usted mismo!-“Porque cuando uno es un empleado honesto, se dedica a trabajar lealmente, entrega toda su alma y al final se le ha pasado la vida sin tener mucho que contar”, agregó.

Quizás a este hombre le sucede lo que les sucede a muchos colombianos que se contentan con su presente sin tener el cuenta el “hacia dónde van”. Sin embargo, lo que importa de esta historia es que, en muchas ocasiones, las empresas y los jefes carecen de ese sentido humanitario; de esa responsabilidad social que implica tener en cuenta a los demás y de reconocer que quienes trabajan a su servicio también cuentan. Son jefes que se llevan los aplausos con el trabajo de los subalternos, y sus empleados no tienen derecho a futuro porque son subalternos a quienes sus jefes nunca los programaron para aprender más, para ser más, para contribuir a disminuir las distancias entre los que tienen y los que no tienen o tienen muy poco.

Son jefes que se preocupan por que las cosas se noten aparentemente bien, ¡no son líderes! Son ‘jefes’ que desconocen el papel que la sociedad les ha encomendado como impulsores del desarrollo y como responsables también de la paz y del bienestar general.

Leonardo Rivera Pérez

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