Coronel del Ejército se negó a sacrificar a 63 equinos

Coronel del Ejército se negó a sacrificar a 63 equinos

Cuando todo estaba listo para que 20 soldados de la Brigada 18 les dieran el tiro de gracia a 55 burros y 8 caballos decomisados por la Dian, el oficial que comandaba la tropa se arrepintió de dar la orden de fuego. Ocurrió sobre las 3 de la tarde del miércoles, cuando funcionarios de la Dian, el ICA y la Alcaldía de Arauca esperaban que se ejecutara la sentencia dada por la entidad encargada de prevenir riesgos biológicos y sanitarios en el país.

02 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

El coronel Hilmer Jair Valero, comandante del Batallón de Apoyo y Servicios para el combate de la Brigada 18, se rehusó a dar la orden a sus hombres.

“No quiero que nos acusen por matar burros y caballos, cuando a quienes debemos disparar no están aquí sino en el monte”, dijo el oficial.

Su decisión molestó al mayor de la Policía Juan Carlos Sáenz, administrador de la Dian en Arauca, que estaba al frente de la diligencia.

Sáenz se comunicó con sus superiores en Bogotá y recibió la orden de abortar el operativo. Le dijeron que el asunto era un problema sanitario que debía resolver el ICA.

Con la fosa abierta La odisea para los animales comenzó el pasado domingo, cuando el Ejército los decomisó cerca de Caño Limón. Eran llevados en tres camiones, al parecer, a una finca de engorde en Villavicencio. Tras considerar que venían de contrabando de Venezuela, los dejó a órdenes de la Dian.

Desde ese día caballos y burros estuvieron sin comer ni beber nada y el miércoles en la mañana la coordinadora del ICA en Arauca, Ruth Mireya Sarmiento, emitió la sentencia de ejecución.

Determinó que por venir de un país endémico y por su estado deplorable ponían en riesgo la sanidad del país.

Explicó que en Venezuela hay bastante incidencia de encefalitis equina y anemia infecciosa aguda.

Por eso, pasado el mediodía, burros y caballos fueron montados en tres camiones del Ejército rumbo al basurero. Allí ya estaba lista una fosa de 15 metros de largo por 5 de ancho y 8 de profundidad.

Para la masiva ‘ejecución’ asistieron el alcalde, Hernando Posso; el personero, Álvaro Merchán; y los medios, cuya presencia incomodó a la funcionaria del ICA. Al final, el sacrificio quedó en veremos. El ICA examinará caballos y burros y si encuentra alguno enfermo, lo sacrificará.

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