Histórico fallo judicial sobre inseminación en Israel

Histórico fallo judicial sobre inseminación en Israel

(EDICIÓN NACIONAL) La historia, en Israel no se descubre sólo mirando hacia atrás, sino sentando las bases para cambios dramáticos de futuro. Esta fue la sensación que embargó días atrás a los padres de Kevin Cohen, un soldado muerto por disparos palestinos en Gaza en el 2002.

01 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Tras una larga lucha ante la justicia, lograron que se acepte su pedido: inseminar con el esperma congelado de su hijo a una mujer que no era su pareja, a la que ni siquiera conocía.

Irit Rosenblum, su abogada y fundadora de la organización Nueva Familia, habló con EL TIEMPO.

¿Cómo se siente tras ganar el caso de los Cohen? Es increíble. Soy abogada hace 21 años y creo que puedo decir que este es el caso más emocionante que haya tenido jamás. Por el tema, por el contenido, por la gente. Pero, además, sé que hemos marcado un hito histórico.

Lo que hicimos, de hecho, fue traer el tema de la fertilidad tecnológica al centro del debate público. El mundo ya no puede hacer caso omiso del hecho que hay que regularizar este tema y elaborar reglas éticas que lo ordenen.

Y usted siente que participa en esa lucha...

Como abogada dedicada al tema de los derechos civiles, como fundadora de una organización que defiende la idea de que toda persona tiene derecho a formar una familia, le aseguro que ese derecho no es algo claro en todo el mundo.

En los últimos 50 años, este derecho fue determinado por el Estado. Y no me refiero sólo a Israel. El Estado decide quién se puede casar, con quién, si aprobar o no abortos, si permitir la financiación de tratamientos de fertilidad. Todos estos son asuntos relacionados a los derechos del ser humano de cómo y cuándo formar familia.

Ahora logramos que se reconozca que podemos prolongar nuestra vida y pedir que ello se garantice, también después de morir, como en el caso de Kevin Cohen.

¿No ve ningún problema en que los abuelos determinen la continuidad familiar? No. El hijo era el que quería eso y nosotros logramos demostrarlo. Los padres actuaron aquí como enviados con el objetivo de concretar la voluntad del hijo. No es que están obsesionados por traer nietos al mundo. Tienen otros tres hijos y también una nieta. Pero sienten que su hijo muerto les dejó ese legado, su deseo de tener continuidad.

¿Por qué la familia Cohen se dirigió a ustedes? Escucharon de nuestro proyecto “Testamento biológico”, lanzado en el 2001.

Nosotros sugerimos, en todo el mundo, a todos los hombres jóvenes, a declarar por escrito, si así lo desean, que se haga uso de su esperma.

¿Y eso ya se aplica? Claro que sí. Durante la guerra en Líbano hace más de medio año, más de 100 soldados pidieron congelar su esperma o dejar por escrito el “Testamento biológico”.

Eran soldados que salían a la guerra y temían morir...

Así es. Afortunadamente todos volvieron. Pero en nuestra caja fuerte están sus pedidos explícitos en este sentido.

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