FAREWELL, SIR

FAREWELL, SIR

Welcome, le dijimos al Embajador Keith Morris cuando regresó a Colombia hace 5 años para cumplir sus funciones como Embajador de la Gran Bretaña ante el Gobierno colombiano. Hoy, tristemente para nosotros, tenemos que despedirlo. Fue Morris un Embajador excelente y un real amigo de Colombia, interesado en el progreso del país, colaborador generoso en causas de desarrollo social, de cooperación comercial y de entendimiento bilateral. Fue, además, un entusiasta amante de las más diversas formas del folclor y la cultura popular colombianas, quien asistía con sincero entusiasmo lo mismo a un festival de música vallenata como a una feria de artesanía campesina.

19 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Por eso son tan merecidas las muestras de reconocimiento que se le están haciendo a quien supo mantener siempre la dignidad de su cargo con un estilo diplomático que honraría los mejores manuales ingleses sobre el low profile , el bajo perfil en la actividad cotidiana, que encuentra plena justificación, como en el caso de Morris, cuando a su retiro queda el testimonio de una tarea brillantemente ejecutada.

Le deseamos grandes éxitos al Embajador Morris en sus nuevas tareas y le reiteramos nuestras voces de sincera amistad.

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