CAYÓ UNA LLUVIA DE AGUAS NEGRAS

CAYÓ UNA LLUVIA DE AGUAS NEGRAS

Ustedes toman fotos gratis? preguntó Karen Andrea Cadena, una niña de 10 años que como los millares de habitantes de los barrios subnormales situados por debajo del nivel del río Bogotá, asumen sus males con una sumisión pasmosa sólo alterada por la presencia de las cámaras. Así, como si todo aquello fuera gratuito. Ella, como el montón de niños vestidos de uniforme tricolor que acaban de salir de la escuela del barrio Villa la Torre ubicado en la localidad de Kennedy, prefiere andar descalza a ensuciar sus zapatos con aquel lodazal espeso de aguas negras que se arma cada vez que cae un aguacero. En todo caso, de poco le servirían un par de botas. El agua le llega a las rodillas.

19 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

A Villa la Torre y El Amparo -ambos ubicados en la localidad de Kennedy- los separa una frontera artificial; es un caño que no tiene nombre, que huele feo y del que salen en la noche unas ratas inverosímiles según cuentan sus habitantes.

Este es el mismo que se rebosa cada vez que cae un aguacero como el que empezó a las 8 de la noche del lunes y terminó el martes a las 6 de la mañana.

La sumisión, pasmosa, se debe al escepticismo que han aprendido estos nuevos pobladores ya viejos lobos en tragar promesas a quienes sólo les despierta ilusión el helicóptero de la policía que los ronda desde el aire.

Cada vez que llueve duro esto pasa. Los ediles nos habían hablado de que había 20 millones para la tubería, eso lo dijeron cuando fueron las elecciones pasadas , cuenta Nora Pardo. Qué pasó?, En realidad uno trabaja y no se interesa por averiguar , agrega.

Gilberanio Méndez, el presidente de la Junta de Acción Comunal, da otra versión: al barrio le prometieron 10 millones para alcantarillado y por falta de planos aprobados, dijeron que para barrios subnormales no aprobaban partidas .

El otro gran acusado es el gobierno. Hace como cuatro años se ha pedido la tubería, vienen y dicen que lo van a arreglar y vuelven y se van dijo una mujer. Los tres tubos de concreto que dan muestras de esta incipiente intención, hoy son el único juguete de los niños.

Con quienes son más condescendientes es con los urbanizadores piratas a quienes hace seis años les pagaron cerca de 700 mil pesos por un lote de 6 metros por 12. Un lote que se convirtió en tierra a punto de rellenar la Chucua de la Vaca. Lo que no nos ha hecho el gobierno, nos lo han hecho ellos .

Pero estas aguas espesas que por cuenta de la lluvia alcanzan cierto caudal, no son solo suyas. Este caño sin nombre que existe hace unos 15 años nace a la altura de la avenida Boyacá, recoge los mugres de Corabastos, del barrio Kennedy y de todos los demás hasta que desemboca en el Río Bogotá.

Lo mismo, pero peor Este problema no es nuevo ni exclusivo de El Amparo, Villa de la Torre y los demás barrios afectados en la localidad de Kennedy. Cada vez que llegan estos aguaceros en 22 barrios de la localidad de Bosa, también situados bajo el nivel del río, las viviendas se inundan de este barrizal hediondo en medio del cual pululan las enfermedades y los zancudos que las transmiten. Ayer no fue la excepción a la regla.

A medida que se levantan nuevas urbanizaciones ilegales, la inundación crece para las que fueron construidas antes, pues por el relleno quedan a más bajp nivel.

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