EL ENIGMÁTICO EJÉRCITO DE TERRACOTA

EL ENIGMÁTICO EJÉRCITO DE TERRACOTA

En la historia de la tierra del dragón, fue el emperador Shi, el primero de la China, quien logró establecer un poder central unificado por lo que, todos los lugares con reliquias dejadas por él son hoy verdaderos centros de atracción turística. La historia cuenta que comenzó por ser monarca del reino Qin a los 13 años, en el Período de los Reinos Combatientes (475 a 221 d. C.) y necesitó diez años para vencer a los otros seis reinos a fin de establecer un país feudal.

20 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Este emperador, tuvo el mérito de unificar las leyes, los pesos, las medidas, la moneda, la escritura y de construir la Gran Muralla China.

Apenas accedió al trono, se emprendió la construcción de su mausoleo, obra enorme que solo abandonó tras su muerte. ocurrida en el año 210 a. C. y en la que tardó más de 37 años.

Según datos históricos, en esa obra empleó 720.000 hombres y en el interior se utilizó mercurio para mostrar la existencia de los ríos y como medidas de seguridad contra el robo armaron innumerables artificios con arcos y flechas.

Es por eso, que hasta ahora no se ha realizado ninguna excavación en la tumba de Shi, ubicada al pie de la colina Li del distrito de Lintong, al oeste de Shaanxi, en la China.

Este inmenso mausoleo está divido en dos ciudades: la interior y la exterior. La tumba del emperador se encuentra en la zona central, al sur del templo. Debido a la erosión de la tierra, ahora solo puede verse un túmulo de barro de 76 metros de alto y un perímetro de 1.250 metros.

Las dos ciudades tienen forma cuadrada. El perímetro de la zona interior es de 2.504 metros y el de la exterior, de 6.294 metros, con una cumbre en forma de meseta y una base de 515 metros de largo (de sur a norte) y 488 metros de ancho.

Un ejército a carta cabal En 1974, cuando los campesinos cavaban un pozo, encontraron pedazos de cerámica en un lugar ubicado a 1.225 metros al este de la ciudad exterior .

Este hallazgo llevó a los investigadores a encontrar el grandioso Ejército de Terracota, que dos mil años atrás sirviera de acompañamiento funerario al emperador Shi de la dinastía Qin.

El descubrimiento de este tesoro arqueológico impactó al mundo entero. Luego, al hacer las excavaciones regulares, se hallaron tres fosas de terracotas. Más tarde, en el mismo lugar se construyó el museo del Ejército de Terracota.

Hoy, al entrar en el salón principal del museo, desde el mirador, se puede ver una imponente vista de la fosa número 1. El ejército se encuentra en disposición de combate: 210 hombres armados mirando al este; cada columna es de tres filas y cada fila de 70 soldados. Detrás de este cuerpo de vanguardia va el grueso del ejército, integrado por 28 columnas formadas por soldados de infantería y carros de combate. Los hombres llevan armaduras y los carros van tirados cada uno por cuatro caballos.

Tanto en los flacos como en la retaguardia, hay una columna de soldados que tienen fija la mirada hacia afuera, pues sirven para proteger al ejército de cercos y ataques sorpresivos.

Un ejército así, tan bien distribuido hace pensar cuan grandiosos serían los combates librados por el primer emperador de la dinastía Qin, para lograr la unificación de la China.

Cuando se desciende a la fosa, se pueden ver de cerca los robustos caballos de combate de cerámica y los militares con distintas armas blancas como arcos y flechas, lanzas y picas y cubiertos de cascos y armaduras. Además sus rostros tienen diversas expresiones.

En las tres fosas de terracotas, hay cerca de ocho mil figurillas de soldados y caballos. Se desenterraron, igualmente, armas blancas, entre las que se destacan dos espadas halladas en 1980, que se mantienen afiladas y despiden un brillo extraordinario, a pesar de haber sido enterradas durante más de dos mil años.

Gracias al descubrimiento de este ejército, se obtuvieron valiosos datos para el estudio de la historia militar, la política, la cultura y las ciencias de la cultura Qin, y al mismo tiempo, se ha encontrado otro filón de atracción turística.

Desde 1993, una reproducción del Palacio subterráneo del emperador Shi comenzó a recibir turistas. Esta construcción que se encuentra a 3.300 metros del mausoleo, es una representación de este lugar tanto en superficie como en su subterráneo.

Este Palacio de imitación está a 9,9 metros bajo tierra y allí se pueden descubrir las dos ciudades que existieron. En su interior se puede ver una reproducción del cadáver del emperador Shi como de diversos episodios de su vida.

Como es de suponer, antes de que se excave y quede al descubierto la tumba del emperador, esa imitación del Palacio subterráneo servirá en cierta medida para satisfacer en parte, la curiosidad de los visitantes.

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