REINAS VEMOS...

A este país le faltan muy pocos exámenes para alcanzar el PhD en cursilería.\ Falta casi un mes para que coronen a la nueva señorita Colombia y ya hay un verdadero fervor nacional en torno del evento cartagenero. Las colegialas hinchadas (y henchidas) a punta de silicona están dando sus últimas puntadas en el arte de evitar hacer el oso sobre la pasarela, sin romper tacones, tropezarse con el jurado, ni mostrarles a las comitivas furiosas más allá de lo convenido ni más acá de lo conveniente.

20 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Las progenitoras reales (candidatas por derecho propio al título de reina madre) siguen apretándose la barriga con fajas importadas y continúan con la tortura de olvidarse de papas, arroz, arequipe y maridos, con tal de bajarle al conejo y permitir que les cierre el vestido que mandaron a hacer dos tallas más pequeñas.

Los peluqueros de renombre (aquellos que por estos meses coronan candidatas en el listado de sus clientas) andan de dedo parado. A todas y cada una de las señoras de sociedad que los visitan, les echan el mismo rollo: si vieras, Lucy, la semana pasada le probé un nuevo peinado a miss Guaviare y todo el mundo tuvo que ver con ella. Seguro que este año la muchachita se lleva el cetro .

Las profesoras, que pregonaron desde el tablero que no están de acuerdo con esos certámenes en los que miran y tratan a las niñas como si estuvieran en una feria de ganado, pero no pierden la oportunidad de decirles a sus amigas que la señorita Casanare es un portento de alumna, y la más ingeniosa y cumplida con los trabajos de religión. Porque, eso sí, por más carreras y posgrados que anoten en las hojas de vida, pocas son las que conocen un diploma de bachiller.

Pero nadie concentra tanta actividad por esta época como las chaperonas. Las oficiales, por supuesto, y también las voluntarias, que aparecen por docenas a la hora de los decretos reales.

Por eso, chaperonas las hay en diversos campos. Las que enseñan de memoria ese disco rayado que dice: admiro a mi papá porque me enseñó a ser una persona de bien; la mujer que más admiro en el mundo es la madre Teresa de Calcuta, y mi escritor favorito es Gabriel García Márquez . Las que dirigen ese curso acelerado de maquillaje que disimula orejas, tapa cicatrices y levanta pómulos.

Falta casi un mes, pero lo cierto es que el país anda más pendiente del reinado que de las elecciones. Por eso, a pesar de lo cursi, que viva el Reinado de Cartagena. De lo contrario, quién se aguantaría a Mockus y a Peñalosa con más tiempo y más espacio para contarnos sus medidas?.

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