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EL INVIERNO

EL INVIERNO

Con el fenómeno del Niño o sin el Niño, lo evidente es que el invierno -o mejor, la temporada de lluvias- se ha presentado sobre todo el territorio nacional con intensidad inusitada. Todos los días se registran informaciones sobre deslizamientos de tierras, inundaciones, pérdida de cosechas y aun de algunas vidas por esa causa. El invierno tuvo en el último fin de semana, y en todo el territorio del país, el más abrumador compendio, con los graves daños tradicionales en los lugares menos protegidos. En la propia capital del país resultaron inundados, en la noche del lunes, cerca de cuarenta barrios del sur de la ciudad, y no fue menos espectacular el total anegamiento de todas las vías urbanas. Es inocultable la insuficiencia de los medios disponibles para hacer frente a esa verdadera emergencia nacional. Y precisamente por esa circunstancia se hace más imperativo llamar la atención hacia la necesidad de adoptar todas las previsiones y precauciones indispensables. Desde luego es tam

Si se pudieran controlar los desmanes de la naturaleza, especialmente en estos países tropicales, otra sería la suerte de la América subdesarrollada. No hay instrumentos capaces de medir los gravísimos daños causados por el invierno como tampoco los que ocasionan los ardientes veranos. En las regiones donde existen estaciones se han acostumbrado los ciudadanos a prevenirse en determinadas épocas contra los rigores de un invierno implacable o de un verano agobiante. Pero de todas maneras los excesos producen cuantiosas pérdidas y afectan la economía, cuando no se ciñen a los límites de una estricta moderación.

En Colombia, para citar un caso concreto, no existen organismos encargados de señalar la intensidad y la localización de las lluvias para buscar medios de prevención o, por el contrario, esperar sequías que hoy son fáciles de detectar con los elementos meteorológicos que son resultado de una tecnología avanzadísima. Ante las lluvias intensas la única disculpa que tenemos a la mano, utilizada en forma excesiva, es el Niño. Tal fenómeno no ha sido calificado exactamente, ni se ha dicho por qué se produce o las razones de su desaparición.

Pero los desastres de este fenómeno van a seguir golpeando a Colombia si no se utilizan métodos de meteorología avanzada para prevenir en lo posible sus consecuencias.

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