UN SOS LANZAN LOS VECINOS

UN SOS LANZAN LOS VECINOS

José Noé Arias construyó su casa de dos pisos en el barrio Montebello, ladrillo a ladrillo, con una pensión mínima que logró después de trabajar buena parte de su vida en la entonces Empresa de Teléfonos de Bogotá. En eso se le fueron 40 años. Con grandes sacrificios compró el lote que le costó ocho mil pesos y allí crió a sus seis hijos. Hoy, el futuro de Arias es incierto porque todo ese sacrificio y ese esfuerzo está a punto de desaparecer. Cuando por fin terminó su casa, ésta se está cayendo víctima de una extraña enfermedad que sufre el terreno en esa zona de la ciudad (calle 24 A Sur entre carreras 1 y 3).

21 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El Montebello, localizado en la ladera de los cerros surorientales, abajo del barrio Córdoba, padece un cáncer que le está carcomiendo las entrañas. Las casas se han ido deslizando hacia un terreno bajo que hace unos cuantos años fue una zona empradizada y hoy presenta cuarteamientos profundos como los que dejan los terremotos.

En la misma situación de Arias se encuentran unas sesenta familias que aún no han perdido la esperanza de salvar su techo y solo aguardan a que la Empresa de Acueducto, a la que responsabilizan del problema, les haga las reparaciones del alcantarillado.

Desde hace un año, cuando EL TIEMPO registró el caso por primera vez, a esta fecha, cuatro casas que existían en la parte baja se vinieron a tierra. Algunos propietarios que empezaron a construir sus lotes abandonaron su empeño porque la presión de la tierra reventó las gruesas columnas de concreto y hierro con que quisieron reforzar las bases de sus futuras casas. En pocas palabras se convencieron de que no valía la pena enterrar su plata. En otro sector del mismo barrio, una firma particular que anunciaba el nacimiento de un conjunto de apartamentos también desistió del proyecto por temor a perder una millonaria inversión.

Los vecinos aseguran que la culpa la tiene el alcantarillado que corre por la calle 24A sur, porque la red se rompió a la altura de la carrera 3 y las aguas abrieron un cauce subterráneo que con el paso de los años humedeció el terreno y le hizo perder su estabilidad.

También sostienen que un tubo de 36 pulgadas que trae el agua de Tibitó registró una fractura y que ese escape, así como el del alcantarillado, son los causantes del deslizamiento.

EL TIEMPO, que estuvo en el lugar acompañado por ingenieros de la Empresa de Acueducto, presenció una inspección que estos funcionarios le hicieron a la red de alcantarillado y comprobó que el volumen de aguas que corre por la red, era igual en todos los sitios que se miraron.

Sobre el tubo del agua los técnicos de la EAAB aclararon que por allí no pasa la línea de Tibitó pues esta va por la Autopista Norte, coge la calle 127 y termina en Casablanca, al suroccidente de la capital, sino tal vez la de Vitelma. Agregaron que el problema es ocasionado por una falla geológica.

Mientras Arias pide al Gobierno que evite una tragedia,, la EAAB hará un nuevo examen a las redes de acueducto y alcantarillado y buscará que todas las entidades aporten su granito de arena para encontrarle una solución a la situación social que padecen los vecinos del barrio Montebello.

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