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CARLOS LLERAS RESTREPO MAESTRO EN PATRIOTISMO

CARLOS LLERAS RESTREPO MAESTRO EN PATRIOTISMO

Quien se aproximara inicialmente al acopio editorial del ex presidente Carlos Lleras Restrepo, quien decidiera leer por primera vez cada una de sus obras - un investigador extranjero, por ejemplo- tomaría largo tiempo en la consulta y el repaso de tales libros. Documentos de Estado, memorias políticas, laboriosos estudios sobre economía y finanzas colombianas e internacionales, reflexiones constitucionales, discursos de categoría, planteamientos sobre la realidad agraria y social de su país y de Latinoamérica, interpretaciones del mundo contemporáneo, ensayos históricos, biografías de personajes famosos y de mujeres tentadoras, evocaciones de lugares y momentos, todos esos testimonios impresos constituyen un tejido intelectual pleno de suscitaciones y de enseñanzas. El haber conocido y degustado las ediciones, cronológicamente, en la época de su aparición, ha permitido, como es el caso del autor de este testimonio, beneficiarse de una cosecha atrayente y enriquecedora, gradualmente apr

Otro hombre del destino , como Kennedy, espiritualmente templado para el ejercicio del poder y para el empleo del Estado como instrumento de equidad y de cambio -Carlos Lleras Restrepo, en América Latina- podría resumir la ruta de sus creencias y el sentido de sus campañas en idéntica invocación perdurable.

Un propósito nacional, del cual también hablara Alberto Lleras, para advertir cómo los colombianos no podían derrumbarse ni rodar como un conglomerado amorfo, contradictorio, caótico, ciego. Cómo su idiosincrasia no podía desleírse en la indiferencia, el cinismo o el rumoroso desorden. Y cuánto había que vigilar la medida de las cosas para evitar que se la adulterara y los actos y los individuos entraran a ser catalogados equívoca y turbiamente.

Un propósito nacional, replanteado. En verdad nuevo. Encaminado a darle vuelco a las situaciones circundantes y, sobre todo, a trazar caminos exactos y claros y a escoger objetivos alcanzables, reales, serios, que permitan la convocación de las energías generales y estimulen la noción de la aventura grande y próspera. Con oportunidades para todos. En particular para los que menos tienen y más necesitan.

Y con el propósito, con el esquema intelectual responsablemente concebido y adoptado, una acción nacional categórica. Una solidaridad como en los tiempos de emergencia -y sobrecogidos con los de ahora-, para reunir en alma todo el anhelo de la nación y convertirlo en la inspiradora voz de renovaciones. Como lo pedía Walt Whitman, mirar nuestra época y nuestro país muy atentamente y de frente, como un médico que diagnostica una enfermedad profunda . Y, sobre todo, mirarlo de frente.

Ciclo de cambios El país sensato reconoce que los cuatro años de la administración de Lleras Restrepo configuran uno de los más afortunados y atrayentes lapsos de la vida gubernamental del país en los últimos tiempos. Ciclo de cambios sustanciales, de polémica, de realizaciones renovadoras, de dinámica ejemplar en los órdenes del servicio público. A no dudar, perdurable en la conciencia histórica de los colombianos.

Esa obra de aciertos, a veces controvertida, pero evidente por la propia importancia de sus alcances, se distinguió por grandes características: por una parte, interpretó cabalmente la naturaleza y los propósitos del gobierno de responsabilidad conjunta de los partidos, honrando la conducta de quien, en la primera magistratura, supo ser enérgico y respetuoso servidor de la convivencia nacional. Asimismo, la gestión del presidente Lleras Restrepo tradujo a medidas de desarrollo económico y de progreso social muchas de las aspiraciones de la población y dejó abiertos mecanismos constitucionales y legales para perfeccionar tendencias hacia una sociedad menos desequilibrada.

El gobierno Lleras adelantó un programa renovador con una orientación práctica y constructiva. La planificación del desarrollo, los avances en la intervención del Estado, la preocupación por alcanzar una mayor igualdad de oportunidades para los sectores marginales de la sociedad y de vincularlos a la vida económica y social el país, fueron expresiones de esa orientación y reflejan la íntima convicción de tal gobierno de que no era posible que el país avanzara sobre las viejas líneas del capitalismo y que debía dirigirse resueltamente a la conquista de una sociedad auténticamente igualitaria.

No puede haber una solución sectaria Con claridad, el ex presidente Lleras Restrepo recalcó que lo más importante en este momento en el país es disipar la incertidumbre de las masas y de los sectores inconformes.

Ahora hay que preguntarse cómo se rompe la incertidumbre y de qué manera.

Cuál es la acción, que en lugar de aumentarla para agudizar el problema, sirva para aliviarla. El lo ha dicho varias veces: la gente misma tiene que señalar el camino, hay que oírla, hay que saber qué está sintiendo, no confiar en cosas superficiales de la política anacrónica, para presentar falsos arreglos o crear inútiles ilusiones que no conducen a ninguna parte.

La tarea de acercarse al pueblo Lleras Restrepo insiste en que no hay que volver sobre el pasado ni atarse a él. Que es mucho más importante reincidir la tarea de acercarse al pueblo para tratar de atenderlo nuevamente. Buscar soluciones políticas realistas para el tiempo que se vive. No se puede volver sobre las cosas anteriores ni estarse acordando de las que antes, y ya un poco lejanamente, sucedieron. La tarea está en seguir acercándose al pueblo, trabajando con él en contacto directo, oyéndolo. Porque ello irá configurando una idea clara de cuál es el camino político que hay que seguir, camino acorde con la realidad social y económica. Lo demás es artificial. Y como no se quiere seguir viviendo de lo desueto, de lo superado, de lo precario, se necesita que el país se lance al realineamiento de una vigorosa política constructiva, honda, transformadora. Ya las gentes no responden a simples palabras. Quieren soluciones políticas, económicas y sociales que correspondan a sus necesidades. Ansían identificarse con un gran movimiento de cambio y de renovación.

Es necesario sacudir la apatía y la incertidumbre nacionales, para echar la base de la creación de un país no dependiente y orgulloso de sí mismo. Esquivar la tendencia, tan habitual, de predecir cotidianamente que la nación naufraga en el desastre. Reclamar el derecho y afirmar la decisión de perseverar en fórmulas que, a pesar de las dificultades, aseguren el proceso de desarrollo.

Distinción válida Lograron la vida y el alma culminar con acierto de selección en una personalidad como la de ese hombre de pensamiento llamado Carlos Lleras Restrepo. Ahora que abunda la facilidad para conceder denominaciones y consagrar títulos, uno de verdad le corresponde al hijo del médico e investigador Federico Lleras.

Cabe -y plenamente- reconocer que si hay una distinción válida, esa será para Carlos Lleras: la de Maestro en Patriotismo. Grato así proclamarlo ahora, para interpretar a un país huérfano de algo esencial.\ *Director de la Academia Colombiana de la Lengua. Presidente del Colegio Máximo de la Academia.

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