UN MURO SALVÓ A ANAIME

UN MURO SALVÓ A ANAIME

Un muro en cemento de 300 metros de largo, construido hace dos meses, evitó la desaparición de Anaime, un caserío de 2.000 habitantes del municipio de Cajamarca, en el occidente de Tolima. Mientras tanto, en Chocó, con el desbordamiento del río Baudó, que baña la parte suroccidental del departamento, son nueve los municipios declarados en emergencia por la crítica situación invernal. El número de damnificados ascendió a cien mil.

21 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

En Anaime, Efrén Méndez, líder comunal, no sale de su asombro 48 horas después de haber ocurrido la mayor avalancha registrada en este corregimiento. Eran las 8:05 minutos de la mañana del martes pasado cuando se desgajó un aguacero descomunal y el río Anaime comenzó a crujir. Yo le dije a mi mujer: mija, salgamos con los muchachos que esto me suena mal .

Las palabras del campesino fueron premonitorias. Unos segundos más y el río se los lleva. A los pocos minutos, los pobladores invadieron las calles, presas de pánico. Cuando llegaron los bomberos de Cajamarca, las sirenas apenas se dejaban oír en medio del bramido del río que arrastraba árboles, colchones, aves, enseres y cuanto encontraba a su paso. A cinco minutos del casco urbano, las bases de nueve residencias eran llevadas como hojas de papel por las correntosas aguas.

La escuela del sector denominado El Hierro se fue río abajo ante la mirada atónita de los labriegos, que ascendían desesperados hacia las partes altas de la montaña.

Más abajo, las aguas arrasaron un viejo puente de hierro cuyas bases en cemento quedaron demolidas. Las gentes corrían a lado y lado con la expresión de la tragedia en sus rostros. Ya cerca a Cajamarca, unos cuatros kilómetros de Anaime, la banca de la carretera recibió el impacto de las turbulentas aguas y la población quedó totalmente incomunicada.

El resultado era, hacia el atardecer de ayer, de unas doscientas personas damnificadas, que fueron alojadas en las escuelas de Cajamarca y albergues de Anaime ubicadas en la parte alta. A las 24 horas de sucedida la tragedia fue restablecida la comunicación terrestre por operarios del Distrito 17 de carreteras. Seis horas más tarde llegó la luz y también el agua. En pocas horas habrá servicio telefónico, mientras se conoció que diez familias serán reubicadas.

La impresión de las autoridades locales es que si la emergencia hubiera ocurrido en las horas de la noche, habría sido incalculable el número de víctimas.

Chocó y Córdoba En Chocó, la creciente del río Baudó causó daños e inundaciones en siete localidades de los municipios del Alto y Bajo Baudó: Nauca, Puerto Echeverri, San Francisco de Cugucho, Guinal, Docordó, Pichimá y Noanam, donde resultaron afectadas 30.000 personas que se sumaron a las 67.680 de los municipios de Bagadó, Lloró, Tadó, Itsmina, Condoto, Nóvita y Sipí, por las crecientes de cuatro ríos.

Aunque el desbordamiento del Baudó ocurrió en la noche del martes, sólo hasta ayer se conoció la noticia en Quibdó, dadas las dificultades en la comunicación y el difícil acceso a la zona.

El alcalde del Alto Baudó, Misael Soto Córdoba, dijo que a pesar de no reportarse víctimas humanas, las pérdidas materiales son incalculables. Las 75 comunidades negras e indígenas que conforman su municipio, subsisten a la orilla del río con los cultivos de arroz, plátano y maíz.

Además, dijo que en Cugucho hay más de 15 viviendas arrasadas por la fuerza de las aguas.

Aura Vanesa Aguilar, de la Cruz Roja, seccional Chocó, dijo que la situación más crítica se registra en las comunidades indígenas de Nauca porque ya se presentan enfermedades epidemiológicas en la población infantil.

En la zona se requieren helicópteros, pues sus características son selváticas y el desplazamiento por vía fluvial sería muy lento.

Las contribuciones económicas se canalizarán a través de la cuenta nacional del Banco de Bogotá número 578-32165-5, a nombre del Comité Regional de Atención y Prevención de Desastres del Chocó.

Vicepresidente en Córdoba Entre tanto, para enterarse sobre el terreno de los estragos causados por el invierno, el vicepresidente Humberto De la Calle Lombana, y los ministros de Transporte, Juan Gómez Martínez, y Salud, Alfonso Gómez Duque, recorrerán hoy las zonas de desastre en Córdoba y Sucre.

La comisión del alto Gobierno evaluará los daños causados por los desbordamientos de los ríos Sinú, San Jorge y Cauca. Entre tanto, se conoció que en Lorica se inundaron 600 hectáreas de una finca del gobernador cordobés, Javier Jiménez Amín, mientras que la casa del propio alcalde de San Carlos, Pedro José Bedoya, quedó bajo las aguas.

La nueva creciente del Sinú provocó desbordamientos en los corregimientos de Martinica donde la carretera que los une con Montería se rompió en cinco partes.

Por otra parte, en la zona del San Jorge, en Sucre, las carreteras El Viajano-San Marcos y Sampués-San Benito-La Unión-San Marcos quedaron intransitables.

En Barranquilla, una niña murió ahogada en las aguas del arroyo El Salao durante el fuerte aguacero que cayó ayer sobre la ciudad. Los hechos se presentaron a la una de la tarde en la calle 9G No.9G-104, barrio Los Rosales Sourdis. La identidad de la pequeña no fue suministrada por los organismos de socorro.

Mientras tanto, en la carrera 50 con calle 61 fueron rescatados de las aguas de otro arroyo trece pasajeros de un bus de la ruta Uninorte, placas TPA-742, conducido por Ronda Marchena, quien por imprudencia intentó cruzar la vía.

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