UN EJEMPLO

UN EJEMPLO

Un buen ejemplo el que acaba de dar el Alto Gobierno, encabezado por el propio Presidente de la República, el Vicepresidente y sus Ministros al entregar, no solo a los funcionarios correspondientes sino a la opinión pública, el contenido de sus declaraciones de renta. Este acto constituye un antecedente sano y conveniente para la democracia y ratifica con hechos la voluntad del presidente Samper de impulsar una decidida lucha contra la corrupción y la inmoralidad, promoviendo la participación ciudadana en este empeño. Esta conducta, que va mucho más allá de lo estipulado por la Constitución y las leyes al hacer público un documento de carácter reservado, es concomitante con los compromisos de campaña del hoy Primer Magistrado, consignados en el Código de Etica que por lo visto continuará aplicándose rigurosamente en el Gobierno, enviando señales positivas sobre la transparencia de la Administración.

21 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

De hecho, la presentación de un novedoso y drástico Estatuto Anticorrupción ante el Congreso de la República y la actitud oportuna asumida por el propio Jefe de Estado ante los intentos de aprobar el llamado narcoproyecto , permiten contemplar con optimismo el futuro nacional sobre estos temas de la inmoralidad que preocupan con razón a la gran mayoría de los colombianos.

Cabe advertir, sin embargo, que los grandes casos de corrupción en el país - con muy pocas excepciones afortunadamente- se presentan en los niveles operativos de la administración pública y no en los altos cargos directivos. Por esa razón, este ejemplo que viene desde arriba debe ser seguido por estos funcionarios y exigido no solo por el Gobierno sino por la opinión y los mismos medios de comunicación.

También es importante que gobernadores y alcaldes cumplan con esta obligación ética, si se tiene en cuenta que en las entidades descentralizadas es donde se registran lamentablemente la mayor parte de los casos de corrupción, como lo indican los informes de la Procuraduría General de la Nación. En fin, la presentación de las declaraciones de renta ante la opinión pública se debe convertir, tras este acto del primer mandatario, en la regla general y no en la excepción, como venía sucediendo anteriormente.

De esta manera se contribuye en forma eficaz a combatir la inmoralidad, ya que serán los propios medios de comunicación y la ciudadanía en general quienes podrán cooperar en mayor medida con los organismos del Estado al comparar el patrimonio y los ingresos de los funcionarios cuando se retiren del Gobierno.

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