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CIELOS ABIERTOS EN BERLÍN

CIELOS ABIERTOS EN BERLÍN

Tan lejos y tan cerca no es otra cosa que un paso más en el camino de la consolidación estética y metafísica del cineasta alemán Wim Wenders. Sus visiones del mundo contemporáneo suelen estar impregnadas de un halo poético con reflexiones trascendentales en torno de la condición humana y el sentido de la vida; sus exploraciones terrestres y aéreas son como una búsqueda intrínseca de hombres y mujeres que no entienden el porqué de sus respectivas existencias. Entre sueños reales y cotidianidades absurdas, Wenders ha obtenido desde 1975 el reconocimiento de la crítica internacional (además de la Palma de Oro en Cannes con París-Texas y el León de Venecia con El estado de las cosas). Ustedes no nos ven, no nos oyen, nos creen lejos pero estamos más cerca de lo que ustedes piensan . Son los ángeles de la guarda, invisibles y omnipresentes, que sobrevuelan los cielos reunificados de Berlín y descienden sobre una ciudad de características abrumadoramente apocalípticas. Un versículo del E

Desde un primer acercamiento espectacular a la gigantesca columna del Angel de la Victoria -iris fotográfico que se abre a partir de la oscuridad- posándose la cámara en tierra para captar instantáneamente las expresiones melancólicas y los monólogos sin respuesta de personajes disímiles -el líder de la paz Mijail Gorbachov, un cocinero de origen italiano, el anciano chofer de taxi, una trapecista madre de familia, el conocido cantante de rock, una niña salvada del vacío-. Wenders explora también los vestigios de otra dualidad que inquieta a las criaturas de carne y hueso; es decir, si ellos ven el mundo a través de nuestros ojos, cómo se manifiestan o se materializan sus espíritus? Cuando en mayo del año pasado el célebre autor germano recibía un Cannes el Premio Especial del Jurado, por debajo de la Palma de Oro ex-aequo (con igual mérito) para El piano y Adiós a mi concubina, hubo resistencias por cuanto la pretendida obra maestra de dos horas sufría un fuerte bajonazo en su última media hora; en efecto, al humanizarse el protagonista, desaparece la doble identidad y su trama se reduce a los esquemas policíacos de traficantes de armas, secuestradores y acróbatas subterráneos. Porque un mundo seguro no puede construirse sobre la sangre sino sobre la armonía , acota Gorbachov.

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