EL ÚLTIMO RINCÓN VERDE DE TIMIZA

EL ÚLTIMO RINCÓN VERDE DE TIMIZA

El Parque Residencial Timiza es la expresión natural más grande del suroccidente bogotano. Edificado por la Constructora Colmena en beneficio de los habitantes de esa zona o de cualquier otra de la capital que quieran disfrutar de los territorios del Parque de Timiza.

22 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

La dirección sobra pero, como muchos quieren llegar rápido al lugar, lo mejor es anotarla: Carrera 74 con calle 42 sur.

La concepción ecológica del proyecto llevó a sus constructores a edificar cada casa con un patio interior que complementa las zonas verdes exteriores.

Para los nuevos residentes, el mejor patrimonio que le pueden regalar a sus hijos es el respeto por el parque del cual son los eternos centinelas.

Mario, un ecologista de tiempo completo, compró su casa en el Parque Residencial Timiza porque lo ubicaba dentro de un perímetro cercano a ciudad Kennedy que es su lugar habitual de trabajo.

Por otra parte, dijo que el hecho de permanecer en contacto con varias especies de aves en peligro de extinción y que tienen en el parque de Timiza y aun en el mismo conjunto un refugio seguro, es una experiencia irrepetible.

Según explicó el experto, en el parque Timiza se crían palomas silvestres y se ven los últimos pechirrojos o cardenales de la sabana.

Afortunadamente los 3.064 metros cuadrados de zonas verdes del Parque Residencial Timiza sirvieron para amortiguar el impacto ambiental en el sector y de paso ayudaron para refugiar una importante población de pájaros que se reúnen a comer las migajas que les echan los habitantes.

También, las plazoletas y senderos peatonales del recinto residencial logran mejorar el sentido de espacio que sin duda los que más lo disfrutan son los niños que llegan con la expectativa de tener frente a su casa un parque tan grande como sus ilusiones de crecer.

El éxito del proyecto se mide por su alta demanda que se traduce en la compra sobre planos que hace la mayoría de personas para adjudicarse un apartamento.

Lo curioso de este fenómeno de la construcción es que familias enteras quieren comprar allí para vivir todos dentro del mismo lugar. Es decir que detrás de un padre de familia va un primo o un sobrino e incluso hasta los abuelos que buscan la callada paz del parque para pasar sus años sin soportar el ruido característico de la ciudad que parece terminar ante sus predios.

Campo para la ciudad El sentido campestre del conjunto ha logrado interesar a inversionistas de zonas muy apartadas porque consideran que estando relativamente cerca a los municipios de Soacha y Bosa, donde actualmente se trazan importantes proyectos para fomentar la industria y la vivienda, es fácil explotar su ubicación por estar cerca de las fuentes generadoras de negocios.

Todo ayuda en Timiza a que vivir en él sea una oportunidad para reencontrar el sentido romántico de la vivienda.

El diseño de las casas con altillo y vista sobre un constante paisaje ayuda al bienestar mental de los que tienen el privilegio de vivir en el último rincón verde de Bogotá.

El valor de las casas y apartamentos no son muy importantes porque se considera que la naturaleza no tienen precio.

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