COMO VA LA COSA, PELIGRA PEÑALOSA

COMO VA LA COSA, PELIGRA PEÑALOSA

Estuvo interesante el debate entre los candidatos a Alcalde Enrique Peñalosa y Antanas Mockus, realizado en EL TIEMPO. Comenzando porque el director, don Hernando Santos, dejó boquiabiertos a los noticieros que les gusta sacarlo con los ojos cerrados en certámenes largos. Con oído atento y ojo abierto estuvo el director. En una encuesta hecha por el Arca de Noé Limitada, quiero decir limitada de medios de transporte, de infraestructura, de comunicaciones y demás, en fin, hecha no por teléfono sino boca a boca, obtuvimos resultados más sorpresivos que si a usted un bus ejecutivo le cede la vía.

22 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Una muchacha de medidas 100-70-100, soltera, poco apta para montar en bus lleno, dijo que le había gustado mucho Juan Gossaín, más chistoso que Antanas, rejuvenecido, y con la barba corta. Una periodista joven, de esas que escriben sentadas sobre un tobillo, fumando, con audífonos, y que a cada error echan un madrazo, expresó: Pues mira, Peñalosa me gustó. El tipo es un berraco y se conoce la vaina. Es pilísimo .

Otra mujer, separada a buen tiempo a juzgar por su físico, dijo que Antanas la había convencido. El tipo habla poco y lo que dice casi no se le entiende. En cambio los políticos hablan mucho, uno les entiende todo, pero después no hacen nada... .

Una muchacha hermosa, en muy buena edad para dar el voto, dijo que lo que más le gustó del debate fue la calvita de Julio Sánchez Cristo. Los hombres así me matan. Si Peñalosa o Antanas se rapan la cabeza, que me pidan mi voto y se lo doy .

Un vigilante dijo: Yo votaré por el que arregle el transporte. Cómo le parece doctor -así me dijo- que ahora les quitaron la varilla central a los buses pa que les quepa más gente y entonces los que van sentados tienen que cargarse a los que van de pies. Si a usted le toca al lado una mujer, prácticamente le pone los senos en la cara . (El vigilante no dijo senos). Pero es lo mismo en esos buses que van hasta las tetas de llenos.\ Antanas convence hablando poco, siendo a veces romántico, simbólico, filosófico, descrestadorsófico, mamagallistófico y mentirosófico. Y Peñalosa, administrador, conocedor y convencedor. Le queda muy difícil ante un tipo tan extraño como Mockus. Inteligente, sin un apunte, que se enconcha tras sus manos, se destapa la cara y dice cuatro cosas difusas o ilusas, pero que calan. En fin, la cosa no estará color de rosa para el pobre Peñalosa. No sea que Bogotá se nos vuelva Mockosa.

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