ALÓ... PARTIDO LIBERAL...

ALÓ... PARTIDO LIBERAL...

La contienda por la Presidencia de la República, las consultas y los diferentes comicios celebrados produjeron una inevitable fatiga, tanto en el electorado como en los dirigentes del Partido Liberal. Esa es la sensación que se experimenta, por lo menos en Bogotá, frente a las próximas elecciones para alcalde. Haber ganado la Presidencia, indudablemente fue un gran éxito para el partido, especialmente por las circunstancias en que se realizó el debate y por la incertidumbre que se vivió hasta el final.

22 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Pero bueno, esa es una meta por fortuna alcanzada que ha permitido al presidente Samper despegar su gestión bajo la mirada expectante de los colombianos que tienen la esperanza de ver su país en paz, con más oportunidades de trabajo, administrado honesta y eficientemente, y con una ciudadanía más participativa y menos indiferente a las decisiones que la afectan.

Las tareas que imponen las administraciones municipales que se van a elegir en Colombia el próximo 30 de octubre, por su significado para la comunidad, demandan el concurso de los ciudadanos más capaces y, sobre todo, honestos.

Es verdaderamente preocupante que no se perciba la presencia institucional del Partido Liberal a escasos días del debate electoral. Y me refiero específicamente al caso de la capital de la república donde está en juego nada más ni nada menos que el segundo cargo de la nación.

Yo comparto la opinión de D Artagnan cuando en reciente columna incita a Enrique Peñalosa a ponerse las pilas, pero no es menos cierto que hay que pedirle al Partido Liberal que no lo deje tan solo; a los jefes naturales de la colectividad, como los ex presidentes de la república y en Bogotá a los ex alcaldes liberales para que unan sus esfuerzos en la no fácil tarea de mantener para la colectividad roja las riendas del Distrito Capital, máxime cuando el presidente Samper ha comenzado a cumplir en relación con la ciudad, sus promesas de campaña como la creación de la Consejería Presidencial para Bogotá en cabeza de una eximia ex alcaldesa y por los anuncios suyos al respecto como el último de Caracas sobre la construcción del Metro antes de tres años.

Los liberales añoramos las jefaturas únicas del partido y el sentimiento que los grandes jefes le imprimían a su tarea indeclinable de unirlo y su compromiso férreo de mantenerlo en el poder.

Para no ir tan lejos recordemos las dos últimas jefaturas únicas del ex presidente Julio César Turbay Ayala, cuando con amor de partido y responsabilidad patriótica, tan propias de su carácter, consolidó la unión y logró para el liberalismo la elección de los dos últimos presidentes de Colombia.

Comprendo la gran voluntad que anima a los miembros de la DNL, pero no sé si es que por lo que de ellos ninguno sea oriundo de Bogotá, no se aprecie su labor en bien del triunfo de Peñalosa. Que no sea una derrota la consecuencia de una pérfida actuación de las directivas del partido y que no tengamos los liberales que quedarnos con nuestro candidato único a la alcaldía detrás de la bocina preguntando: Aló... Partido Liberal? Conteste por favor.

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