VILLA GLADYS SE QUEDÓ VACÍA

VILLA GLADYS SE QUEDÓ VACÍA

La retirada se realizó en silencio. Los cuatro enfermos de sida que ocupaban Villa Gladys, un albergue de la Fundación Eudes situado en un condominio del sur de Cali, abandonaron esta edificación, el pasado jueves en la tarde, en medio de la miradas y el silencio de los vecinos que protestaban porque la presencia de estos enfermos violaba las normas del lugar. Todo resultó como Luz Marina lo había pronosticado. Esta vallecaucana, portadora del virus y con dos meses de embarazo, dijo que si ellos alguna vez salían de Villa Gladys ya no podrían regresar jamás.

22 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

La decisión de no retornar a este sitio fue recalcada ayer por el padre Bernardo Vergara, director de la Fundación Eudes, quien explicó que se optó por la salida de los pacientes para evitarles mayores problemas a sus estados de salud, pues las tensiones disminuyen las defensas orgánicas y permiten la aparición de otras enfermedades que resultan mortales.

Así mismo, Vergara dijo que el retiro se debe a que tuvo que atender una disposición de sus superiores eclesiásticos, pues no les informó oportunamente de su propósito de establecer un albergue en ese lugar de la ciudad.

Además, el sacerdote dijo que no sintió el suficiente apoyo de la sociedad ni de las autoridades para mantener su posición en este caso.

A pesar de sufrir este revés, Vergara asegura que no se detendrá en su proyecto de establecer 32 hogares para portadores del virus en el país. Para eso se siente respaldado por un fallo de la Corte Constitucional que el año pasado estableció que para colocar un albergue de este tipo no se necesita permisos, pues para vivir no se necesita licencia .

Además, cualquier duda y temor de las personas puede ser resuelto por el Ministerio de Salud, que fue encargado para asesorar a la fundación.\ Lo ideal es que estos albergues no existan -dice el sacerdote-; que las personas puedan vivir y morir en sus propias hogares. Pero la discriminación los destina a la soledad.

Así mismo, los enfermos no pueden permanecer indefinidamente en clínicas o hospitales, pues de acuerdo con otro fallo de la justicia estos centros médicos son para personas enfermas que tienen la posibilidad de recuperarse. Al padre lo reconforta saber que el próximo primero de diciembre inaugurará otra casa en Bogotá, en donde podrá recibir a veinte niños portadores, entre los que se encuentran bebés y adolescentes que se dedicaban a la prostitución en el centro de la ciudad.

Por ahora, Luz Marina y sus compañeros tendrán que regresar a las casas de la fundación en Bogotá, de donde salieron porque extrañaban el clima y las comidas del Valle. Aunque no tuvieron tiempo de sacar todas sus pertenencias, en los próximos días un camión regresará a Villa Gladys para retirar los enseres y las camas que aún permanecen en el lugar.

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