HAY QUE SER Y PARECER

HAY QUE SER Y PARECER

Las apariencias sí importan. Y el que diga lo contrario, puede ir a un supermercado a constatar que los empaques son cada día más coloridos, tienen más diseño y se hacen con materiales reciclables, como prueba fehaciente de que están interesados en el consumidor y en el medio ambiente. En Colombia, los descrestantes diseños y los ecológicos materiales llegaron al mercado hace poco más de tres años, con la apertura económica. Desde entonces, fueron los mismos diseñadores criollos los que se encargaron de no quedarse atrás y darle a los productos nacionales una apariencia atractiva.

23 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Fue así como aparecieron cajitas de cartón con leyendas románticas, las bolsas de plásticos que no dejan ver más de lo debido, los empaques metalizados, las botellas de colores y los vidrios de formas exóticas, como muestra de la desbordante imaginación colombiana.

Como parte de este boom, también se creó en el país Andina Pack, una empresa integrada por los países del pacto andino y con el respaldo de la Comunidad Europea, que busca fomentar el diseño y la creatividad de empaques en América Latina.

Entre sus actividades, Andina Pack creó un concurso que se realizó este mes, para premiar los mejores diseños de empaques en países como Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

A él asistieron empresas, estudiantes, profesionales del sector del diseño y conocedores a nivel mundial de materiales para empaque y embalaje, que calificaron el trabajo de los artistas.

Lo que se buscó con este concurso fue premiar cada uno de los diseños que, por una u otra razón, aumentaran la productividad , dice Cornelio Overgaauw, presidente de Andina Pack.

Así, aquellos que ahorraron espacio, los que conservaron mejor los productos, mostraron mayor creatividad a menor precio y fueron hechos con materiales reciclables, fueron los que llegaron a ocupar los primeros puestos.

A lo largo del concurso, se presentaron 36 empaques diferentes, divididos en cuatro categorías: Envases y empaques para alimentos; envases y empaques para alimentos con su embalaje correspondiente; empaques para productos industriales y embalajes para el transporte.

Cada uno de los diseños que se presentó tenía que llenar los requisitos que se exigieron, y que son los mismos que en un certamen internacional, como la información adecuada en la etiqueta, el uso de materiales ecológicos , la creatividad, la funcionalidad y, por supuesto, la facilidad de fabricación.

A pesar de haber participado empresas de cinco países diferentes, Colombia lideró el grupo gracias a su alto nivel de creatividad y, dentro de los diseños nacionales sobresalieron los proyectos, presentados por estudiantes, que mostraron un creciente gusto por la innovación con materiales sencillos y baratos.

Pasaron de moda los empaques laminados, por el deterioro que causan al medio ambiente. En cambio, se impuso el cartón, la cartulina, el plástico reciclable y la hojalata, que es liviana, manejable y poco costosa.

En cuanto a diseño, se ganaron el premio los más raros. Hexágonos para juguetería, apilables y en forma de enlatados: huesos de perro para alimentos concentrados y empaques para papas fritas en colores brillantes y exóticos, son algunos de los ejemplos.

Cada vez más, según se vio en la muestra, los empaques tienden a tener una más completa información sobre el contenido, a ser sencillos de abrir y cerrar, a proteger los artículos para exportación y a incluir varios idiomas en sus indicaciones para que los consumidores del mundo puedan entenderlos.

Por otro lado, muchos de los envases que se presentaron dejaban ver sus productos y eran a la vez empaques y vitrinas, lo que garantiza su calidad y presentación.

Según Overgaauw, que se desempeñó también como presidente de la Asociación Holandesa de Empaques, Lo más importante de esta muestra es que se vio una tendencia encaminada al ahorro. En un mundo como el actual, lo importante es poder competir y los países andinos lo están logrando a punta de ingenio, con materiales poco costosos y mucho diseño, para ocupar un espacio reducido que los haga fáciles de transportar sin que sufran daños. Los estudiantes, por su parte, también aportaron su dosis de creatividad .

Sin embargo, para sus organizadores, lo más importante del concurso, fue que le dio la oportunidad a los latinoamericanos de abrirse campo en el diseño mundial. Los primeros puestos del concurso están invitados al concurso mundial de empaques, que se llevará a cabo a finales de año en Birmingham, Inglaterra. Esta es la primera vez que los diseñadores colombianos pueden participar en un certamen mundial .

Según Overgaauw, Esto abre posibilidades, incentiva a desarrollar el talento nacional y concientiza a los colombianos de la importancia de los empaques para los diferentes productos. El arte de un empaque no está sólo en hacer un producto más atractivo, sino proporcionarle al consumidor una información detallada de su contenido y sobre todo, protegerlo .

Los premiados En la categoría de diseños industriales, se le otorgó medalla de oro al envase y embalaje para Bon Yurt de Alpina, que también ganó el premio de la Andi, por su empaque de plástico con fondo colapsible, que no permite que se deforme con el cambio de clima.

Las medallas de plata fueron para un empaque para café hecho en Tolima (Ganador del premio Cutma), para un envase hexagonal en hojalata (ganador del premio Icontec) y para un envase plástico de aceite con salvagota.

Los premios Pack Andina de diseño y productividad se le otorgaron a Peldar, por su botella en vidrio azul; al vaso de Agua Brisa de Bavaria, por su transparencia ; al empaque para café al vacío hecho por Carvajal, que garantiza la conservación del producto por dos años; a los empaques de galletas en porción individual de Noel, ganadores también del premio de Acoplásticos, porque cierran herméticamente y al empaque para papas fritas de Comestible Ricos por sus atractivos colores y su completa información.

El galardón otorgado por Proexport fue para un empaque para frutas deshidratadas, que a la vez sirve como vitrina.

Acotepac, por su parte, premió un completo estuche para un curso de Inglés de Berlitz, donde se destaca su diseño para el contenido de libros y cassetes.

La Junac otorgó un premio al empaque para café en grano y molido procedente de Perú, otro para un empaque para medias boliviano y finalmente un reconocimiento al empaque colombiano de café al vacío.

En cuanto a los proyectos, se premió un empaque para bombillos, realizado en cartulina sin pegantes ni grapas y con visualización del producto. Finalmente, la medalla de plata fue para Natacha Jaramillo, una estudiante que realizó un empaque para un candelabro artesanal en el que se muestra un diseño estructural hecho con materiales naturales.

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