LOS ÍDOLOS DE AMÉRICA LATINA

LOS ÍDOLOS DE AMÉRICA LATINA

Jean Francois Fogel es uno de los periodistas franceses que mejor conoce América Latina. Sus trabajos sobre Cuba, Fin de Siglo en La Habana o La Habana, así como miles de páginas en reportajes para los periódicos Liberation y Le Monde, lo acreditan. Su último libro publicado en Francia se llama El testamento de Pablo Escobar. EL TIEMPO habló con él.

23 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Usted dice en su libro que lo que lleva a Pablo Escobar a convertirse en el gran capo de las drogas es la desmesura, la exageración de sus acciones.

Cuando me enteré de la muerte de Pablo Escobar vi que había dos cosas distintas: por una parte una figura del crimen, con una capacidad organizativa importante y con un talento empresarial indudable. Pero eso no era lo mas interesante, pues hay personas que también han tenido éxito en otras direcciones, en caminos positivos. Mi idea era entender en qué medida esos diez años de Escobar, desde que Lara Bonilla lo denunció en el Congreso hasta su muerte, muestran muchos aspectos de la aventura de un país y de un continente.

Usted cita a García Márquez para decir que la imagen que se tiene de América Latina en Europa es la de un hombre de bigotes, con una guitarra y un revolver. Cual es la visión que se tiene de Colombia en Francia? Hablo con el inmenso cariño que le tengo a todo el continente, y en especial a Colombia. Hay que reconocer que hay poco interés por América Latina en Europa, y especialmente en Francia. Yo veo dos razones: la primera es el débil papel que tiene América Latina en la economía mundial. Dejando a un lado la cocaína, no hay ningún producto controlado totalmente por Latinoamérica y por eso, a nivel económico, se puede reflexionar sobre el mundo sin preocuparse por América Latina.

La otra razón es la incapacidad de Europa por entender la naturaleza de los procesos políticos y sociales latinoamericanos. El mundo de un colombiano es mucho más complejo que el de un francés hablando de la vida pública, porque se combinan dos cosas: en América Latina hay países que han intentado copiar las instituciones de las democracias clásicas, el modelo del Estado-Nacion que venía de Europa, por eso hay elecciones, parlamento, administración del Estado.

Pero por otra parte encontramos un continente que lleva una doble carga: una historia trágica que modifica los comportamientos individuales y la visión que cada uno tiene de su pasado, sumado a una realidad del espacio que no se puede comparar con Europa. Hablamos de enormes territorios vacíos. Es difícil que un francés comprenda la figura del colono, por ejemplo.

Usted habla de dos héroes latinoamericanos, de dos mitos: Escobar y Maradona. Figuras como el Che Guevara, Carlos Gardel o Pelé ya no son representativos en Francia de América Latina?.

Claro, pero yo hablo de la última década, y sin olvidar a Ayrton Senna. Pero aparte de esto las dos figuras son Escobar y Maradona, y en una cierta medida se puede decir que salen hacia Europa porque es lo que Europa espera de América Latina. Fíjese la cantidad de tiempo que tocó esperar en Europa para que se reconociera la existencia de la literatura latinoamericana, una literatura de una calidad muy superior a la que se hacía en Francia en la misma época.

No se esperaban escritores de ese continente, se esperaban personas que juegan al fútbol, que tocan la guitarra, pero una persona que trabaja con palabras o ideas y que escribe obras inmortales, eso no corresponde a la idea que los franceses tienen de América Latina. Hay que ser optimista, las cosas cambian, pero es cierto que si miramos bien las figuras políticas son más las que corresponden a una mitología. El Che Guevara fue una figura generacional, heroica, que vive dentro de un mito que es el de la violencia, del combate. El Che no tenia guitarra, pero sí barba y pistola. La vida intelectual de América Latina puede competir con la de cualquier país europeo, pero eso aquí se conoce poco.

En su libro sobre Escobar se destacan otros aspectos, como la relación con Estados Unidos.

Para mí era interesante ver cómo Pablo Escobar fue una construcción de Estados Unidos. Lo fascinante es que Escobar llega a un éxito económico tremendo no por el dominio de la cocaína, sino por su capacidad para manejar dólares clandestinos y lavarlos. El éxito fue capaz de construir una red de distribución y luego limpiar el dinero. Su talento fue a nivel de dólar mas que a nivel de la cocaína. El creció con el dinero que venía de Estados Unidos.

Otro aspecto que apoya mi tesis de Escobar como un producto estadounidense es que su historia se publica por primera vez en el Miami Herald, no en Colombia.

Mi idea es que Escobar es un producto de la incapacidad del Departamento de Estado de Estados Unidos para entender que la solución de un problema no puede ser una presión publica sobre un gobierno. EE.UU. no ha entendido que hay una dignidad colombiana, una historia particular que hace difícil aceptar una presión pública tan fuerte. Esta idea tan sencilla no ha sido comprendida por Washington.

Los factores que crearon a Escobar, siguen existiendo hoy, en su opinión?.

Si miramos a Pablo Escobar vemos que hay dos personas: es alguien que utilizó la violencia en toda su carrera, y que era un narcotraficante. Desde el punto de vista del narcotráfico, este se alimenta de la ley de la oferta y la demanda, y a pesar de que parece haber disminuido, es un factor que continúa.

En cuanto a la violencia, esto es algo que pertenece a la historia de Colombia: no hay otro país en el continente con tanta violencia y no hay otro país que le haya dedicado tantos esfuerzos a la paz. Hay estudios de violentologia que separan dos vertientes: los que creen en la existencia de una cultura de la violencia , en la presencia de la muerte, de la masacre como algo permanente.

Y los otros, que dicen que la violencia es el producto de una serie de circunstancias precisas y por lo tanto modificables, de unas razones lógicas. Yo me inclino por la cultura de la violencia en mi libro. Por eso creo que los factores que crearon a Escobar continúan, pues la cultura de la violencia sigue estando presente.

Además, están las razones históricas que hacen de Escobar el representante de un tipo de comercio típico de su región: es un hombre que comercia hacia el norte, con aviones. Un siglo antes se mandaba café, oro y tabaco de contrabando a través de trochas o en barco. La idea es la misma: enviar un producto al mundo rico del norte, y en su mayoría productos excitantes, cosas que modifican el comportamiento de las personas. Escobar es una figura moderna de una historia de siglos y siglos de contrabando en Antioquia.

En muchas ocasiones Colombia ha sido acusada de ser una narcodemocracia, qué opinión tiene usted al respecto? Bueno, no se puede negar el papel de la droga en la economía colombiana y en una parte de la población, y tampoco se puede negar su entrada en los medios políticos. Esto es cierto, pero no puede negarse tampoco que exite un país complejo y rico que no puede resumirse en la droga. Es una democracia en la que existe la figura del narcotraficante y en la que los poderes han sido a veces infiltrados. Pero el narcotráfico no explica la sociedad. Mi opinión es que la droga ya no es tan importante para el país. Hubo un momento preocupante con relación al ejército en una época, a fines del 87, 88 y 89. En esa época había niveles altos de corrupción en el ejército, pero a partir de ahí se han hecho muchos progresos. La democracia no funciona con la droga. La droga está en la política en la medida en que está presente en la sociedad. Si desaparece de la sociedad desaparecerá de la política, pero no es su base.

Lo que Fogel considera ídolo Según el escritor francés Fogel en la figura descomunal y desmesurada de Escobar se notan muchos rasgos de la cara de América Latina de hoy.

No hablo del crimen, sino de un continente en el que el Estado no tiene una fuerte presencia, un continente en el que el papel de la economía nortemericana sigue siendo muy fuerte y a veces se impone como regidora de los destinos.

También por el hecho de ser una persona que lleva en su estilo y actitud muchas cosas que se veían en la historia del continente, los rasgos de lo que es un caudillo, el principio de Bolivar en la manera de mandar, de fundir el poder civil y el militar, y también muchos aspectos de lo que fue la violencia en la historia de Colombia.

Yo quise tomar a Escobar como alguien que nos enseña cosas de un continente más que cosas propias, suyas. Y esto sin decir que se trata de un triunfador. De alguien que inventa un negocio y tiene exito. Y esto en un continente acostumbrado a perder, a que las reglas del juego se decidan en Washington, no deja de ser importante.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.