LOS MEDIOS ENFRENTAN

LOS MEDIOS ENFRENTAN

Los medios sí pueden. Estas últimas semanas vienen acertando en puntos claves como actitud de las jefaturas de redacción más que como resultado individual de la firma de un columnista. Así supimos de la chorrera, innoble al menos, de nombramientos que hizo el gobierno pasado de funcionarios para el servicio exterior. Así nos contaron quienes podrían ser los alcaldes y cuerpos colegiados elegidos popularmente, evidenciando el manotazo al espíritu constitucional de sanear la política. Así mismo nos llegan sintetizadas las propuestas de los candidatos a alcalde. Un jefe de la guerrilla elige un medio para dar a conocer al Presidente sus puntos de vista sobre un posible acuerdo. Un ex jefe de la DEA informó a otro lo que piensa de nuestra controvertida democracia, abriendo el cráter que se necesitaba para volver al diálogo binacional.

23 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Resulta diciente que los telenoticieros de la noche, que se habían enfrascado en una lucha para demostrar cuál podía ser más trivial, ahora compitan por demostrar cuál puede fiscalizar más ( queda atrás el tiempo de las reinas?). Y mientras uno denuncia con las más tenebrosas imágenes, que dejan sin alma, el irrespeto del medio ambiente, cuando muestra a los mismos funcionarios oficiales botando al río los cadáveres de N.N., el otro nos teje las conexiones ocultas de narcos, ex alcaldes y políticos para que el enriquecimiento ilícito no sea delito principal sino subordinado.

Todo esto, en un momento en que se discute en todo el mundo, luego de la caída del muro de Berlín, si los grandes medios (los de gran cubrimiento y con el visto bueno gubernamental) son o no capaces de delatar el ejercicio indiscriminado y además antidemocrático del poder.

La tesis más plausible dice que si los medios practicaran algo vagamente parecido a la responsabilidad social, se produciría alarma y cólera y una represalia inmediata en los centros neurálgicos del sistema. Entonces sólo los medios alternativos (pobres en infraestructura y cubrimientos) serían los que pueden edificar la crítica frontal. Lo que no deja de ser paradójico debido a los pequeños circuitos que cubre y por tanto, una tendencia tribal.

Cultura urbana y política. Cuando vemos una película, escuchamos un noticiero o vamos a la ópera, este acto no es independiente de un paquete integrado de industria del entretenimiento que tiene nombres propios en todos los países (Maswell; Berlusconi; Collor de Mello; Santodomingo...).

El problema en Colombia consiste en saber hasta dónde el medio remplaza la función institucional de un Estado de hacer suya la actitud vigilante del bien moral en la sociedad? Qué pasa si la crítica no hace mella a la institución y entonces el medio se usa como pantalla de la democracia? Son los peligros que se enfrentarán una vez que medios oficiales se la juegan más a construir la democracia, no (únicamente) como seducción de las audiencias, sino como ejercicio social del poder.

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