RECETA ORIENTAL PARA COLOMBIA

RECETA ORIENTAL PARA COLOMBIA

Si los políticos cambiaran sus oscuros vestidos por alegres trajes color mandarina, remplazaran sus curules por tapetes, se sentaran a meditar en la posición del loto, cerraran los ojos, contuvieran la respiración, zumbaran como abejas y dijeran largamente Ooommm... , tal vez Colombia sería distinto. Lo anterior es una caricatura, porque para practicar el yoga no es necesario cambiar los hábitos occidentales y no basta con una sesión. Sin embargo, y ahora bien en serio, una maestra hindú que vivió 15 años en Colombia, que regresó a vivir a la India y que ahora retornará de visita, pasando previamente por Chile y Uruguay, asegura que los políticos harían mejor aporte a sus países si practicaran esta milenaria ciencia.

23 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Con el yoga comienzan a sentir que rinden más, que están más relajados, más tranquilos, pueden pensar mejor y tomar mejores decisiones. Eso hace falta a los políticos. Si desarrollan su conciencia, pueden ayudar mucho más a sus países , dijo Swami Yogashakti Saraswati, Suami-guita para sus discípulos colombianos.

Esta mujer se viste y actúa simbólicamente. La envuelve una túnica teñida con tierra radioactiva que bajo el sol refracta beneficios al cuerpo. Usa collares que son malhas, especies de rosarios que ayudan a mantener la conciencia activa durante la meditación. Recita mantras, que son sonidos cósmicos que potencian la energía interior. Camina en medias para que las plantas de sus pies estén en receptivo contacto con el prana (energía vital).

No es monja porque el yoga no es una religión, pero es renunciante, con votos de pobreza, castidad y obediencia desde hace más de 20 años, cuando abandonó sus estudios de biología para seguir a su maestro Swamiji Satyananda Paramhansa, fundador en 1963 del International Fellowship Movement (Movimiento de Fraternidad Internacional), creado con el objetivo de incorporar la ciencia del yoga a la vida del hombre corriente.

En posición de loto La palabra swami significa maestro de sí mismo. Así que después de un largo tiempo como discípula, Swami Yogashakti se independizó y creó en la India la escuela-monasterio Yoga Sadhana Ashram, a cuya reciente inauguración, en Dharwad, viajó un grupo de colombianos. Siempre, sin embargo, la imagen de su maestro, así como la del maestro de su maestro, Swami Sivananda, preside sus cursos, conferencias y reuniones.

Para Swami Yogashakti no se puede decir que solamente Colombia esté sufriendo la violencia. La violencia está en todas partes. Existe hasta en la India, que es un país pacífico. Tensiones políticas, económicas, la pobreza, son problemas universales que la generan . Agrega que el yoga puede lograr que la gente aprenda a tener fuerza mental y voluntad para ser menos agresiva, para dominar los nervios, la parte violenta .

A su juicio, las prácticas del yoga ayudarían a mejorar la perturbadora situación de violencia en el país. Si cada persona lucha para mejorar su propio interior, para estar en paz consigo misma, así es como todo el mundo puede cambiar. Si usted no se aguanta a usted mismo, si no se comprende a usted mismo, no comprende a los demás y alimenta la agresividad. En cambio, si practica el yoga descansa relajado, piensa más pacíficamente, hace menos daño y también aguanta más .

A 45 kilómetros del agite de Santiago de Chile, junto a las aún nevadas montañas del solitario centro invernal de Farellones, Swami Yogashakti condujo durante todo un fin de semana la primera inmersión de un grupo de chilenos y colombianos en las tranquilas aguas del relajamiento.

Frente a una generalizada crujidera de coyunturas, la maestra se mantuvo imperturbable, horas y horas sentada impasible en su posición de flor de loto, ordenando los ejercicios.

Allá, como en todos los lugares a los que va, escuchó las mismas inquietudes. No, el yoga no es una religión , pero no podemos decir que no tiene nada que ver con el espíritu , El yoga no prohíbe absolutamente nada, es libre, está abierto para cualquiera, sin barreras ni límites , fueron algunas de sus respuestas.

Quién es Dios para usted?, le preguntaron cuando ya había bajado a la ciudad. Eso, sólo el silencio se lo puede decir , respondió.

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