MENEM NO CONTROLÓ EL GASTO PÚBLICO

MENEM NO CONTROLÓ EL GASTO PÚBLICO

Argentina en 1989 vivió el fin del sistema estatista-inflacionario de las últimas décadas: hiperinflación, hiperrecesión y el aumentativo hiper aplicable a cada circunstancia de la vida social. El nuevo gobierno sabía que el poder del Estado había quedado destruido por su propia ineficiencia y porque los argentinos ya no le obedecían: no pagaban impuestos, no aceptaban su moneda, ni se preocupaban por cumplir las normas. Por eso inició a un amplio proceso de privatizaciones y reformas. Las privatizaciones fueron transferencias de concesiones monopólicas para los servicios públicos, a partir de lo cual las tarifas aumentaron varias veces. El Estado comenzó a perseguir a los ciudadanos para que pagaran los elevados impuestos y al cabo ya de cinco años, pese a que se ha desprendido de numerosas empresas, el gasto público no ha descendido en absoluto y ahora que se acerca la posibilidad de la reelección del presidente Menem aumenta sin control.

18 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El ente recaudador recolecta ahora también los fondos de jubilación por lo que se le obliga a pagar a todos los argentinos a un sistema del que nada obtendrán cuando se retiren.

Es cierto que eso ha permitido reducir la inflación (un impuesto escondido), pero si de eso solo se trata la situación final no ha cambiado mucho. En lugar de pagar el despilfarro público por medio de la inflación, ahora los argentinos lo pagamos por medio de elevadas tarifas monopólicas, impuestos y aportes jubilatorios. Es mejor un método que otro? Difícil de decir, antes todo era muy inestable y se perdía mucho tiempo comprando y vendiendo dólares. Hoy es más estable pero se puede terminar en la cárcel por no haber pagado el enésimo impuesto.

El objetivo de los gobernantes ha sido siempre claro: nunca pensaron en debilitar al Estado sino, por el contrario, fortalecerlo. Es la misma razón por la cual un militar como Pinochet se decidió a implementar las reformas en Chile: comprendió que un país con una economía débil tiene un Estado débil y una defensa débil. Para lograr el propósito era necesario que la economía funcionara.

(*) Corresponsal de la Agencia AIPE

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