CONTRABANDO ENDURECE EL MERCADO DEL ACERO

CONTRABANDO ENDURECE EL MERCADO DEL ACERO

El contrabando, la subfacturación, el dumping y el lavado de dólares endurecieron el mercado colombiano de hierros y aceros. En los últimos dos años, la industria siderúrgica colombiana perdió el 30 por ciento del mercado nacional que era abastecido totalmente por los productores nacionales.

10 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Este volumen le representa al sector una caída en las ventas por un valor de 36.000 millones de pesos anuales, correspondiente a 120.000 toneladas de hierro y acero.

Las dificultades se iniciaron en 1993, es decir, dos años después de que la mayoría de las empresas siderúrgicas que operan en el país, hiciera inversiones por 250 millones de dólares, unos 200.000 millones de pesos, en modernización actualización tecnológica.

Los empresarios dicen que la crisis de sus industrias fue provocada por dos factores fundamentales: ajuste técnico y conflictos laborales. Varias empresas presentaron daños en sus sistemas de producción, en tanto que otras tuvieron que afrontar huelgas y prolongadas negociaciones colectivas con sus respectivos sindicatos de trabajadores.

Sin embargo, desde mediados de 1993, a estos males se les sumó la competencia desleal, provocada por importaciones ilegales.

El presidente de la Siderúrgica de Medellín S.A (Simesa), Alberto León Mejía, dijo que el consumo nacional de estos productos asciende a 1,5 millones de toneladas anuales, y que de esta cifra, 500.000 toneladas corresponden a aceros importados que no se producen en Colombia, mientras que 800.000 toneladas más son de producción nacional, y el resto pertenece a importaciones legales e ilegales.

Por su parte, el presidente de Acerías Paz del Río, Néstor Fernández de Soto, dijo que el problema del contrabando y la competencia desleal comenzó a sentirse desde el primero de abril de 1993, cuando entró en vigencia el libre comercio de estos productos, entre las naciones del Grupo Andino.

Según cifras de la Federación Colombiana de Industrias Metalúrgicas (Fedemetal), el año pasado ingresaron al país unas 30.000 toneladas de aceros de contrabando. Esta cifra fue obtenida al comparar los registros de exportación de este producto desde Venezuela a Colombia y el volumen ingresado legalmente, de acuerdo con los documentos de aduana.

Como si esto fuera poco, el Gobierno se vio abocado a poner en marcha un proceso de revaluación del peso, que le terminó por arrebatarle a la industria nacional la competitividad frente a sus competidores externos.

Negligencia aduanera En opinión del presidente del grupo Mayagéz, Gabriel Borrero, a los problemas mencionados anteriormente se sumó la ineficiencia de la nueva Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) y la abolición de los controles de calidad, metrología y resistencia, permitiéndose la entrada de productos baratos que no llenan los requisitos sobre sismoresistencia que exigen los consumidores de estas materias primas.

Los empresarios denunciaron la aparición de nuevas empresas de importadores, las cuales no tenían ninguna tradición en esta materia. Según las autoridades de policía, en estas compras se utilizan dineros provenientes del narcotráfico.

Los industriales dijeron que el problema de Colombia en el sector metalúrgico ya no radica en la falta de competitividad, por cuanto en la actualidad, los precios de las materias primas producidas en el país, son apenas el uno por ciento más caras que en el mercado internacional.

Fernández dijo que esta circunstancia ha obligado a los productores colombianos a bajar los precios en términos reales, pues mientras el año pasado se efectuó un reajuste de precios del cuatro por ciento, la inflación de ese mismo período fue de 22,6 por ciento.

Salvaguardia cambiaria Una de las soluciones propuestas al Gobierno es la de invocar la salvaguardia cambiaria establecida por la Junta del Acuerdo de Cartagena (Junac), cuando un país estima que su producción interna ha sido afectada por la disparidad cambiaria con otras nación.

El presidente del Grupo Mayagez dijo que mientras en el último año la devaluación fue nula en Colombia, en Venezuela ascendió al 70 por ciento, en el mismo período.

El mecanismo de salvaguardia cambiaria fue rechazado por el anterior Gobierno, pero los industriales aspiran a que el presidente Ernesto Samper acepte presentar la solicitud formal ante la Junac.

Los temores son aún más evidentes cuando se insiste en que el país no revisará la política de integración comercial con México, cuyo acuerdo entrará en vigencia el primero de enero de 1995.

Los empresarios del sector siderúrgico sostienen que si el Gobierno cumple con las promesas de incentivar el abastecimiento interno, frenar la revaluación y parar el contrabando, la industria está en condiciones de aguantar la competencia externa, generada por la liberación de los mercados y la apertura de las fronteras.

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