BUENAVENTURA TIENE SU AGUABLANCA

BUENAVENTURA TIENE SU AGUABLANCA

Entre los charcos dos niños juegan a salpicar el agua. La lluvia regresó después de varios días a los barrios continentales de Buenaventura, y aplacó el polvo de sus vías que todavía parecen de herradura. Pequeñas casas de bahareque y ladrillo congregan a familias numerosas. En un solo cuarto de cuatro por cuatro metros conviven más de seis personas, entre ellas tres niños, en promedio. Unión de Vivienda Popular, Matía Mulumba, Las Palmas, Alfonso López, Nueva Granada y Caldas, hacen parte de este panorama en la Comuna Doce.

27 de octubre 1992 , 12:00 a. m.

Para la administración municipal es como un Distrito de Aguablanca, menos extenso pero también muy poblado. Son unos diez mil habitantes. Los servicios públicos se convierten en la preocupación.

El suministro de agua potable resulta deficiente. El alcalde anterior, Bernardino Abad Quiñónez proyectó varias obras públicas. Según algunos vecinos, los contratistas abandonaron los trabajos cuando Abad entregó el mandato.

Las redes domiciliarias son un remedo porque no se ajustan a la ingeniería sanitaria. Hay filtración de aguas residuales por las roturas de las vías. Aunque el calor ha predominado durante los últimos meses, usualmente estos barrios afrontan lluvias diarias.

Julio Escudero, un porteño que hizo familia en este sector, señala que la filtración pone en riesgo la estabilidad de las viviendas. Además, el ba rrial y los huecos dificultan el tránsito vehicular.

Mientras tanto, circulan quejas por las variaciones en el voltaje de energía que afecta los electrodomésticos. Y cuando se produce un daño en los transformadores del sector marginal, empieza la larga espera en busca de la reparación correspondiente. En muchas calles la oscuridad reina.

Eso favorece la acción de bandas juveniles que provienen de otros barrios. Las autoridades reportan la presencia de los tesos y los monsters que cau san zozobra. Una ama de casa dice que la inseguridad obliga a guardarse temprano. Pero muchos empleados llegan en horas nocturnas y están a merced del atraco y la violencia.

Ha faltado dirigencia cívica y comunitaria para enfrentar las distintas problemáticas. Hace cuatro años no se adelanta la elección de las Juntas Administradoras Locales (Jal). La alcaldía tiene pendiente iniciar el proceso electoral.

Las juntas comunales solo operan en épocas de elecciones como directorios políticos. También se requiere un mayor acercamiento del Consejo Municipal a los apremios cotidianos de los barrios. Voceros comunitarios opinaron que es el momento de elaborar propuestas para que el cabildo le cambie el panorama a todo este sector de Buenaventura. Salud abandonada No hay con qué aplicar una inyección. El centro de salud del barrio Matía Mulumba se ha convertido en un elefante blanco .

Fue construido por la anterior administración de Buenaventura para mejorar la prestación del servicio en La Comuna 12. Y es muy funcional. Pero no tiene dotación.

Al tiempo, Las condiciones del sector favorecen la aparición de dengue, malaria y fiebre tifoidea.

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