Secciones
Síguenos en:
NEOLIBERALISMO A LA PERONISTA

NEOLIBERALISMO A LA PERONISTA

S e habla mucho del milagro chileno cuando en relidad el que parece tener más méritos para serlo es el proceso de reforma económica argentino. La diferencia está en que al hablar del fenómeno económico argentino, este siempre se vea atado a un individuo: Carlos Saúl Menem. Y es precisamente por esta personalización que los diversos análisis que se publican sobre el tema dejan implícitamente amarrada la estabilidad económica del país a la pregunta por el futuro político del mandatario.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de octubre 1993 , 12:00 a. m.

Para evaluar la gestión económica del gobierno Menem, EL TIEMPO entrevistó a Luis García Martínez, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, quien como profesional en esta rama ha trabajado en el sector público y privado de su país, Argentina. Uno de los pilares de la política económica del gobierno Menem, ha sido la privatización. Sin embargo, esta se ha concetrado en tres o cuatro grandes grupos económicos argentinos.

Así es. Y aunque lo que dice el presidente es cierto, que ha habido participación de los trabajadores, en realidad no es significativa. El cambio del modelo económico argentino se dio en muy corto tiempo. Qué vacíos quedan? Los procesos de privatización del sector público han generado desempleo. Si bien hay un reordenamiento de los procesos en el sector privado, hace falta prestar más atención a los desempleados y a la posibilidad de que se reintegren a nuevos procesos productivos. Hay quienes argumentan que otro problema del nuevo modelo económico, es que ha sido impuesto por decreto presidencial.

Eso es verdad; es uno de los puntos que más se discute. Sin embargo, esta tendencia se da cuando el Congreso demora la tramitación de las reformas estructurales. Y esto obedece, en el caso argentino, al cambio que ha hecho el presidente respecto a la tradicional posición ideológica del peronismo su partido, que se caracterizó por una política económica autárquica, por un proceso de xenofobia (rechazo al capital extranjero), por el estatismo.

Si revisamos lo que hace Menem nos vamos a encontrar con las antípodas del peronismo. Es un peronismo de nombre: no practica una política de autarquía, tiende a la apertura; en vez de hacer intervenir al Estado como regulador, practica la política de la desregulación y autoriza la inversión extranjera. Menem es el iconoclasta del peronismo, y los que lo siguen como ha tenido éxito y políticamente sigue firme lo hacen por supervivencia política.

No se puede entender que su política sea peronista. Esto es neoliberalismo con el sello del peronismo. En menemismo .

El problema de realizar las reformas por medio de decretos es que ello crea intranquilidad, porque las leyes se modifican con leyes y no con decretos. El período de emergencia, el de hiperinflación, está superado; ahora tenemos una inflación apenas superior al cero por ciento mensual. Sin embargo, existe la tendencia a manejar las cosas por decreto.

Ahora, respecto a que puede venir otro gobierno y borrar todo con un plumazo, dudo que vaya a pasar porque se produciría una corrida en el mercado cambiario, una huída del peso, y el retorno de situaciones inflacionarias acabaría con la estabilidad política. Pero otro mandatario podría suavizar algunas medidas, cosa que, por ejemplo, piden los exportadores, quienes abogan por la devaluación del peso alegando que la paridad peso-dólar está inflada. El Banco Central no puede permitir que no exista paridad, pues los capitales extranjeros han entrado al amparo de la seguridad que da dicha paridad.

Sin embargo, lo que ha ocurrido con la convertibilidad a lo largo del proceso es que la relación entre los precios al consumidor y a los mayoristas ha sido de seis a uno. Esto significa que el deterioro del tipo de cambio aumenta las importaciones; la competencia y las exportaciones se dificultan más. Argentina es un país caro en dólares.

Algunos quieren corregir esta situación devaluando. Argentina no está en condiciones de tener esa opción, porque un país que ha padecido 15 años una inflación del ciento por ciento anual y ha terminado en dos experiencias hiperinflacionarias, lamentablemente se ha privado a sí mismo de esta opción por mucho tiempo.

La convertibilidad, en el fondo, significa que el país no tiene soberanía monetaria; no puede manejar su moneda.

En el caso de los exportadores la salida fundamental sería, como lo que dice el Ministro de Economía, aumentar la productividad. Pero eso lleva tiempo. Y ahí hay un tema que pesa mucho: el gasto público, en todos los niveles, en pago de transferencias para jubilaciones, pensiones y subsidios encubiertos al desempleo. Todo esto viene subiendo. El gasto es ineficiente y significa sustraer recursos. Pero cambiar esto tiene un costo político. Y los dineros obtenidos con la privatización, dónde están? Están aumentando el gasto público. Por ejemplo, acaba de venderse la más grande empresa del mundo, la empresa petrolera estatal, y en buena medida se fue a pagar jubilaciones, en vísperas de las elecciones. Es decir, el manejo de la inversión social está amarrado a las actuales necesidades políticas el presidente? Sí. El gobierno, deseoso de obetener una mayoría importante en las elecciones de hoy, ha estimulado el gasto social y público, principalmente a través de transferencias a provincias y municipios.

El problema de fondo es que a pesar del mayor control a la evasión impositiva, la recaudación no va acompañada de una medida equivalente para corregir la ineficiencia en el gasto del Estado.

Se ha hecho una tarea importante en cuanto a la transformación del Estado, pero falta corregir dos aspectos: uno, la administración pública, que sigue siendo de tipo colonial. El otro, el del gasto social. Ambos casos, implicarían transformar estructuras administrativas obsoletas. El camino que ha elegido el gobierno, sin embargo, es el de aumentar el presupuesto y sacar más recursos. El afán del presidente Menem por entrar al Primer Mundo, a muchos les perece gracioso, por decir algo. Usted sí cree que Argentina está en la antesala del G-7? No veo nada serio eso. No creo que uno forme parte del Primer Mundo por haber aplicado un modelo neoliberal. La Argentina es una sociedad en transición, así como lo es la colombiana.

Acá mucha gente cree, muy superficialmente, que se es del Primer Mundo adoptando ciertos comportamientos, como si ello fuera un acto de la voluntad. Eso es frivolidad; es delirio. Nos falta mucho como sociedad para decir que pertenecemos al Primer Mundo. Podremos trascender cuando logremos una sociedad con una democracia más sólida, con una economía más productiva, con mayor equilibrio social. La reelección presidencial se puede convertir en una variable económica? Pienso que sí. El presidente ya anunció un plebiscito sobre la reforma constitucional. El partido de oposición se va a oponer fuertemente y la tensión política va a crecer y eso producirá algunos cimbronazos en el mercado cambiario.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.