SANCIONES ECONÓMICAS PRESIONARON A HUSSEIN

SANCIONES ECONÓMICAS PRESIONARON A HUSSEIN

La única explicación que tiene el movimiento militar iraquí hacia Kuwait es que el presidente de Irak, Saddam Hussein, se vio obligado a hacer este gesto para contentar a los militares e ilusionar a la población con el enfrentamiento a un enemigo exterior. Y es que durante los cuatro años que han pasado desde que en agosto de 1990 las tropas iraquíes invadieron Kuwait, la situación se ha deteriorado considerablemente en una población que tenía uno de los niveles de vida más altos del mundo árabe, logrado por la exportación de 3,2 millones de barriles diarios de petróleo.

11 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Si bien es cierto que el régimen iraquí responsabiliza a Occidente de la falta de medicinas y del alto precio de los escasos alimentos que pueden encontrarse en los mercados iraquíes, este movimiento desesperado indica que ya no bastan los discursos para contentar a la sufrida población de Irak.\ Pese a la mala imagen de Saddam en Occidente, hasta hace pocos meses al visitar Irak se observaba que la mayoría de los iraquíes sentía admiración y miedo por su presidente. Y aunque los más osados lo criticaban por su equivocación al enfrentarse casi solo a los principales países de la tierra, todos tenían claro que Kuwait forma parte de la tierra iraquí, desgajado por culpa del imperialismo británico .

Con la soga al cuello Aparte de todo lo anterior, Irak ha tenido que aceptar la eliminación de sus arsenales de armas nucleares, biológicas, químicas y misiles de largo alcance por expertos de la ONU, así como un programa de control que comenzó a ponerse en práctica este mes para evitar la fabricación de estas armas, una humillación para el orgullo de este pueblo árabe.

Ciertos países, entre los que se encuentran Rusia, China, Francia y otros europeos, como España, se habían mostrado en los últimos meses dispuestos a flexibilizar su posición hacia Irak, con el argumento de que las sanciones contra Saddam en realidad castigan es a la población.

No obstante los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña, así como Kuwait y Arabia Saudí, consideran que Saddam sigue siendo un peligro y que es mejor mantenerlo en la pobreza, sin permitirle la exportación de crudo que le posibilitaría el rearme y el control del norte y el sur donde la aviación iraquí no puede volar.

Pese a las prevenciones de Occidente con Hussein, la situación iraquí es crítica. A mediados de septiembre, por ejemplo, el Gobierno de este país se vio obligado a reducir a casi la mitad la ya insuficiente cantidad de alimentos que facilita a la población para paliar los efectos del embargo.

La economía iraquí está desquiciada y mientras cien dólares valen 32 dinares al cambio oficial, en la calle se consiguen unos 50.000 dinares. Así las cosas, da la impresión de que Saddam se ha equivocado de nuevo, pero seguramente no le quedaba otra salida para acallar el descontento.

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